Opinión

Sheinbaum exhibe a gatillero de la ultraderecha que ataca a México

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Staff Domo de Cristal
14 de julio de 2026, 9:39 pm
Tiempo 5 min
Sheinbaum exhibe a gatillero de la ultraderecha que ataca a México

Por: Víctor Hugo Romo de Vivar Guerra
@vromog

La derrota de la selección mexicana dejó de ser únicamente una discusión deportiva. El episodio terminó exhibiendo cómo un lector de noticias argentino y los sectores de la ultraderecha, tanto fuera como dentro del país, aprovecharon el momento para desacreditar a México y al proyecto político que hoy encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.

Lo que comenzó como una decepción tras la eliminación de la selección nacional terminó convirtiéndose en un episodio político-mediático. El lector de noticias argentino Eduardo Feinmann aprovechó la coyuntura para atacar al equipo mexicano, a los ciudadanos de este país y al movimiento político que respalda al actual gobierno federal.

En Argentina muchos lo conocen como «Eduardo Fake-man», un sobrenombre relacionado con su tendencia a difundir información falsa. En esta ocasión volvió a colocarse como un promotor de la narrativa de la ultraderecha internacional y mexicana, con la intención de golpear a una administración federal que cuenta con altos niveles de respaldo ciudadano.

Sin presentar una sola prueba y con la ligereza de quien esparce un rumor, difundió la versión de que Ecuador había perdido ante México porque sus futbolistas habrían sido amenazados por un grupo del crimen organizado.

La propia Federación Ecuatoriana de Fútbol y los jugadores desmintieron tajantemente esa versión.

La reacción no tardó en llegar. Figuras públicas como Alejandro Fernández e incluso empresarios como Arturo Elías Ayub cuestionaron sus declaraciones, exigieron una respuesta ética y criticaron su falta de rigor profesional.

Pero Feinmann no es un gatillero aislado. Su discurso forma parte de una corriente mediática alineada con la ultraderecha y vinculada al ecosistema ideológico de Atlas Network, organización con sede en Washington que impulsa posiciones conservadoras y libertarias.

El conductor argentino, admirador del presidente Javier Milei —un mandatario cuya popularidad ha sido cuestionada tras su alineamiento con Donald Trump y su cercanía con sectores del sionismo conservador— comparte afinidades políticas con el empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, quien rápidamente reprodujo en sus redes sociales las acusaciones contra México para restar mérito al desempeño de la selección nacional.

Cuando la versión falsa quedó desmentida, la actitud del comunicador argentino dejó ver su verdadera postura. En televisión declaró: «Detesto a los mexicanos, los detesto con mi alma», y aseguró que los mexicanos sienten «envidia» de los argentinos porque «quieren ser como nosotros y no les da».

No fue solamente una expresión de enojo. Fue una manifestación directa de desprecio y una muestra de discurso xenófobo.

La respuesta institucional llegó desde Palacio Nacional. En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó de infamia la mentira difundida por Feinmann y exhibió el trasfondo político detrás de sus declaraciones.

Con una lógica sencilla, pero contundente, señaló que si un pseudoperiodista de la ultraderecha internacional expresa odio hacia los mexicanos y la derecha nacional —como el empresario Ricardo Salinas Pliego— reproduce y respalda esas agresiones desde sus plataformas, es porque también desprecia al pueblo de México.

Superado por la reacción negativa que generaron sus palabras y por la presión pública en redes sociales, Feinmann terminó ofreciendo una disculpa.

Sin embargo, su mensaje estuvo lejos de mostrar un verdadero arrepentimiento. Leyó el texto sin mirar a la cámara, sin asumir plenamente la responsabilidad por sus expresiones y sin dirigirse con respeto a quienes había ofendido.

La supuesta rectificación duró poco. Su propia actitud volvió a exhibirlo cuando insistió en sus ataques y calificó a los mexicanos como un «pueblo hambreado», además de cuestionar a una administración que cuenta con el respaldo de la mayoría de la ciudadanía.

El periodista mexicano Juan Pablo Pérez Díaz respondió con firmeza a sus señalamientos. Le planteó qué tendría México que envidiar de una economía cuyo Producto Interno Bruto es tres veces mayor en México, que Argentina exporta nueve veces menos y que recibe seis veces menos visitantes internacionales.

También recordó que miles de argentinos han encontrado en México oportunidades que no pudieron obtener en su país de origen, trabajando como cocineros, meseros, profesionistas y en distintas actividades, siempre recibidos con una hospitalidad que las declaraciones de Feinmann desprecian.

La respuesta final fue contundente: señaló que el lector de noticias tiene fama de entreguista y cuestionó su autoridad para hablar de fútbol y de México. Incluso comparó el desempeño de la selección argentina sin Lionel Messi con el del equipo ecuatoriano, al que Feinmann intentó presentar como víctima.

Lo cierto es que Eduardo «Fake-man», convertido en vocero de la ultraderecha, tiene de periodista lo mismo que cualquiera de nosotros tiene de ermitaño: poco o nada que ver con la realidad.

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