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Opinión

Lecciones del Mundial 2026: entre perras y perritas, la verdad le ganó a la mentira

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Staff Domo de Cristal
15 de junio de 2026, 4:57 am
Tiempo 2 min
Lecciones del Mundial 2026: entre perras y perritas, la verdad le ganó a la mentira

Los enjundiosos gritos que brotaban de aficionados inconformes por la ominosa presencia del ricachón en las afueras del estadio, lograron en unos cuantos segundos imponer la verdad de las cosas, la realidad tal y como es del mafioso evasor de impuestos; lo que no pudieron hacer muchos millones de pesos invertidos por el magnate en denostar al gobierno de la 4T y a la presidenta de México, es decir, para tratar de imponer su mentira.

El misógino fue presa de su propia trampa, iba por lana y salió trasquilado. De nada le sirvieron los ejércitos de robots y lemas apócrifos que propalaban la calumnia y el denuesto para intentar ofender y desprestigiar, en el Estadio Azteca, a la lideresa del movimiento de transformación que hoy gobierna el país y a su partido MORENA.

Entre mentadas de madre le espetaron al defraudador fiscal: «Ahí va la perra de Trump»… «Ahí va la perrita de Trump»… frases simples y llanas, directas y espontáneas que, antes que ofender, intentaban describir a quien ellos y muchísimos más consideran un personaje tan horrendo como hipócrita, tan asqueroso como vulgar y tan servil al poder extranjero como una perrita dócil y obediente.

Se le revirtió gacho al facho, piensan muchos, pues la derecha ha quedado en estado catatónico y, él mismo, petrificado dentro de sus propias redes, todavía sin poder aquilatar con justeza el golpe demoledor a su figura de papel, a su egocentrismo estúpido, a su vanidad infinita.

Cuando el grito proviene de las entrañas, de la impotencia, del reclamo social, las palabras altisonantes cobran un significado que trasciende el insulto y se convierten en portadoras de mensajes directos, crudos, sin filtros, sin ambages, de verdad pura y dura.

La verdad no necesita prepararse malévolamente, no requiere dinero, ni plan, ni estrategia perversa para que domine y surta efecto, solo necesita de la voz firme, del texto preciso o del grito desesperado para que se imponga ante la mentira.

Buena lección nos ha dejado el Mundial desde su primer día, y lo que nos falta por seguir aprendiendo.

Raúl Fernández 

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