Sonora power por Demian Duarte
Todo puede cambiar en el último minuto, pero, tal como se perfilan las cosas en la definición de la candidatura de Morena a la gubernatura de Sonora, todo apunta a que habrá competencia interna y que la decisión final se tomará, como se anticipó desde el principio, con base en el criterio de género.
Los principales protagonistas son, al menos, tres: Javier Lamarque Cano, Lorenia Valles Sampedro y Célida López Cárdenas. Existen otros tres actores políticos que han levantado la mano, pero difícilmente se les puede considerar en la recta final. Ni María Dolores del Río, ni Heriberto Aguilar Castillo, ni Froylán Gámez Gamboa cuentan hoy con los elementos suficientes para competir seriamente por la gubernatura, construir una estructura política sólida y encabezar un proyecto de gobierno de gran alcance.
Y digo que son al menos tres porque en la etapa final podrían sumarse otros perfiles que reúnan las condiciones necesarias. Al final, la convocatoria del partido guinda deberá ser incluyente y contemplar incluso la participación de ciudadanos sin militancia formal, además de los propios integrantes del movimiento.
Tampoco puede descartarse la posibilidad de que, en el último momento, se alineen las circunstancias y surja una candidatura de unidad.
Resulta interesante que tanto Lorenia Valles como Célida López han manifestado públicamente que, de no obtener la nominación, no buscarán otra posición electoral ni negociarán espacios políticos; simplemente respaldarán la decisión que tome el partido.
En el caso de Javier Lamarque, es sabido que, al desempeñarse actualmente como alcalde de Cajeme, no puede aspirar a una nueva reelección. Tampoco parece interesado en contender por otro cargo de elección popular, ya sea una diputación federal o local. Para él, el proceso de 2027 representa probablemente el momento culminante de su trayectoria política.
Por ello, todas las miradas están puestas en la convocatoria que Morena dará a conocer este martes a través de su dirigencia nacional.
Ahora bien, el contexto también es importante. Mientras algunos voceros de la oposición insisten en que el PRI, el PAN o Movimiento Ciudadano están creciendo y podrían convertirse en fuerzas competitivas en Sonora, Sinaloa y otros estados, la realidad parece contar una historia distinta.
Mientras algunos sueñan con el regreso de sus antiguos liderazgos, los datos muestran otro panorama. La más reciente encuesta de Demotecnia no hizo más que confirmar una tendencia vigente: existe una amplia ventaja electoral a favor de Morena.
El partido gobernante aparece como líder absoluto en intención de voto para la Cámara de Diputados, con el 44 por ciento de las preferencias. Sus competidores más cercanos son el PRI y el PAN, ambos con 9 por ciento. Movimiento Ciudadano registra 7 por ciento, mientras que el Partido Verde alcanza 5 por ciento y el PT 2 por ciento.
En términos prácticos, Morena podría superar por una proporción cercana a cuatro contra uno a cada uno de sus principales adversarios por separado. Incluso si se sumaran PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, que en conjunto alcanzan el 25 por ciento, la ventaja seguiría siendo considerable: 19 puntos porcentuales.
Si además se considera una eventual coalición con el Partido Verde y el PT, el bloque oficialista alcanzaría el 51 por ciento de las preferencias, ampliando la diferencia a 26 puntos sobre la suma opositora. En otras palabras, una contienda entre coaliciones colocaría las cosas prácticamente dos a uno a favor del grupo gobernante a menos de un año de las elecciones.
Por supuesto, cada elección tiene sus particularidades. Existen liderazgos locales, distritos y municipios con dinámicas propias que pueden alterar los resultados. Sin embargo, resulta innegable que Morena parte de una posición muy ventajosa, impulsada por la fortaleza de su marca política y por los altos niveles de aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum.
De eso, por lo menos hoy, no parece haber demasiadas dudas.
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