Así lo dice La Mont
Son una fuerza: El repique de las campanas es, históricamente, el sonido que convoca a los pueblos tanto en la celebración como en la tragedia, uniendo voluntades por encima de las diferencias cotidianas. En el contexto actual de la realidad mexicana, este llamado recobra un sentido profundamente cívico y espiritual. La iniciativa impulsada conjuntamente por la Conferencia del Episcopado Mexicano, los movimientos de laicos y la Compañía de Jesús busca que los bronces de todos los templos del país resuenen con fuerza un sábado por la tarde, exactamente a las 15:00 horas.
Este acto no pretende ser un simple rito litúrgico aislado, sino una manifestación colectiva de compromiso social, memoria y exigencia ciudadana frente a los lacerantes dolores que atraviesan las comunidades del país, en particular el drama de las desapariciones y la persistente violencia que altera la convivencia armónica. La elección de las tres de la tarde para ese estruendo coordinado posee una fuerte carga simbólica dentro de la tradición cristiana, pero en esta ocasión se proyecta hacia el espacio público como una alarma de conciencia colectiva.
Al hacer sonar las campanas, la estructura eclesial y los movimientos ciudadanos adscritos a ella pretenden sacudir la apatía social y hacer visibles a las víctimas que muchas veces quedan reducidas a meras estadísticas. El llamado va acompañado de otras acciones pacíficas, como la colocación de listones o banderines blancos en viviendas, centros de trabajo y planteles escolares, configurando una geografía del duelo y de la esperanza. Con ello se busca articular un clamor unificado que demande a las autoridades correspondientes, así como a todos los sectores de la sociedad, un esfuerzo genuino, libre de intereses facciosos, para poner límites claros a las organizaciones delictivas que vulneran la paz institucional y comunitaria.
Una expresión: Dentro del catolicismo mexicano contemporáneo existen liderazgos y organizaciones que se han consolidado como referentes visibles y activos en el terreno del compromiso social. La Compañía de Jesús, conocida como los jesuitas, posee una larga e histórica trayectoria de inserción en las regiones más vulnerables y marginadas de México, promoviendo la defensa de los derechos humanos, el acompañamiento a las comunidades indígenas y el fortalecimiento del tejido comunitario.
A la par de los religiosos, los movimientos de laicos organizados desempeñan un papel determinante al actuar como puentes directos entre la doctrina social de la Iglesia y la vida civil cotidiana. Estos sectores sostienen día a día redes de apoyo para familias de personas desaparecidas, colectivos de búsqueda y migrantes, convirtiendo las directrices teóricas en acciones concretas de acompañamiento sobre el terreno, lejos de los reflectores políticos y de las disputas por el poder.
Consenso: En una esfera de liderazgo distinta, la postura de la jerarquía institucional, representada principalmente por el cardenal primado de México, Carlos Aguiar Retes, ofrece matices interesantes respecto a la naturaleza de este compromiso social y su interacción con el proyecto gubernamental de la llamada Cuarta Transformación.
El arzobispo primado mantiene una línea de conducción institucional enfocada en la vida sinodal, la atención pastoral y la promoción de la esperanza como una virtud que debe traducirse en acciones ciudadanas responsables. La relación con el gobierno federal y las administraciones locales se caracteriza tradicionalmente por la búsqueda de canales institucionales de diálogo, priorizando la cooperación en áreas de asistencia social y espiritual, como la atención en hospitales públicos, por encima de la confrontación abierta o del antagonismo político estridente.
Definición: Esta postura de la máxima autoridad de la Arquidiócesis Primada refleja una cautelosa diplomacia institucional que busca preservar los espacios de interlocución con el Estado sin comprometer la independencia de la misión eclesial. Mientras las bases laicas, los jesuitas y diversas diócesis ubicadas en las zonas más golpeadas por la criminalidad adoptan discursos de denuncia más enérgicos frente a las deficiencias del aparato gubernamental en materia de seguridad, la oficina del cardenal Aguiar Retes tiende a enfatizar llamados a la reconciliación nacional y a la corresponsabilidad cívica.
De este modo, la relación entre el cardenal y la estructura de la Cuarta Transformación se define mediante un equilibrio complejo, en el que coexisten la exigencia de resultados en la pacificación del país y el mantenimiento de una relación de respeto mutuo que evite la polarización ideológica del factor religioso en el debate público nacional.
Por: Federico Lamont