Opinión

En Morena, el momento del pataleo terminó: ahora toca construir triunfos

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Staff Domo de Cristal
22 de octubre de 2026, 4:25 am
Tiempo 4 min
En Morena, el momento del pataleo terminó: ahora toca construir triunfos

SonoraPower | Por Demian Duarte

Mire usted, me llamó la atención la respuesta de la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, quien fue directa con los inconformes por las decisiones de la Comisión Nacional de Encuestas y de los órganos electorales del partido: la etapa de discutir los resultados ya quedó atrás. Ahora toca trabajar para ganar.

El mensaje fue claro para quienes se sientan aludidos: es momento de dejar las diferencias en el pasado, construir escenarios de triunfo, fortalecer las estructuras territoriales, trabajar a ras de suelo, consolidar la unidad y caminar hacia adelante.

El tema cobra relevancia por lo que sucede en Nuevo León, donde Tatiana Clouthier mantiene sus diferencias con el proceso de selección, luego de no resultar favorecida, y ha expresado su rechazo a Clara Luz Flores.

Sin embargo, considero que Ariadna Montiel acierta en el fondo de su planteamiento. Morena es un partido que aspira a ganar elecciones y, para conseguirlo, tiene mucho trabajo por delante. La política no gira alrededor de una sola persona, por más importante que sea su trayectoria o por más cercana que resulte a las causas del movimiento. En cualquier organización política, nadie es indispensable.

Quienes no estén de acuerdo con las decisiones partidistas tienen dos caminos: mantenerse al margen o asumir una posición constructiva y sumarse al proyecto colectivo. Lo que difícilmente puede funcionar es convertir cada desacuerdo en una disputa permanente que desgaste al partido y debilite sus posibilidades electorales.

Sonora ofrece un ejemplo interesante de cómo procesar las diferencias y avanzar hacia los acuerdos. La coordinación en Hermosillo quedó en manos de Célida López, quien ha mostrado disposición para trabajar y sumar. Por otra parte, la negociación con Javier Lamarque parece perfilarlo hacia el Congreso de Sonora, donde podría desempeñar un papel de liderazgo parlamentario.

A ello se agregan los entendimientos con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, una construcción política que, al menos en principio, apunta hacia la consolidación de una alianza con objetivos comunes.

El valor de estos movimientos no radica solamente en la distribución de posiciones, sino en la capacidad de alcanzar acuerdos, reconocer espacios para los distintos actores y mantener una ruta compartida. En política, la unidad no se decreta: se construye mediante negociaciones, compromisos y disposición para anteponer los objetivos colectivos a las aspiraciones individuales.

Sonora puede convertirse en un laboratorio de la unidad que Morena necesita construir y preservar, tanto con sus liderazgos internos como con sus aliados electorales. Si el partido pretende competir con posibilidades reales de triunfo en las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027, deberá demostrar que tiene la estabilidad, la organización y la capacidad operativa necesarias para transformar su fuerza política en resultados electorales.

Eso significa dejar atrás las disputas por las candidaturas, aceitar la maquinaria territorial, mantener activos los comités, fortalecer la interlocución con sus aliados y concentrarse en las demandas de la ciudadanía. Las encuestas y los procesos internos pueden definir candidaturas, pero no sustituyen el trabajo político que exige una campaña ni garantizan por sí mismos una victoria.

El desafío para Ariadna Montiel y las dirigencias estatales consiste, precisamente, en convertir la disciplina partidista en una estructura funcional, donde las inconformidades tengan cauces institucionales, pero no paralicen la operación política.

Porque el adversario está afuera. La oposición también se organiza, busca recuperar espacios de poder y aprovechar cualquier fractura dentro del oficialismo. Subestimar esa capacidad sería un error.

En Morena, el tiempo de las inconformidades debe dar paso al de la operación política. No basta con ganar una encuesta o conseguir una candidatura: hay que construir mayorías, sumar voluntades y convencer a los ciudadanos.

La verdadera prueba de la unidad no consiste en evitar las diferencias, sino en impedir que estas se conviertan en derrotas. Y en ese terreno, Sonora tiene la oportunidad de mostrar que los acuerdos, la disciplina y el trabajo territorial pueden pesar más que los desencuentros.

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