SonoraPower por Demian Duarte
¿Qué representa ocupar el décimo lugar entre los periodistas que más preguntas han formulado en las conferencias mañaneras de la presidenta Claudia Sheinbaum?
Me lo han preguntado y aquí va mi respuesta.
En primer lugar, representa una enorme responsabilidad. Es un compromiso personal y profesional con mi tierra, con Sonora, con México, con nuestras audiencias, con mi familia, con el legado de mi padre y, sobre todo, con mis propias convicciones.
Decidí dedicarme al periodismo desde muy joven. De mis 53 años de vida, 36 los he consagrado a esta profesión, a este oficio que exige disciplina, perseverancia y una profunda vocación de servicio. Además, pronto cumpliré ocho años de acudir a las conferencias matutinas que, de manera generosa, abrieron a la participación de los periodistas los gobiernos emanados de la llamada Cuarta Transformación.
Para quienes ejercemos el periodismo y la comunicación en México, esta apertura representa una oportunidad extraordinaria: dialogar directamente con quien encabeza el Poder Ejecutivo, plantear asuntos de interés público, visibilizar problemas, modificar percepciones, contribuir a hacer justicia y, sobre todo, romper silencios.
Quizá no todos lo entiendan, pero las mañaneras constituyen un ejercicio de rendición de cuentas y de diálogo entre gobierno y sociedad que resulta inusitado en la historia política reciente del país. Hoy existen respuestas donde antes había silencio; hay espacios de apertura donde durante décadas prevalecieron el hermetismo y las prácticas autoritarias.
Cuando advertí esa disposición del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, no lo dudé: hice maletas y me trasladé a la Ciudad de México para tocar esa puerta. Ocurrió en febrero de 2019.
Desde entonces han transcurrido varios años de trabajo, constancia y disciplina. En ese camino conseguimos posicionar temas de distintas regiones del país, asuntos que no necesariamente pertenecen a la agenda de la Ciudad de México ni a la visión centralista del altiplano.
No fue una tarea sencilla. Enfrentamos señalamientos de todo tipo, incluso burlas y cuestionamientos de algunos comunicadores del centro del país, que parecen olvidar que México es un mosaico de realidades, culturas, necesidades y problemáticas, y que su vida pública no gira exclusivamente alrededor de la capital.
Hoy mantenemos ese mismo empeño y así vamos a continuar. El objetivo es seguir visibilizando las distintas realidades de México, acercar las voces de quienes pocas veces encuentran espacio, sensibilizar a quienes toman decisiones, informar a nuestras audiencias y conseguir respuestas.
Algunos nos señalan por nuestra simpatía hacia la presidenta Claudia Sheinbaum y el proyecto de la Cuarta Transformación. Y tienen razón: la presidenta despierta mi simpatía como periodista y mi empatía como ciudadano. Pero eso no significa que el trabajo esté terminado ni que debamos renunciar a nuestra responsabilidad crítica. La transformación del país sigue siendo una tarea que demanda mucho esfuerzo, compromiso y trabajo.
Señalar errores, exhibir deficiencias y poner sobre la mesa las carencias también forma parte de nuestro compromiso. No existen gobiernos perfectos y precisamente ahí radica una de las razones de ser del periodismo: no estamos para cantar loas al poder ni para convertirnos en sus voceros, sino para cuestionar, revisar, investigar y analizar con información y argumentos.
El periodismo debe contribuir a que las cosas cambien, y eso se consigue ejerciendo nuestra labor con independencia de criterio, responsabilidad y compromiso social.
Por eso, ocupar el décimo lugar entre los periodistas con más preguntas en las mañaneras no es una medalla para presumir ni una posición para la vanidad personal. Es, ante todo, una responsabilidad que obliga a seguir trabajando, a no perder el rumbo y a mantener abiertas las puertas para quienes necesitan ser escuchados.
Ser el número 10 no es una meta cumplida: es un compromiso que se renueva todos los días con el periodismo, con México y con la gente.