En 2021, durante los últimos días de su primer mandato, Donald Trump incluyó a Xiaomi en una lista negra por sus presuntos vínculos con el Ejército chino. La disputa legal que siguió coincidió con la aceleración de la estrategia de diversificación de la empresa hacia la industria automotriz.
Por José Sobrevilla
Arnold Schwarzenegger, actor y exgobernador republicano de California, ha calificado a Donald Trump como un “líder fallido” y “el peor presidente del país”, al cuestionar su desprecio por las instituciones democráticas. Por su parte, Robert De Niro, otro de sus críticos, considera que las políticas arancelarias y de financiamiento cultural del mandatario representan un “ataque a la creatividad” y que sus actitudes corresponden a las de un “autócrata”.
Estas críticas evocan las decisiones que Trump tomó durante los últimos días de su primer mandato. El 14 de enero de 2021, mediante la Orden Ejecutiva 13959 y a través del Departamento de Defensa de Estados Unidos, su administración incluyó a la tecnológica china Xiaomi en la categoría de Compañías Militares Comunistas Chinas (CCMC, por sus siglas en inglés). La medida restringía la posibilidad de que ciudadanos estadounidenses compraran o mantuvieran acciones de la compañía.
La decisión recordó a quien esto escribe la canción “Ganaron los malos”, del álbum Puertas, publicado en 2025 por el grupo uruguayo El Cuarteto de Nos, cuya letra alude a quienes “jugaron más sucio”.
Los titulares de la prensa internacional reflejaron el impacto de la medida. El 15 de enero de 2021, el diario El País, en una nota firmada por Antonia Laborde, publicó: “EEUU incluye a Xiaomi en su lista negra por sus supuestas conexiones con el ejército chino. El fabricante de teléfonos móviles ha desmentido la acusación y asegura que no mantiene afiliación con la armada de su país”.
En la sede de Xiaomi, en Pekín, la incertidumbre era considerable. La compañía desconocía hasta dónde podrían escalar las restricciones y qué consecuencias tendría una eventual ampliación de las sanciones para su negocio.
Según la historia que se ha difundido sobre aquella coyuntura, Lei Jun, cofundador de Xiaomi, convocó una reunión de emergencia con su consejo de administración. Durante el encuentro, alguien planteó una pregunta: “¿Qué pasaría con los 30 mil empleados si el negocio de los teléfonos no pudiera continuar?”. Ante el silencio, Lei habría respondido: “Xiaomi fabricará automóviles”.
El 29 de enero de 2021, Xiaomi demandó al Departamento de Defensa, al Departamento del Tesoro y al presidente de Estados Unidos ante el Tribunal de Distrito de Columbia. La empresa negó los vínculos con el Ejército chino que le atribuía el gobierno estadounidense.
El 12 de marzo de ese año, el juez Rudolph Contreras concedió una medida cautelar que bloqueó la designación y calificó la decisión de “arbitraria y caprichosa”. Con ello se suspendieron las restricciones a los inversionistas estadounidenses. Posteriormente, el 11 de mayo, el Departamento de Defensa aceptó retirar a Xiaomi de la lista y no apelar la medida cautelar.
El 25 de mayo de 2021, el tribunal emitió una orden definitiva que revocó la designación de Xiaomi como CCMC y levantó formalmente las restricciones sobre sus valores. Así, la acusación no prosperó y la compañía obtuvo una resolución judicial favorable. Cuando se publicaron las listas correspondientes el 3 de junio de ese año, Xiaomi ya no figuraba en ellas.
La historia de un emprendimiento singular
Tras el anuncio de que Xiaomi incursionaría en la fabricación de automóviles, diversas firmas de capital de riesgo, principalmente chinas, ofrecieron a Lei Jun hasta 10 millones de dólares para financiar el nuevo proyecto. Sin embargo, el empresario rechazó las propuestas y optó por impulsar el negocio con recursos de Xiaomi, sin accionistas externos que pudieran introducir visiones contrapuestas o presiones para abandonar la iniciativa.
Lei Jun no provenía de una familia adinerada ni contaba con conexiones con grupos de poder. Durante buena parte de su trayectoria se le conoció como “el Steve Jobs chino”, una comparación vinculada con su papel en la creación y expansión de Xiaomi, así como con su apuesta por los productos tecnológicos de consumo. Para algunos de sus seguidores, el apelativo también ha representado una etiqueta difícil de superar, pues lo compara permanentemente con el cofundador de Apple y creador de una de las marcas más reconocidas del mundo: el iPhone.
Lei Jun nació el 16 de diciembre de 1969 en Xiantao, provincia de Hubei, China. En 1991 se graduó en Ciencias de la Computación por la Universidad de Wuhan y, un año después, ingresó a Kingsoft Corporation como ingeniero.
Su ascenso fue rápido. A los 27 años ya ocupaba la dirección ejecutiva y, posteriormente, llegó a presidir el consejo de administración de la compañía, que comenzó a cotizar en la Bolsa de Valores de Hong Kong en 2007.
También encabezó Shunwei Capital, firma de capital de riesgo y gestión de activos alternativos fundada en Pekín en 2011. Desde 2013, ha participado como diputado en la Asamblea Popular Nacional de China, el máximo órgano legislativo del país, en representación de la provincia de Guangdong. Asimismo, se ha convertido en uno de los inversionistas ángeles más activos del ecosistema tecnológico chino, con inversiones en empresas emergentes de comercio electrónico, aplicaciones móviles y productos electrónicos de consumo.
En 2000, Lei fundó Joyo.com, una plataforma de comercio electrónico que Amazon adquirió en 2004 por 75 millones de dólares, de acuerdo con las cifras referidas en las fuentes consultadas. La operación incluyó 72 millones de dólares en efectivo y el resto en opciones sobre acciones.
En 2010, cofundó Xiaomi junto con Lin Bin y otros socios. Una década después, la empresa anunció su entrada en el mercado de los vehículos eléctricos, una decisión que culminó con el lanzamiento del sedán Xiaomi SU7 en 2024 y, posteriormente, con el desarrollo de versiones como el SU7 Ultra.
Xiaomi nació con una propuesta sencilla, pero disruptiva: ofrecer teléfonos inteligentes con especificaciones de gama alta a una fracción del precio de sus competidores. El modelo buscaba reducir los márgenes comerciales, prescindir de intermediarios y acuerdos con operadoras, y vender directamente a los consumidores a través de internet.
La apuesta generó escepticismo entre algunos veteranos de la industria. Sin embargo, en apenas cuatro años, Xiaomi se convirtió en la marca de teléfonos inteligentes con mayor volumen de ventas en China. Una década después, ya figuraba entre los tres principales fabricantes mundiales, detrás de Apple y Samsung.
Lei Jun consiguió posicionar a la empresa en un mercado altamente competitivo en un plazo relativamente corto, mediante una estrategia centrada en la relación entre precio, prestaciones y acceso directo al consumidor.
“Este es el último gran emprendimiento de mi carrera”, declaró Lei Jun, según documentó el medio Drive-in&rpm en español. También afirmó: “Estoy dispuesto a apostar todo lo que he construido por esto”.
La decisión suponía un desafío de enormes proporciones. Fabricar automóviles requiere años de desarrollo de ingeniería, inversiones multimillonarias, instalaciones para pruebas de choque, procesos de homologación para cada mercado, redes de servicio, logística de refacciones y plantas capaces de ensamblar sistemas mecánicos y electrónicos complejos con precisión y a gran escala.
De los teléfonos a los vehículos eléctricos
Una vez registrada formalmente Xiaomi Auto Factory, la compañía comenzó a reclutar especialistas procedentes de empresas como GAC (Guangzhou Automobile Group), BYD (Build Your Dreams), la división automotriz de Huawei, NIO y Xpeng.
El equipo incorporó arquitectos de software con experiencia en sistemas de conducción autónoma, ingenieros especializados en baterías, expertos en dinámica de chasis y profesionales de procesos de fabricación. En poco tiempo, Xiaomi reunió un grupo de trabajo con capacidades para desarrollar sus propios vehículos eléctricos.
La empresa también incorporó como consultor de diseño a Chris Bangle, exdirector de diseño de BMW, conocido por su participación en proyectos como las series E60 y E65, así como el Z4, modelos que generaron amplio debate por sus propuestas estéticas. Su colaboración en el proyecto SU7 fue difundida en un video de Drive-in&rpm.
El 28 de marzo de 2024, Lei Jun presentó el Xiaomi SU7, un sedán eléctrico de cuatro puertas con una carrocería estilizada y un diseño enfocado en la eficiencia aerodinámica.
La respuesta inicial del mercado fue notable: durante los primeros cuatro minutos del lanzamiento se registraron 10 mil pedidos y, a los 27 minutos, la cifra alcanzó los 50 mil.
El vehículo destacó también por su coeficiente de resistencia aerodinámica de 0.195, inferior al reportado para el Porsche Taycan. Este último llegó a comercializarse en México por alrededor de 5 millones 48 mil pesos, según la referencia de precio citada en el texto original.
En febrero de 2025, Xiaomi presentó el SU7 Ultra, un modelo de altas prestaciones con una potencia declarada de mil 527 caballos de fuerza y tres motores eléctricos. Su desarrollo se apoyó en tecnología de baterías de CATL, uno de los principales fabricantes mundiales de baterías de iones de litio para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.
De acuerdo con las especificaciones difundidas sobre el modelo, su batería emplea tecnología Qilin de CATL y puede recargarse del cero al 100 por ciento en aproximadamente 12 minutos bajo las condiciones anunciadas. La carrocería incorpora fibra de carbono y el sistema de propulsión permite una aceleración de cero a 100 kilómetros por hora en 1.97 segundos, con una velocidad máxima declarada de 350 kilómetros por hora.
Lei Jun ha reconocido que las sanciones estadounidenses de 2021 no fueron la causa original de la decisión de fabricar automóviles, aunque sí contribuyeron a acelerar la diversificación de Xiaomi hacia el negocio de los vehículos eléctricos.
La planta automotriz de la compañía está ubicada en Yizhuang, Pekín, dentro de la Zona de Desarrollo Económico y Tecnológico de Pekín. Conocida como Xiaomi Auto Factory, integra actividades de investigación, desarrollo, producción, pruebas y experiencia del cliente.
La instalación ocupa aproximadamente 718 mil metros cuadrados y cuenta con seis talleres principales dedicados a vehículos de nueva energía. Xiaomi sostiene que sus procesos fundamentales están automatizados al 100 por ciento y que utiliza más de 700 robots en sus operaciones.
Crecimiento y expansión del negocio automotriz
Los datos financieros de Xiaomi reflejan el rápido crecimiento de su división automotriz. En 2025, las entregas aumentaron 200.4 por ciento, al pasar de 136 mil 854 unidades en 2024 a 411 mil 82 vehículos.
Además, el negocio automotriz registró por primera vez un resultado operativo positivo, de aproximadamente 900 millones de yuanes, equivalentes a unos 134.2 millones de dólares, según las cifras citadas.
Durante el primer semestre de 2026, Xiaomi entregó otros 185 mil 55 vehículos, un incremento interanual de 17.7 por ciento, de acuerdo con sus propios datos.
A finales de septiembre, la empresa informó que sus entregas mensuales habían superado por primera vez en 2026 las 40 mil unidades. Con ello, las entregas de los primeros nueve meses del año sumaron al menos 286 mil 475 vehículos, mientras que el volumen acumulado desde el inicio de las entregas en 2024 superó las 800 mil unidades.
La compañía también ha continuado ampliando su portafolio. En 2026 obtuvo autorización regulatoria en China para fabricar vehículos eléctricos de autonomía extendida (EREV, por sus siglas en inglés), una tecnología que combina la propulsión eléctrica con un generador de combustión para ampliar la autonomía.
En septiembre de ese año, Xiaomi anunció una nueva familia de vehículos denominada Sky Nomad, con la que busca ampliar su presencia en el segmento de los SUV familiares (Sport Utility Vehicles o vehículos utilitarios deportivos).
No obstante, Lei Jun ha reiterado que la empresa no prepara, por ahora, su entrada al mercado estadounidense. Según los planes referidos, la nueva familia se comercializaría a partir de septiembre de 2026 y la expansión internacional hacia Europa comenzaría en 2027.
En febrero de 2026, después de que un Xiaomi YU7 fuera fotografiado circulando por calles de Estados Unidos, Lei Jun señaló que probablemente se trataba de un vehículo utilizado por alguna empresa estadounidense para realizar pruebas o actividades de evaluación comparativa (benchmarking).
Mientras avanza en el negocio automotriz, Xiaomi también ajusta su estrategia en el mercado de teléfonos inteligentes. La compañía busca transitar hacia un modelo que privilegie la venta de dispositivos de mayor precio, con un enfoque más marcado en los segmentos de gama alta y prémium, como respuesta a las presiones derivadas de la crisis mundial de componentes y memorias.
La trayectoria de Lei Jun muestra cómo una empresa que comenzó con la comercialización de teléfonos inteligentes a precios competitivos ha logrado extender sus capacidades hacia una industria mucho más compleja. La incursión automotriz representa una apuesta de largo plazo para Xiaomi, que busca convertir su experiencia en software, electrónica y fabricación en una ventaja dentro del mercado de los vehículos eléctricos.
Principales fuentes consultadas
- El Universal: Xiaomi sale oficialmente de la lista negra de Estados Unidos.
- El País: EE. UU. incluye a Xiaomi en su lista negra por sus supuestas conexiones con el Ejército chino.
- Forbes Colombia: Xiaomi se defiende de su inclusión en la lista negra del Pentágono.
- Canal de YouTube de Drive-in&rpm.
- ZaratechTV.
- CATL.