Sonora Power por Demian Duarte
Aunque nos tomamos unas semanas de descanso del ejercicio periodístico, resulta evidente que, mientras nosotros lo dejamos descansar, la cosa política no se detuvo. Tal como hemos vaticinado en este espacio, la verdadera contienda política para el caso de Sonora se ha trasladado a la definición de quiénes serán los candidatos a la alcaldía de Hermosillo.
Los perfiles abundan, pero la verdad es que son muy pocos los que figuran como opciones reales. Y mire, la duda es de tal nivel que incluso en Palacio de Gobierno se decidieron a ordenar a la prestigiosa casa encuestadora De las Heras un estudio de opinión, a fin de ir perfilando quiénes realmente tienen posibilidades de contender por esa posición.
En la esquina prianista prácticamente no hay dudas: Alejandro López Caballero, exalcalde de Hermosillo y exsecretario de Hacienda durante el gobierno de Guillermo Padrés, ha persistido en aceitar su maquinaria política y mantiene una estructura que lo coloca como el perfil más competitivo, por encima de Ramón Corral Aguirre, Gildardo Real, Flor Ayala y cualquier otro perfil que haya seleccionado el presidente municipal Antonio Astiazarán para sucederlo.
De hecho, para el grupo gobernante la lógica es nominar a López Caballero o resignarse a perder la alcaldía de la capital sonorense y, con ello, darle a Morena las llaves del triunfo absoluto en la contienda por la gubernatura.
Hermosillo es el mayor mercado electoral del estado y, literalmente, el único escenario que le da competitividad a una eventual candidatura de Antonio Astiazarán. Perder la capital es perder Sonora y no deja de ser paradójico que, en este escenario, la única salida posible para este grupo sea nominar a su antagonista. Cosas de la política.
Bajo ese escenario, para Morena y sus aliados es fundamental irse con mucho cuidado si realmente quieren ganar la capital, pues, de salir López Caballero como candidato, la elección se va a polarizar en extremo, al grado de que el municipio de Hermosillo podría terminar en un empate técnico.
De tal suerte que la coalición tendrá que avanzar con pasos muy medidos en este empeño.
Me llamó la atención que, al preguntar a los hermosillenses respecto de los perfiles que están en la pelea, quienes mejor aparecen en las encuestas son David Figueroa y Norberto Ortega, en el caso de los varones, y Paulina Ocaña, en el caso de las mujeres.
Sin embargo, además de estos tres perfiles, hay una multitud de contendientes serios. Por ejemplo, están Fernando Rojo de la Vega, Omar del Valle Colosio, Froylán Gámez Gamboa, Jacobo Mendoza y hasta Guillermo Díaz, por el género masculino. A la fecha, solo he escuchado de Wendy Briceño y Vicky Espinoza como aspirantes mujeres, además de la ya mencionada Paulina Ocaña, aunque esa lista podría crecer; por ejemplo, si Célida López Cárdenas se baja de la contienda por la nominación a gobernadora y se decanta por la presidencia municipal.
Los momios, a la fecha, se inclinan muchísimo hacia esos perfiles que abiertamente han hecho esfuerzos de posicionamiento y que cuentan, de alguna manera, con la venia y bendición del jefe político de la 4T sonorense, en este caso el gobernador Alfonso Durazo.
Pero, muy seguramente, las cosas pueden cambiar si, al emitirse la convocatoria —asunto previsto para el próximo 21 de septiembre—, se abre el juego y perfiles con ascendencia en el Movimiento de Regeneración Nacional se meten de lleno a la contienda. Sobre todo, si se parte de la lógica del piso parejo para considerar aspectos como trayectoria, experiencia política, honestidad y otros elementos que no son medidos, en este caso, por De las Heras.
Para eso tendremos que esperar.
Pero mire, en vía de mientras, hay en qué entretenerse. La contienda por definir quién será el candidato de la 4T ya entró en su recta final. De acuerdo con los datos de que dispongo, esto se definirá en la tercera semana de agosto.
Pero de eso hablamos mañana.
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