Opinión

Claudianomics… o por qué la economía de México crece

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Staff Domo de Cristal
19 de octubre de 2026, 4:17 am
Tiempo 3 min
Claudianomics… o por qué la economía de México crece

Por: Demián Duarte 

Hace unos días leía en uno de los medios de la Ciudad de México que el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuestiona la capacidad de México para crecer al ritmo necesario y advierte que, de mantenerse las tendencias actuales, el país difícilmente alcanzará durante este sexenio el objetivo de ubicarse entre las diez economías más grandes del mundo.

Sin embargo, en México está tomando forma un nuevo fenómeno económico, vinculado tanto a las tendencias globales y la captación de inversiones como a un plan de desarrollo que busca fortalecer la competitividad nacional, ampliar el mercado interno, sacar a más mexicanos de la pobreza y reducir la enorme brecha entre quienes lo tienen todo y quienes viven en condiciones precarias.

El FMI considera que México difícilmente crecerá a tasas superiores al 2 por ciento anual durante los cuatro años restantes del gobierno de Claudia Sheinbaum. La presidenta, sin embargo, parece observar un escenario distinto y trabaja para hacerlo realidad.

La estrategia de sustitución de importaciones es una de las apuestas para consolidar la posición de nuestro país como el principal socio comercial de Estados Unidos. El objetivo es fortalecer la producción nacional, impulsar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de bienes provenientes del exterior, aprovechando las ventajas que ofrece la integración económica de América del Norte.

A ello se suma la inversión pública en infraestructura, con una bolsa de 8 billones 400 mil millones de pesos, destinada a proyectos carreteros, hospitales, puentes, puertos, trenes y otras obras estratégicas. Se trata de una apuesta de gran alcance que, además de estimular la actividad económica, busca ampliar las capacidades productivas del país, mejorar la conectividad y generar condiciones más atractivas para la inversión privada.

Pero si hay un componente que puede marcar la diferencia en esta estrategia económica, es el incremento sostenido de los sueldos y salarios. Fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores no sólo representa una medida de justicia social: también puede convertirse en un motor del mercado interno, al aumentar el consumo de los hogares y dinamizar la demanda de bienes y servicios producidos en México.

Esa es una de las claves de la llamada Claudianomics: combinar inversión pública, fortalecimiento de la producción nacional, atracción de capitales y mejores ingresos para la población, con la expectativa de construir un modelo de crecimiento que genere beneficios más amplios.

Si estos componentes logran articularse y traducirse en mayor productividad, empleos de calidad y una distribución más equitativa de los frutos del desarrollo, en el futuro podremos hablar de esta etapa como el intento de construir un nuevo milagro mexicano para el siglo XXI.

Por supuesto, el desafío consiste en convertir las expectativas en resultados medibles. El crecimiento económico, la inversión productiva, la generación de empleos y la reducción de la pobreza serán los indicadores que permitan evaluar el alcance de esta estrategia.

El tiempo dirá si la apuesta económica de Claudia Sheinbaum consigue transformar las proyecciones de los organismos internacionales y abrir una nueva etapa de crecimiento, desarrollo y estabilidad para México.

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