Opinión

Alza de la Fed sacude a los mercados y eleva presión sobre México

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Staff Domo de Cristal
18 de septiembre de 2026, 5:30 am
Tiempo 7 min
Alza de la Fed sacude a los mercados y eleva presión sobre México

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Por: Eduardo Esquivel Ancona 

La Reserva Federal de Estados Unidos elevó su tasa de referencia en 25 puntos base, a un rango de 3.75% a 4%, en su primer incremento desde julio de 2023. La decisión vuelve a colocar el costo del dinero, el tipo de cambio y los flujos de capital en el centro de las preocupaciones para las economías emergentes, incluida la mexicana.

La Reserva Federal estadounidense dio un giro restrictivo a su política monetaria al elevar en un cuarto de punto porcentual la tasa de fondos federales, con el argumento de contener una inflación que continúa por encima de su objetivo de 2%. La decisión fue aprobada por unanimidad el 16 de septiembre y elevó el rango objetivo a entre 3.75% y 4%.

El movimiento representa un cambio relevante después de más de tres años sin un incremento de tasas. Además, las nuevas proyecciones de los integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto apuntan a que el ciclo restrictivo todavía podría tener continuidad: la mediana de sus estimaciones contempla una tasa de 4.1% al cierre de 2026, lo que supone la posibilidad de otro aumento de 25 puntos base.

La Fed enfrenta un escenario particularmente complejo. Por un lado, busca evitar que las presiones inflacionarias se arraiguen; por otro, debe procurar que el endurecimiento monetario no termine provocando una desaceleración significativa de la actividad económica.

El propio banco central estadounidense reconoce que la actividad económica mantiene un ritmo sólido, el gasto interno continúa resistente y la inversión empresarial permanece fuerte. Al mismo tiempo, considera que la inflación sigue elevada y requiere una política monetaria capaz de acelerar su retorno hacia la meta de 2%.

Trump presiona por tasas más bajas

La decisión de la Fed se produjo pese a la postura del presidente Donald Trump, quien ha defendido públicamente la necesidad de mantener tasas de interés considerablemente más bajas.

Trump ha argumentado que un costo financiero menor favorecería el crecimiento, el crédito, la inversión y el refinanciamiento de la deuda pública estadounidense. Antes de la reunión de septiembre, sostuvo que Estados Unidos debería contar con una de las tasas más bajas del mundo.

Sin embargo, la Reserva Federal mantiene formalmente su independencia y fundamentó el incremento en sus objetivos de estabilidad de precios y máximo empleo. El organismo no presentó la decisión como una respuesta directa a las exigencias de la Casa Blanca.

La tensión entre ambos enfoques refleja uno de los principales dilemas de la economía estadounidense: mientras la administración Trump ha privilegiado condiciones financieras que favorezcan el crecimiento y reduzcan el costo del endeudamiento, la Fed enfrenta la necesidad de contener una inflación que todavía no converge al 2%.

Aranceles, petróleo y conflicto geopolítico complican el escenario

Entre los factores que han contribuido a las presiones inflacionarias se encuentran el encarecimiento de la energía y los efectos derivados de las tensiones comerciales.

Los aranceles pueden elevar el costo de determinados bienes importados y trasladarse parcialmente a precios finales, mientras que un incremento sostenido de los combustibles repercute en transporte, logística, manufactura y distribución.

A ello se suma la inestabilidad geopolítica en Medio Oriente. El conflicto relacionado con Irán ha generado fuertes movimientos en los mercados energéticos y ha elevado el riesgo de nuevas presiones sobre el precio del petróleo. Reuters reportó que la inflación estadounidense se ha visto afectada por el aumento de los costos energéticos derivados del conflicto.

El problema para la política monetaria es que una parte de estas presiones tiene origen externo. Una tasa de interés más elevada puede moderar la demanda y el crédito, pero no puede producir petróleo adicional ni resolver por sí misma una interrupción de las cadenas internacionales de suministro.

Por ello, el riesgo consiste en que la economía estadounidense enfrente simultáneamente inflación relativamente elevada y condiciones financieras más restrictivas, combinación que puede reducir el margen de maniobra para empresas y consumidores.

¿Cómo llega el impacto a México?

El efecto sobre México ocurre principalmente a través de cuatro canales: tipo de cambio, flujos de capital, costo financiero e inflación importada.

Cuando los rendimientos de los activos denominados en dólares aumentan, los inversionistas internacionales pueden encontrar más atractivo colocar recursos en instrumentos estadounidenses. Esto puede generar una mayor demanda de dólares y presionar a las monedas de economías emergentes.

Para México, uno de los primeros mercados que absorbe ese impacto es el cambiario.

Dólar más fuerte y presión sobre el peso

Una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos puede fortalecer al dólar frente a otras divisas. Si el peso pierde valor, las importaciones denominadas en dólares se encarecen en términos de moneda mexicana.

El efecto no necesariamente es inmediato ni automático, porque el tipo de cambio también responde a factores propios de México, al comportamiento de los mercados internacionales, a los precios del petróleo, al riesgo financiero y a las expectativas de los inversionistas.

Pero una mayor fortaleza del dólar sí puede convertirse en un factor adicional de presión para la inflación mexicana, particularmente cuando se trata de productos, insumos o bienes de capital adquiridos en el exterior.

Se reduce el diferencial de tasas

Otro canal fundamental es el diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos.

Durante años, el denominado carry trade ha sido un factor importante para determinados flujos financieros hacia México: los inversionistas pueden buscar aprovechar la diferencia entre el rendimiento de activos mexicanos y el costo financiero en dólares.

Cuando la Fed incrementa sus tasas, esa brecha puede reducirse si Banco de México no realiza movimientos equivalentes.

El resultado puede ser una menor ventaja relativa de los activos mexicanos para determinados inversionistas y, eventualmente, una mayor volatilidad en los flujos de capital.

Esto no significa que una subida de la Fed provoque automáticamente una salida masiva de recursos de México. La decisión de los inversionistas también depende de las perspectivas de crecimiento, inflación, riesgo país, finanzas públicas y estabilidad cambiaria.

El dilema para Banco de México

El movimiento de la Fed coloca a los bancos centrales de economías emergentes ante un dilema.

Por una parte, necesitan mantener condiciones monetarias suficientemente restrictivas para evitar presiones inflacionarias y preservar la confianza en sus monedas. Por otra, tasas demasiado elevadas durante demasiado tiempo pueden encarecer el financiamiento y limitar el consumo y la inversión.

En México, este equilibrio es especialmente relevante porque la inflación general se ubicó en 3.26% anual en agosto de 2026, mientras que la inflación subyacente alcanzó 3.88%, con los servicios aumentando 4.33% anual.

El dato muestra que, aunque la inflación general se mantiene muy por debajo de los niveles observados durante el episodio inflacionario internacional de los últimos años, todavía existen componentes con mayor persistencia, particularmente dentro de los servicios.

Por ello, una eventual depreciación del peso derivada de un entorno internacional más restrictivo podría complicar el proceso de convergencia de la inflación.

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