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Luz del Mundo y sus congresistas

Staff Domo de Cristal
La luz del mundo

Así lo dice La Mont

Proceso:
La relación entre las estructuras religiosas y el aparato político en México ha encontrado uno de sus capítulos más polémicos en la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad, mejor conocida como La Luz del Mundo. Esta organización, con sede central en la colonia Hermosa Provincia de Guadalajara, ha logrado tejer una red de influencia que trasciende lo espiritual para instalarse en las curules del Congreso de la Unión.

Dentro de este entramado resalta el senador guanajuatense Emmanuel Reyes Carmona, quien escaló posiciones dentro de las filas de Morena hasta llegar al Senado y es reconocido por su militancia en La Luz del Mundo. Reyes Carmona es uno de los defensores de Naasón Joaquín García, líder de la congregación que actualmente cumple una condena en Estados Unidos.

La controversia que rodea al legislador no solo surge de su fe, sino también de la creación de agrupaciones políticas como “Humanismo Mexicano”, la cual obtuvo registro ante el Instituto Nacional Electoral y ha sido señalada como un brazo político que utiliza la estructura de la iglesia para consolidar una base electoral en beneficio de proyectos partidistas.

Las denuncias en contra del senador se centran en un presunto conflicto de interés y en el uso de su posición pública para favorecer a la organización religiosa. En su entidad, Guanajuato —donde obtuvo una diputación federal antes de asumir su escaño en el Senado—, se le ha mencionado por buscar limpiar la imagen de su líder espiritual.

Sus opositores cuestionan la ética de que un representante del Estado laico actúe como promotor de una asociación civil vinculada directamente a una iglesia cuyos líderes enfrentan cargos por delitos sexuales y financieros. Aunque legalmente ha sorteado las impugnaciones sobre su registro político, persiste la duda sobre si su lealtad reside en la Constitución o en la jerarquía de la Hermosa Provincia.


Estructura:
La Iglesia La Luz del Mundo cuenta con una presencia masiva en México, especialmente en los estados de Jalisco, Veracruz, Chiapas y el Estado de México, además de una expansión en más de cincuenta países, con Estados Unidos como su segundo bastión más importante.

Esta expansión territorial ha ido acompañada de un historial judicial controvertido. A algunos de sus líderes más prominentes, particularmente a Naasón Joaquín García, se les han imputado delitos que incluyen abuso sexual de menores, posesión de pornografía infantil, tráfico de personas y extorsión. En México, también han surgido señalamientos relacionados con delitos financieros, como lavado de dinero y evasión fiscal, debido a los flujos millonarios que se mueven entre sedes internacionales y cuentas vinculadas a la familia Joaquín, que ha mantenido el liderazgo de la iglesia de forma dinástica durante décadas.


Liderazgo:
Los rostros más visibles de esta organización, además de Naasón Joaquín García —considerado por sus fieles como el “Apóstol de Jesucristo”, pese a su encarcelamiento—, incluyen a un cuerpo de obispos y voceros encargados de la gestión administrativa y mediática.

En el ámbito político destacan figuras como Hamlet García Almaguer y el propio Reyes Carmona, quienes funcionan como enlaces ante las instituciones del Estado. La estrategia doctrinal para sumar feligreses se basa en el concepto de la “Elección Divina”, según el cual la salvación solo es posible mediante el reconocimiento de la autoridad absoluta del Apóstol en funciones.

Esta narrativa genera una identidad de grupo muy sólida, en la que el fiel se percibe como parte de un pueblo elegido y, a la vez, incomprendido o perseguido por el exterior. Para fortalecer esta cohesión y atraer nuevos miembros, la iglesia recurre a una estructura de asistencia social y comunitaria que brinda apoyo y sentido de pertenencia, especialmente a sectores vulnerables.

La doctrina promueve una disciplina estricta que incluye códigos de vestimenta, organización comunitaria —como ocurre en sus colonias— y participación constante en eventos masivos de alto impacto emocional. Esta estrategia no solo consolida una base de seguidores leales, dispuestos a contribuir económicamente mediante diezmos y ofrendas, sino que también construye un capital político significativo.

Para sus líderes, el número de feligreses puede traducirse en una moneda de cambio frente a actores políticos: votos a cambio de protección, legitimidad y espacios de poder dentro del gobierno.

Por: Federico Lamont

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