
Columna: Ciberseguridad Política
Por: Raúl Fraga Juárez
Este viernes 29 de mayo de 2026 se realizó la “Mañanera del Pueblo” número 401 del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la cual destacó mediáticamente al quedar registrada como la emisión más corta del tiempo que lleva su administración, con una duración de apenas 42 minutos. Desde la mirada crítica de periodistas, analistas y observadores, la libertad de expresión en México ya no está en cuarentena, ahora se encuentra frente al paredón. Al cumplirse 20 meses del ascenso de la Dra. Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República, el balance es crítico: el «segundo piso» de la llamada Cuarta Transformación no trajo la pacificación de la palabra, sino la sofisticación de las presiones y hasta del acoso. Lo que en la relación entre el poder presidencial y poder mediático inició en 2018 como un rústico pulso ideológico bajo el lopezobradorismo, en este 2026 se ha convertido en una maquinaria técnica, legal y retórica diseñada para someter a la disidencia mediática. Según opinión de estudiosos del tema, los artículos 6° y 7° constitucionales son hoy un adorno jurídico frente a un poder que camufla el control de contenidos bajo el debil pretexto de la «democratización digital».
El conflicto actual no es una simple transición de formatos; es una embestida que se articula desde tres frentes institucionales:
Desde el año 1951, quedó instaurado -por el entonces presidente de la República, Miguel Alemán Valdéz- el 7 de junio, como Día de la Libertad de Expresión en México, fecha en que se conmemora y se defiende el derecho fundamental de los ciudadanos y periodistas a manifestar sus ideas sin censura. Su institucionalización se concretó en 1953, bajo el mandato de Adolfo Ruiz Cortines.
Fundamento legal en México
Propósito actual
En México, la situación de la prensa se mantiene en niveles críticos de peligro. Durante 2025 se registraron 451 agresiones contra periodistas, lo que equivale en promedio a un ataque cada 19 horas.
Los datos oficiales y de la organización internacional Artículo 19 Oficina para México y Centroamérica recopilan las siguientes estadísticas principales:
Violencia letal y agresiones directas
El acoso judicial en aumento
El abuso del poder público mediante demandas y procesos legales se consolidó como la tendencia de mayor crecimiento para hostigar a los medios:
Origen de los agresores
Contrario a la creencia popular, las autoridades representan el mayor riesgo para los comunicadores:
Balance histórico
Desde el año 2000 a la fecha, se han contabilizado al menos 176 periodistas asesinados y 32 permanecen desaparecidos en territorio mexicano, manteniendo al país como uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo sin encontrarse en una zona de guerra declarada.
Detrás de la retórica oficial, la realidad se impone con la frialdad de las estadísticas criminales. Las agresiones contra la prensa se ejecutan ya con ritmo de cronometro: un ataque cada 19 horas. Lejos de apaciguarse, los homicidios de comunicadores prácticamente se duplicaron en el último periodo, tiñendo de luto a varios estados.
El periodismo mexicano naufraga así entre cinco tormentas perfectas: la pérdida de credibilidad de los medios clásicos, la proliferación de esquiroles digitales sin rigor, la orfandad material, el hostigamiento político matutino y la impunidad sistémica que ampara tanto al crimen organizado como a los cacicazgos locales.
La sobreexposición mediática y la confrontación sistemática heredadas del sexenio anterior terminaron por envenenar la convivencia social. A solo diez días de que ruede el balón en el Mundial de Fútbol FIFA 2026, México se exhibe ante el mundo no como la democracia plena que vende la narrativa gubernamental, sino como una trinchera de altísimo riesgo donde la verdad se paga con el exilio, la quiebra o la muerte. Mientras el Ejecutivo Federal mantenga su lógica de ver al informador como un adversario a destruir, el hilo constitucional seguirá tensándose al límite de la ruptura. La moneda sigue en el aire, pero el costo de la resistencia ya se mide en acoso en contra de comunicadores, señalamientos hacia medios impresos y electrónicos, y hasta en el atroz sumario de vidas truncadas.
Desglose cronológico de la violencia contra la prensa
Debido a que no existe una única base de datos oficial de largo plazo que unifique los criterios de todas las últimas cinco décadas, la cifra total exacta varía según la organización civil encargada del monitoreo. Sin embargo, la documentación formal de organismos de libertad de expresión permite desglosar esta realidad de manera precisa por periodos históricos y administraciones federales.
Durante las administraciones de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, el registro de agresiones recayó principalmente en gremios y recuentos históricos de organizaciones internacionales, contabilizando un estimado preliminar de entre 120 y 130 homicidios de comunicadores en ese periodo.
A partir del año 2000, la organización internacional ARTICLE 19 México y Centroamérica comenzó un registro estricto de los asesinatos de periodistas cuya muerte pudiera estar relacionada con su labor informativa. Desde ese año y hasta la fecha, se han documentado 176 periodistas asesinados, distribuidos de la siguiente manera por sexenios:
Sopesando los registros históricos de finales del siglo XX y los datos rigurosamente documentados en el siglo XXI por organizaciones civiles, a partir del asesinato del columnista Manuel Buendía, perpetrado el 30 de mayo de 1984, se ha incrementado la espiral de violencia mortal en contra de trabajadores de medios de comunicación.
La libertad de expresión en México no se garantiza con leyes en papel, sino con vidas de comunicadores a salvo. Mientras la verdad sea una sentencia de muerte o un motivo de persecución judicial, el 7 de junio será un día de luto y exigencia, jamás de celebración. Sin periodismo libre, la sociedad queda ciega, sorda y a merced del autoritarismo.»
Domo de Cristal
No Comments