
Por José Sobrevilla y Raúl Fraga/Contextos
Misael Habana de los Santos es un periodista nacido en Oaxaca, orgulloso de su origen y color de su piel, que se ha realizado como comunicador en el estado de Guerrero. Ha vivido particularmente en Acapulco (…) “lugar donde hemos pasado por diversas experiencias, desde un lado, un grupo de periodistas que asumen este compromiso como profesionales, pero también como seres sensibles y con convicciones políticas, ideológicas y que siempre han pretendido construir una alternativa de periodismo… de hacer como una especie de escuela periodística en el sentido no solamente pedagógico sino también moral dentro del periodismo”.

La coyuntura de esta entrevista se dio cuando el periodista Raúl Fraga y este “su seguro tecleador”, presentamos el libro ‘Los que preguntan al Presidente’ en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero, UAGro, noviembre de 2025, gracias a la invitación del doctor Gabino Solano soportada por autoridades universitarias. No lo podríamos negar, pero, periodistas como somos, no regresaríamos a la CDMX sin platicar de cómo está el periodismo en Guerrero, con alguien que ha sudado palabra por palabra el peso de ejercerlo en un estado muy singular y estigmatizado como ha sido Guerrero.
− ¿Qué diagnóstico harías sobre el oficio periodístico guerrerense y, particularmente, de Acapulco?
Podríamos unificar un criterio sobre la actividad periodística, pero el perfil profesional de los comunicadores guerrerenses es muy diverso. Lo que he visto a lo largo de proyectos que están ahí, es que son una masa heterogénea, incluso con los vicios de la actividad periodística del pasado: sin formación profesional, capacitación, actualización, sin compromiso social frente a la información, ni con la verdad, y que están para otros fines… (aunque minoría, es respetada).”
“Otra que aún existe y se ha ganado el respeto no solamente de la sociedad sino también de la misma comunidad amorfa; (…) incluso en Las Mañaneras yo comentaba de la conformación y la oportunidad que he tenido de entrar en pequeños corrillos, ahí en la antesala de la entonces Mañanera y, de acuerdo a las conversaciones encuentras que la formación es diversa o también como lo dices en tu libro, mi querido José, es un mundo de cosas y que tal vez es reflejo de esta sociedad, o lo que sea, pero es muy difícil hacer un perfil determinado.
“Lo que digo tal vez es porque el amor no es verdadero: lo que estoy exaltando como indudable camino, como fórmula para reproducirlo o espejo, la manera en que nos reflejamos, no estoy tan seguro, pero creo que la misma diversidad periodística, al fin y al cabo, también enriquece esto; te da opciones y alternativas porque, al fin y al cabo, el lector el usuario, radioescucha, televidente o como se le llame, siempre tiene la oportunidad de buscar lo que le gusta y con lo que hace empatía”.
− ¿De dónde vienen las generaciones de periodistas de Guerrero?
Fíjate que no hay escuelas de periodismo, más que las redacciones y esta masa de la que yo hablaba que es precisamente producto de ellas. Son pequeñitas, de empresas o personas que descubren una cámara, celular, u otra manera de comunicar, y lo hacen; y al ratito ‘ya son periodistas’. No sé quién los certifica, si la sociedad, el estado que los mantiene, porque es mucha responsabilidad lo que pasa aquí, en Guerrero, para esta calidad de periodismo que tenemos.
“De alguna forma es responsabilidad del gobierno, porque es él quien tiene los recursos y el que financia estas carreras y proyectos. Yo no sé para qué lo hacen, porque tú como Raúl, como directores de comunicación que han sido, al fin y al cabo, lo que buscas como director de un área de estas, son resultados. No sé si esta gente dé resultados, pero: si les dan dinero quiere decir que si les funciona.
No hay una escuelas de periodismo, pero hacen falta, porque el periodismo no va a morir nunca, seguirá existiendo siempre, presentado en la forma de moda que esté en su tiempo: ahorita son las redes sociales, la cuestión audiovisual, y la verdad que es maravilloso, yo me paso las horas en Tik-Tok (…) pero debe ser objetivo básico de las instituciones educativas formar a quienes informen a la sociedad con cierto compromiso ético, profesional, porque es su función proteger a la misma sociedad, precisamente con la creación de una escuela de periodismo aquí en Guerrero.
Ella nos permitiría avanzar con productos periodísticos de calidad en la entidad; porque se encuentran periódicos como El Sur, que es el único en que la gente cree, porque se ha manejado con su verdad, su veracidad y le damos credibilidad y respeto; pero creo que tiene que haber más medios, desde otras ideologías, desde la derecha −por ejemplo− tiene que haber un diario del centro, desde el ambientalismo, desde los bares (…) eso se lo vamos a agradecer muchísimo a quien se dé a la tarea de construir un centro de formación de cuadros para el periodismo local.
− Desde tu perspectiva ¿Cuál es el momento actual que viven los medios públicos, educativos y culturales en el país?
Voy a empezar por el que conozco más que es Guerrero. Aquí es un lastre, una pérdida de tiempo, dinero y recursos. Lo hecho por el Estado en estas administraciones de la izquierda, de Morena, en que cabe mucho más la posibilidad de enriquecer a los medios públicos con un gobierno a la izquierda que pone atención al desarrollo social y desde esa perspectiva, creo que un gobierno, un equipo con una visión de izquierda es como miel sobre hojuelas sobre los medios públicos; sin embargo esto no ha ocurrido, no ha pasado y ahorita tenemos los peores medios públicos; se han convertido en cajas de resonancia de la propaganda oficial y están exaltando liderazgos, ni siquiera a partidos, a movimientos, a principios generales compartidos por los guerrerenses, sino a liderazgos que solamente buscan el poder.
“Yo, como director de Radio y Televisión llegué por la izquierda, por supuesto, y siempre mantuve la red con aliados como TVUNAM, Canal 22, Canal 11 y todo; siempre con una posición de hacer verdaderos medios públicos, ¿qué significa hacer medios públicos verdaderos? servir a toda la sociedad, atravesar ideologías y reflejar todo lo que pasa en el espacio, sin perder la capacidad crítica al mismo estado que proporciona los recursos −que no son de él− sino de la gente.
“Creo que hay campo propicio con la 4T para ampliar más los medios públicos; y el Estado tiene que comprometerse a financiar, porque éstos se hacen con equipo y tecnología, y resulta que los medios públicos son los más rezagados a quienes se les ha regateado la posibilidad de tener equipos de innovación tecnológica y todo.
Genaro Villamil (Director del Sistema Público de Radiodifusión) me ha dicho que con AMLO se colocaron muchas antenas de difusión, pero algunas como la de Guerrero no funcionan, está ahí pero nada más; y todavía no tenemos acceso a los canales públicos por vía abierta; entonces, creo que los que estamos involucrados en los medios o que estuvimos vinculados, debemos seguir exigiendo el compromiso del Estado de hacerlos verdaderamente públicos.
La comunicación política y los políticos
− Un comunicador como tú ¿Cómo observa la incapacidad de los políticos de saber hablar con los nuevos códigos de comunicación a las nuevas generaciones, sobre todo los nativos digitales?
En el terreno político electoral, creo que los políticos tienen que ser más modernos, porque actualmente ser político en México es ser muy cuadrado. Lo veo en los diputados o los mismos funcionarios, y la gran mayoría sigue siendo cuadrados. A diferencia de Andrés Manuel López Obrador, quien con la 4T ha venido a imponer un discurso, una narrativa diferente. No solamente en la palabra hablada sino en la parte visual; por ejemplo, la forma de vestir de sus funcionarios. Yo nunca había visto un secretario de Estado que en una mañanera doblara una pierna en la silla… para el lenguaje formal es una falta de respeto, una grosería.
Creo que hace falta frescura en el lenguaje en la forma de comunicar; es decir, muchas normas, códigos de comportamiento ya cambiaron, ya no son lo mismo las reglas de urbanidad. Claro, no hay que perder la decencia, por supuesto, ni los buenos modales, sino las buenas costumbres, sin ser moralista, pero creo que los políticos para esa nueva forma de comunicar ellos también tienen que cambiar.
− ¿Qué impone para ti tu relación con las nuevas generaciones de periodistas que se están formando?
Mucha de mi actividad vinculada al periodismo ha sido la docencia. Desde muy joven empecé a dar clases en la UNAM. Soy egresado de la Universidad Metropolitana unidad Xochimilco; y unos maestros me invitaron a dar clases a la UNAM. Regresé el 31 de julio de 1979 a la UAM, el primero de agosto, cuando ya tenía trabajo en la UNAM para fundar la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Aragón, donde ya estaba la Escuela de Comunicación Colectiva. Esa actividad profesional me marcó. Cuando me vine a Acapulco, otra vez volví a hacer docencia, pero con maestros de escuela, licenciados que estaban haciendo posgrados, normalistas, quienes iban por la licenciatura y me tocó dar todos los temas humanísticos, cultura, medios de comunicación, historia de medios y cosas así. Tengo alumnos muy famosos, más famosos que el maestro que están en Televisa, La Jornada, en todas partes están dispersos.
Actualmente, Misael Habana de los Santos está preparando un libro donde recopilará crónicas y entrevistas realizadas en distintos periódicos (El Sur, El Sol de Acapulco, Novedades, Revolución); proyecto que implica rescatar textos de hemerotecas que no fueron digitalizados. Crónicas destacadas como la llegada de Madonna a Acapulco, las entrevistas a Willy Colón y Joaquín Sabina; Festivales con el de Cine Francés con Victoria Abril. Él dice que prefiere proyectos cortos y concluyentes, dado que ya no busca obras de largo alcance.
Entrevista realizada en Acapulco Guerrero, el 26 de septiembre de 2025
Domo de Cristal
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