El turismo internacional mantuvo una trayectoria positiva en México durante julio, aunque el incremento en el número de visitantes no se tradujo en una mayor captación de divisas. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran un mercado con mayor afluencia, pero también con señales de moderación en el gasto promedio.
Durante julio de 2026 ingresaron al país 8 millones 651 mil 372 viajeros internacionales, cifra que representó un crecimiento anual de 2.9% frente al mismo mes de 2025, de acuerdo con los resultados de la Encuesta de Viajeros Internacionales (EVI).
Del total, 4 millones 407 mil 264 fueron turistas internacionales, es decir, visitantes residentes en el extranjero que permanecieron al menos una noche en territorio nacional. Este segmento registró un aumento anual de 3.8%.
En contraste, 4 millones 244 mil 107 personas fueron excursionistas internacionales, quienes ingresaron al país sin pasar la noche. Esta composición resulta relevante desde el punto de vista económico, debido a que los visitantes que pernoctan suelen generar un mayor consumo en hoteles, restaurantes, transporte y actividades recreativas.
Turismo fronterizo gana terreno
La evolución de los distintos segmentos muestra un comportamiento desigual.
Los turistas no fronterizos sumaron 2 millones 350 mil 213 personas, una reducción anual de 3.2%. Este segmento es particularmente importante para la captación de divisas debido a que concentra a los visitantes que realizan viajes de mayor distancia y, en buena medida, utilizan servicios de hospedaje y transporte aéreo.
Por el contrario, los turistas fronterizos alcanzaron 2 millones 057 mil 051 visitantes, un incremento de 13.2% respecto de julio de 2025.
La diferencia entre ambos segmentos ayuda a explicar parte del comportamiento del gasto turístico: mientras aumenta el flujo de visitantes fronterizos, disminuye el número de turistas no fronterizos, que registran niveles de desembolso considerablemente mayores.
Entre los turistas no fronterizos, 63.2% viajó por vacaciones, recreo u ocio, mientras que 29.6% lo hizo para visitar familiares o amistades y 4.4% por motivos profesionales o de negocios.
Estados Unidos se mantuvo como el principal mercado emisor, con 72% de los turistas no fronterizos. América del Sur y las islas del Caribe aportaron 12.3%, mientras que Canadá representó 5.3%.
Más visitantes, menos dólares
El principal foco de atención de las cifras de julio se encuentra en la generación de divisas.
Los viajeros internacionales realizaron un gasto total de 2 mil 961.3 millones de dólares, monto que significó una reducción anual de 1.3%.
Los turistas internacionales aportaron 2 mil 710.3 millones de dólares, 0.7% menos que un año antes, mientras que los excursionistas generaron 251 millones de dólares, una disminución anual de 7.9%.
El dato más revelador es el gasto promedio: cada viajero internacional desembolsó 342.3 dólares, una reducción de 4.1% anual.
La brecha es todavía más evidente al observar los diferentes tipos de visitantes. Los turistas internacionales gastaron en promedio 615 dólares, mientras que los turistas no fronterizos que ingresaron por vía aérea alcanzaron un desembolso promedio de mil 223.2 dólares.
En contraste, el gasto promedio de los turistas fronterizos fue de apenas 123.1 dólares, mientras que los excursionistas internacionales registraron 59.1 dólares, cifra que representó una contracción de 9.7% anual.
La lectura económica
Los resultados de julio dejan un mensaje importante para la industria turística: el crecimiento del volumen de visitantes no necesariamente significa un aumento proporcional de los ingresos turísticos.
México recibió más viajeros, pero captó menos dólares. Esto significa que el reto no se encuentra únicamente en incrementar la llegada de turistas, sino en elevar su permanencia, consumo y gasto por visitante.
La caída de los turistas no fronterizos, combinada con el fuerte crecimiento del turismo fronterizo y la reducción del gasto promedio, apunta hacia una composición del flujo turístico con menor capacidad de generación de divisas.
Para destinos turísticos, hoteles, restaurantes, operadores de servicios y gobiernos estatales, el desafío consiste en atraer visitantes de mayor estancia y capacidad de consumo, además de ampliar la oferta de experiencias que eleven el gasto dentro de las economías locales.
En términos económicos, julio muestra un turismo que crece en cantidad, pero enfrenta presión en calidad del ingreso generado. La prioridad, por tanto, no debería medirse solamente por cuántos viajeros llegan a México, sino por cuánto tiempo permanecen, cuánto gastan y qué tan ampliamente se distribuye ese gasto entre las regiones del país.