
Así lo dice La Mont
Definición: Donald Trump se encuentra nuevamente en el epicentro de la política global, marcando el ritmo de una agenda que desafía lo convencional. Su figura, lejos de diluirse tras los procesos judiciales y las controversias de años previos, logró consolidar una base de apoyo que lo proyecta con fuerza renovada hacia los comicios de noviembre. Este fenómeno responde a una narrativa de “reivindicación” que cala profundamente en el electorado republicano, donde se le percibe no solo como un candidato, sino como un símbolo de resistencia frente al establishment. Su liderazgo revela una estrategia centrada en la economía y la seguridad fronteriza, temas recurrentes que en el crucial 2026 resuenan con estridencia en un país que enfrenta una elevada tasa inflacionaria y una persistente crisis migratoria.
Es Trump: Para que su proyecto político sea viable y operativo durante el actual trienio de su segundo mandato, la integración del Congreso resulta un factor determinante. Actualmente, el Partido Republicano enfrenta el reto de asegurar el control legislativo para evitar el bloqueo sistemático de sus iniciativas. En la Cámara de Representantes, los republicanos necesitan alcanzar el número mágico de 218 curules para ostentar la mayoría absoluta. En el Senado, el umbral de control se sitúa en 51 escaños. Mantener o recuperar estas cifras es vital, ya que el sistema estadounidense otorga al Poder Legislativo facultades críticas en la aprobación del presupuesto, la ratificación de jueces federales y la sanción de leyes migratorias y fiscales que Trump prometió instrumentar desde el primer día de su triunfal regreso a la Oficina Oval.
Ruta: La geografía electoral estadounidense en este 2026 se ha estrechado hasta concentrarse en un puñado de territorios que decidirán el destino de la nación. Estos estados, conocidos como swing states o entidades pendulares, son los verdaderos campos de batalla. Pensilvania, con su combinación de zonas industriales y rurales, encabeza la lista de estados clave, seguida por Míchigan y Wisconsin, integrantes del antiguo “muro azul” que Trump logró fracturar en el pasado. Hacia el sur y el oeste, Georgia y Arizona se mantienen como piezas fundamentales debido a sus cambiantes demografías, mientras que Nevada y Carolina del Norte completan el mapa de los siete territorios donde los márgenes de victoria suelen ser mínimos, obligando a las campañas a concentrar ahí la mayor parte de sus recursos.
Fisuras internas: A pesar de su dominio en las encuestas internas del partido, Donald Trump no goza de un respaldo unánime dentro de las filas republicanas en el Capitolio. Algunos legisladores mantienen una postura crítica, votando en contra de ciertas iniciativas o distanciándose de su retórica en temas de política exterior y gasto público. Figuras como las senadoras Susan Collins, de Maine, y Lisa Murkowski, de Alaska, son voces disidentes recurrentes, manifestando desacuerdos en asuntos de salud y nombramientos judiciales. Asimismo, en la Cámara de Representantes, un reducido grupo de republicanos moderados expresa reservas frente a los recortes propuestos a programas sociales como Medicaid o ante las tensiones diplomáticas recientes relacionadas con la OTAN y Groenlandia, evidenciando que la disciplina partidista presenta fisuras cuando se confronta con la versión más radical del trumpismo.
¿Cómo va?: El nivel de popularidad de Trump ofrece una imagen de profunda polarización. De acuerdo con los sondeos más recientes de enero de 2026, su índice de aprobación se sitúa en 42%, una cifra que, aunque baja en términos históricos, muestra una notable estabilidad dadas las múltiples presiones que enfrenta. Entre los votantes republicanos, su respaldo supera el 85%, lo que le otorga un control férreo sobre su base; en contraste, el rechazo entre los demócratas es casi absoluto, rebasando el 90%. Este panorama dibuja a un país dividido en dos bloques prácticamente inamovibles, donde la aprobación presidencial no responde tanto a escándalos o logros concretos, sino que permanece anclada en la identidad política de los ciudadanos, convirtiéndose en un reflejo nítido de la fractura social que atraviesa Estados Unidos.
Por: Federico La Mont
Domo de Cristal
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