La crisis de movilidad que enfrenta Nuevo León no podrá resolverse con obras aisladas ni con respuestas de corto plazo, advirtió Waldo Fernández, quien propuso concentrar en una misma estrategia la planeación del transporte, el desarrollo habitacional y la prestación de servicios públicos.
El aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional sostuvo que uno de los principales errores de la administración estatal ha sido abordar estos factores como problemas independientes, pese a que están estrechamente vinculados.
Fernández planteó la creación de un órgano rector capaz de coordinar las políticas de movilidad, vivienda e infraestructura urbana, de manera que las decisiones sobre crecimiento habitacional y servicios públicos consideren desde el inicio sus efectos sobre el transporte y los desplazamientos de la población.
A su juicio, la Secretaría de Movilidad y de Infraestructura podría asumir ese papel de coordinación, aun cuando existan organismos desconcentrados encargados de tareas específicas.
El legislador señaló que la falta de una visión conjunta provoca que la infraestructura se diseñe para atender las necesidades actuales, pero no para responder al crecimiento que experimentará la entidad durante los próximos 15 o 20 años.
“El problema ha sido que todo se ha visto aislado”, señaló, al advertir que esta fragmentación termina generando soluciones parciales que, con el paso del tiempo, resultan insuficientes frente al crecimiento urbano.
Fernández cuestionó que la política pública estatal opere bajo una lógica reactiva: primero aparece el congestionamiento, después se construye una solución y, cuando ésta finalmente entra en operación, las condiciones urbanas ya cambiaron.
“Siempre estamos arreglando el desorden, arreglando el caos y cuando lo terminas de arreglar ya es tarde porque la solución se dio de manera extemporánea”, sostuvo.
El aspirante advirtió que el problema trasciende al transporte público y al uso del automóvil, pues también involucra a peatones y usuarios de alternativas como motocicletas, bicicletas y scooters.
Por ello, consideró indispensable que cualquier estrategia de movilidad esté acompañada de una política de ordenamiento territorial que determine dónde y cómo puede crecer la vivienda, así como de una planeación anticipada de los servicios que demandará la población.
Fernández puso como ejemplo el impacto que tiene la autorización de nuevos fraccionamientos o desarrollos verticales sobre la infraestructura existente. Si la expansión habitacional continúa sin coordinación con la planeación del transporte, sostuvo, cualquier mejora en la movilidad terminará siendo rebasada por la demanda.
La propuesta, dijo, parte de una premisa: la movilidad no puede planearse por separado del crecimiento urbano. Para evitar que Nuevo León permanezca atrapado en un ciclo de congestionamientos y soluciones tardías, agregó, se requiere anticipar desde ahora las necesidades de la entidad para las próximas décadas.