En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el fundador de Morena en Quintana Roo llamó a preservar la identidad de las comunidades originarias y a defender una transformación que, sostuvo, debe garantizar que el pueblo sea quien determine el rumbo del país.
Tulum, Q. Roo.— La defensa de la soberanía nacional pasa también por reconocer la historia, la identidad y los derechos de los pueblos originarios. Bajo esa premisa, Rafa Marín encabezó en Tulum una Asamblea Informativa en Defensa de la Soberanía Nacional, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, donde colocó a la comunidad maya como protagonista de su mensaje político.
Ante simpatizantes y habitantes de la región, Marín sostuvo que la soberanía no debe entenderse únicamente como un concepto institucional, sino como la capacidad de México para tomar sus propias decisiones respecto de su territorio, sus recursos naturales, sus instituciones y el modelo de desarrollo que habrá de seguir.
El dirigente morenista vinculó esta visión con los principios de la Cuarta Transformación y con el proyecto político iniciado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y continuado, afirmó, por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En ese contexto, reivindicó los principios de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo” y destacó la importancia de los programas sociales, las becas dirigidas a estudiantes y los apoyos destinados a productores y comunidades rurales, al considerar que cualquier proyecto de transformación debe traducirse en mejores condiciones de vida para las familias.
El desarrollo del sureste y la identidad maya
Desde uno de los principales territorios de la cultura maya, Rafa Marín relacionó la soberanía con el desarrollo económico y la incorporación de las comunidades originarias a las oportunidades que genera el crecimiento del sureste.
Mencionó al Tren Maya y la ampliación de la conectividad regional como parte de una estrategia de desarrollo que, desde su perspectiva, no significa cerrar las puertas a otras naciones, sino establecer relaciones internacionales desde una posición de dignidad y con la defensa del interés nacional como prioridad.
En su discurso también reconoció el papel de campesinos, milperos, apicultores mayas y mujeres artesanas, sectores que consideró fundamentales no sólo para la economía de las comunidades, sino para la conservación de las tradiciones y de la identidad cultural que distingue a Quintana Roo y al sureste mexicano.
Para Marín, preservar esa identidad forma parte de la propia defensa de la soberanía, pues un país que protege su memoria, sus culturas y a sus pueblos originarios fortalece también su capacidad para definir su futuro.
“México no es piñata de nadie”
El fundador de Morena en Quintana Roo también lanzó una advertencia sobre lo que calificó como campañas de desinformación contra el movimiento de la Transformación.
Ante sus simpatizantes, llamó a no responder con confrontación, sino con organización, información y argumentos, además de mantener la unidad en torno al proyecto encabezado por Claudia Sheinbaum.
Desde Tulum reiteró su respaldo a la presidenta y sostuvo que la mejor respuesta ante los cuestionamientos y las campañas de desinformación es recurrir a la verdad y mantener informada a la ciudadanía.
“México no es piñata de nadie”, afirmó durante su intervención.
Al cierre de la asamblea, el mensaje regresó al punto de partida: la reivindicación de los pueblos originarios y su papel en la construcción del país. En territorio maya, Marín llamó a preservar la memoria de las comunidades indígenas y resumió su postura sobre la soberanía nacional con una frase que convirtió en eje de su discurso: “En México decide el pueblo”.