Opinión

Tres lustros del Movimiento Guinda

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Staff Domo de Cristal
8 de octubre de 2026, 4:51 am
Tiempo 4 min
Tres lustros del Movimiento Guinda

Así lo dice La Mont

Origen: Al arribar a sus quince años de historia documentada, desde que comenzó a gestarse como asociación civil y movimiento social antes de obtener su registro formal como partido político, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se consolidó sobre una serie de postulados e ideas que fusionan el nacionalismo de izquierda, la socialdemocracia y el llamado Humanismo Mexicano, cuyo principal eje discursivo se concentra en la premisa: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Esta estructura ideológica, concebida para rechazar abiertamente las políticas neoliberales y colocar en el centro el combate a la corrupción, se sustenta en un marco organizativo diseñado para dar voz a sus millones de militantes y simpatizantes de base.

Dentro de su organización interna, Morena cuenta con una amplia red territorial que se articula a través de miles de consejeros estatales, elegidos en los distritos electorales federales del país. De este bloque de liderazgos territoriales se integra el Consejo Nacional, uno de los principales órganos de deliberación y conducción política del partido, conformado por representantes electos en el Congreso Nacional y por posiciones establecidas en sus estatutos, entre ellas las correspondientes a dirigencias estatales y otros perfiles estratégicos.

Estructura: El máximo órgano de decisión partidista es el Congreso Nacional, facultado para modificar los estatutos y definir las rutas de largo plazo de Morena. El Consejo Nacional funciona como instancia de conducción, deliberación y evaluación entre congresos, mientras que el Comité Ejecutivo Nacional opera como el órgano encargado de la ejecución cotidiana de la estrategia política y de la administración partidista.

Mediante esta maquinaria institucional, Morena ha logrado una expansión electoral que lo llevó a gobernar los destinos de cerca de dos decenas de entidades federativas, ya sea de manera directa o mediante alianzas estratégicas.

La evaluación ciudadana sobre la gestión de estos gobiernos presenta contrastes determinados, en buena medida, por las condiciones locales. Entidades con mejores indicadores de seguridad y estabilidad institucional suelen registrar niveles elevados de aprobación y mayor percepción de gobernabilidad. En contraste, los gobiernos estatales afectados por fenómenos de violencia, disputas entre grupos delictivos o crisis de seguridad enfrentan un desgaste constante que erosiona su popularidad y añade complejidad al proyecto partidista de mediano plazo.

Esfuerzo: Con la mirada puesta en las próximas elecciones intermedias de junio, en las que se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados y se disputarán 17 gubernaturas, Morena enfrentará focos rojos localizados que pondrán a prueba su hegemonía electoral.

Las principales alertas surgirán precisamente en aquellas regiones donde la inseguridad y las fracturas del tejido social dominen la agenda ciudadana y el debate público. Este escenario puede traducirse en desmovilización electoral o en voto de castigo de sectores metropolitanos y amplios segmentos de las clases medias urbanas.

Asimismo, conservar los niveles de votación en diversas demarcaciones del centro del país exigirá un esfuerzo mayúsculo para contener la alta competitividad que caracteriza a capitales estatales y zonas urbanas altamente informadas y politizadas.

Retener nuevamente una mayoría absoluta o calificada en San Lázaro representa el desafío legislativo supremo para garantizar la continuidad de su agenda nacional. A su favor juegan los programas sociales vigentes, una estructura territorial consolidada y la falta de cohesión que todavía caracteriza a buena parte de las fuerzas opositoras.

Sin embargo, el desgaste natural derivado de gobernar una parte mayoritaria del territorio nacional pondrá a prueba la disciplina interna de Morena, particularmente durante el proceso de selección de miles de candidaturas. La disputa por posiciones, los intereses regionales y la sucesión de liderazgos serán factores determinantes para medir hasta dónde llega la fortaleza del llamado Movimiento Guinda después de tres lustros de construcción política.

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