Sonora Power por Demian Duarte
Muy de cerca seguimos el proceso de inscripción de los distintos aspirantes a coordinador de la Defensa de la Transformación en Sonora, que se llevó a cabo el pasado viernes en la capital del país. Se trató de un ejercicio intenso que también tuvo sus sorpresas.
Fuera del guion original llegó Omar del Valle Colosio para inscribirse como propuesta del PVEM. Asimismo, ya fuera de programa, se registró un séptimo participante: el morenista Carlos Manuel Soto Hernández, quien realizó su trámite en línea.
Dentro del programa original se inscribieron Célida López, Froylán Gámez (propuesta del PT), María Dolores del Río, Lorenia Valles y Javier Lamarque.
Se trata de un proceso en el que puede pasar cualquier cosa; es decir, puede haber sumas entre los aspirantes, renuncias a la contienda, acuerdos políticos o incluso la posibilidad de que todos lleguen hasta el final.
Creo que todos los que se apuntaron han medido bien sus escenarios; conocen sus alcances y posibilidades. Sin embargo, desde ahora observo que quien tiene el escenario más favorable no es otro que Javier Lamarque Cano.
El resto de los participantes tendría que optar por otras posiciones, ya sea como candidatos a diputados federales o a presidentes municipales. En el caso de la senadora Lorenia Valles, una alternativa sería regresar al Senado y fortalecer su capital político de cara al proceso interno de 2030.
La política es una cuestión de circunstancias, y hoy la coyuntura coloca a Javier Lamarque como protagonista de un momento importante en la historia política de Sonora: ser el responsable de consolidar el proyecto de transformación y avanzar en la construcción del llamado “segundo piso” en la entidad.
A partir del registro realizado el viernes, en Sonora comienzan a moverse los factores de poder y los distintos actores políticos. Me queda claro que la adhesión a la causa de Javier Lamarque de personajes como el senador Heriberto Aguilar Castillo; los diputados federales Jacobo Mendoza, Anabel Acosta, Jesús Pujol, Manuel Baldenebro y Alma Higuera, además de legisladores locales identificados con Morena, comienza a modificar el tablero político.
La lectura es que el péndulo del poder se mueve y apunta hacia la causa del alcalde con licencia de Cajeme. Sus principales argumentos son una larga trayectoria en las luchas de izquierda, su papel como fundador de Morena, su experiencia como gobernante y su alta identificación con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Pero más allá de su currículo como legítimo representante de las causas y grupos que dieron origen al Movimiento de Regeneración Nacional, resulta importante analizar al personaje. A imagen y semejanza de lo que impulsa en el ámbito federal la presidenta Claudia Sheinbaum, la propuesta de Lamarque busca profundizar los cambios, impulsar planes que aceleren la transformación en Sonora y, aunque parte de la continuidad del trabajo realizado por Alfonso Durazo, también pretende ir más allá en los aspectos estratégicos de esta visión de gobierno.
Es decir, el enfoque consiste en sacar a más sonorenses de la pobreza, generar mayores equilibrios y encontrar caminos que permitan hacer realidad la premisa de que más ciudadanos puedan integrarse a la lógica del bienestar.
Y mire, no es que Célida, Lorenia o Froylán no puedan o no quieran hacerlo. El asunto es que, desde esta perspectiva, quien dispone de las herramientas y la visión para emprender esa tarea es precisamente quien aparece como puntero en este proceso de selección de quien habrá de convertirse en candidato a gobernador.
Los demás actores tendrán sus espacios y podrán colaborar desde sus respectivas trincheras para consolidar, durante este periodo, el proyecto de la Cuarta Transformación en Sonora.
Al tiempo.
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