• La administración de Donald Trump advierte que el futuro del acuerdo comercial dependerá también de los compromisos de México en materia hídrica, combate al crimen organizado y control fronterizo.
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) dejó de centrarse exclusivamente en asuntos comerciales. La administración del presidente Donald Trump elevó el tono de las negociaciones al vincular la continuidad del acuerdo con una mayor cooperación de México en temas de seguridad, migración y cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo ante el Comité de Finanzas del Senado que será difícil avanzar hacia una renovación del T-MEC si el Gobierno mexicano no ofrece resultados en los asuntos que Washington considera prioritarios.
Durante la audiencia, y en respuesta a cuestionamientos del senador republicano John Cornyn sobre los adeudos de agua de México, Greer afirmó que el presidente Trump enfrentaría serias dificultades para respaldar la revisión del tratado si no existe cooperación integral por parte de su vecino del sur.
Aunque reconoció que la gestión del Tratado de Aguas corresponde al Departamento de Estado, explicó que la Oficina del Representante Comercial sigue de cerca el tema debido a su impacto en el proceso de revisión del acuerdo comercial.
Las declaraciones se producen mientras ambos países mantienen diferencias sobre el cumplimiento del tratado hídrico de 1944. Como parte de los compromisos alcanzados este año, México acordó aumentar las entregas de agua hacia Estados Unidos y cubrir el déficit acumulado del ciclo anterior.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el cumplimiento de esas obligaciones dependerá de la disponibilidad del recurso y de las condiciones climáticas, por lo que propuso evaluar anualmente los compromisos, en lugar de hacerlo únicamente al concluir cada periodo quinquenal.
Sin embargo, para la Casa Blanca el diferendo por el agua forma parte de una agenda más amplia. Washington también exige mayores acciones contra las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas, así como un fortalecimiento de la seguridad en la frontera compartida y de la política migratoria.
En el ámbito comercial, Greer reiteró que uno de los ejes de la revisión del T-MEC será endurecer las reglas de origen para evitar que empresas de países como China o Vietnam utilicen a México como vía de acceso preferencial al mercado de América del Norte.
Como parte de la tercera ronda de negociaciones bilaterales, el funcionario estadounidense sostendrá reuniones este día en la Ciudad de México con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
La agenda contempla además discusiones sobre los aranceles al acero y al aluminio, el futuro de la industria automotriz, la seguridad económica regional, las disposiciones laborales, la cooperación agrícola y los servicios digitales.
Greer reconoció que México ha optado por no responder con medidas de represalia a los aranceles impuestos por Estados Unidos, una postura que calificó como «pragmática». No obstante, dejó claro que Washington mantendrá una vigilancia estrecha sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno mexicano durante la revisión del tratado.