La movilización nacional puso en el centro las carencias de personal, medicamentos e insumos, así como las demandas de jubilación digna y libertad de expresión. Los inconformes llaman a votar contra la propuesta salarial en la consulta de este martes.
Ciudad de México.— La inconformidad laboral en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) escaló este martes con una movilización nacional de trabajadores que rechazaron el incremento salarial propuesto de 2.9 por ciento, exigieron mejores condiciones para desempeñar sus funciones y demandaron la salida del dirigente sindical, Rafael Olivos Hernández, en vísperas de la consulta sobre el convenio salarial 2026-2027.
La protesta comenzó alrededor de las 16:00 horas en las inmediaciones del Centro Médico Nacional Siglo XXI y avanzó por vialidades como Baja California e Insurgentes hasta las oficinas centrales del Seguro Social, ubicadas en Paseo de la Reforma, donde los manifestantes mantuvieron un plantón.
En la marcha participaron trabajadores de distintas entidades, entre ellas Puebla, Morelos, Querétaro, Estado de México y Guerrero, además de integrantes de otros gremios, estudiantes de las facultades de Medicina y Enfermería y Obstetricia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y personal eventual de otras instituciones de salud.
El reclamo central fue que el incremento salarial planteado resulta insuficiente frente a las responsabilidades del personal sanitario y el encarecimiento de los gastos cotidianos. Los inconformes demandan un aumento de 10 por ciento y convocaron a sus compañeros a participar en la consulta de este martes y votar en contra de la propuesta.
Aunque algunos manifestantes consideraron que el ejercicio está “viciado de origen”, sostuvieron que la participación de los trabajadores es necesaria para expresar su rechazo al acuerdo.
Salarios, falta de personal y desabasto: el trasfondo de la protesta
Más allá de la disputa por el porcentaje de aumento, la movilización expuso una serie de problemas que, de acuerdo con los trabajadores, afectan simultáneamente sus derechos laborales y la calidad de los servicios médicos.
La falta de personal, la cobertura insuficiente de ausencias, el deterioro en la calidad de los insumos y la escasez de materiales básicos fueron algunos de los señalamientos recurrentes durante la marcha.
Maricela López, enfermera del Hospital General de Zona número 30, ubicado en Iztacalco, explicó que las carencias se reflejan en la operación cotidiana de las unidades médicas, donde no siempre se cubren las plazas de quienes están de vacaciones, enfermos o ausentes.
La trabajadora afirmó que las deficiencias se han prolongado durante años y cuestionó el alcance del incremento salarial para quienes realizan labores de atención directa a los pacientes.
Como ejemplo, señaló que, en su categoría de enfermera general, el aumento que recibiría sería de aproximadamente 100 pesos, cantidad que consideró desproporcionada frente a la carga de trabajo y sus responsabilidades familiares.
“Soy mamá soltera, tengo un hijo en la universidad y una pequeña en primaria, entonces realmente es un insulto al trabajo que realizamos cada día”, expresó.
Su testimonio refleja uno de los puntos de tensión de la negociación: la diferencia entre el incremento porcentual anunciado y el beneficio efectivo que, según los trabajadores, recibirían algunas categorías del personal.
Los manifestantes también cuestionaron la capacidad de las instituciones para garantizar una atención oportuna cuando los equipos médicos enfrentan una mayor demanda de servicios sin que, aseguran, exista un fortalecimiento equivalente de las plantillas laborales y del suministro de materiales.
Exigen la salida de Rafael Olivos y cuestionan la representación sindical
La inconformidad también se dirige contra la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), encabezada por Rafael Olivos Hernández, cuya salida fue una de las principales demandas de la movilización.
Durante el recorrido se escucharon consignas como “Fuera Olivos”, “Secciones unidas jamás serán vencidas” y “Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden”, con las que los participantes expresaron su rechazo a la conducción sindical y reclamaron mayor participación de la base trabajadora en las decisiones que afectan sus condiciones laborales.
Los inconformes también cuestionaron modificaciones estatutarias que, de acuerdo con sus denuncias, restringen la libertad de expresión dentro de la organización sindical y representan una forma de censura a las voces críticas.
La disputa coloca sobre la mesa un segundo frente de conflicto: además de negociar salarios y prestaciones con las instancias correspondientes, los trabajadores reclaman mecanismos de representación que consideren legítimos y que permitan canalizar sus demandas.
El plantón instalado frente a las oficinas centrales del IMSS se mantuvo después de que, según los manifestantes, fracasara una mesa de diálogo celebrada el jueves anterior con la mediación de autoridades de la Secretaría de Gobernación.
Jubilaciones, presupuesto y fortalecimiento hospitalario
En el “Manifiesto Nacional por la Defensa de la Salud, el Trabajo y la Seguridad Social”, los participantes describieron un panorama caracterizado por restricciones presupuestarias, desabasto de medicamentos y materiales, falta de personal, saturación hospitalaria, largos tiempos de espera para consultas especializadas y remuneraciones que consideran insuficientes.
El documento sostiene que las exigencias de atender a más pacientes en menos tiempo repercuten tanto en las condiciones laborales como en la calidad y oportunidad de los servicios.
Por ello, los trabajadores argumentan que los problemas del sistema no pueden resolverse únicamente mediante metas de productividad o un mayor número de consultas por jornada. Plantean que es necesario destinar recursos adicionales, contratar personal y ampliar y modernizar la infraestructura hospitalaria.
Entre sus principales demandas destacan:
- Un incremento salarial de 10 por ciento.
- Abastecimiento suficiente de medicamentos, material de curación y equipo médico.
- Contratación de personal para cubrir las necesidades de las unidades de atención.
- Restablecimiento del régimen de jubilaciones y pensiones para todos los trabajadores.
- Revisión de las Afores y de los mecanismos de retiro.
- Respeto a la libertad de expresión y revisión de los cambios estatutarios cuestionados.
- Un presupuesto para salud equivalente, al menos, a 7 por ciento del producto interno bruto (PIB).
- Modificaciones a la Ley del Seguro Social que contribuyan a garantizar la viabilidad financiera de la institución.
Los manifestantes también propusieron revisar los modelos de productividad que, desde su perspectiva, privilegian la cantidad de consultas sobre el tiempo y los recursos necesarios para brindar una atención médica adecuada.
Personal eventual reclama basificación
La movilización incorporó además las demandas de trabajadores eventuales de otras instituciones, entre ellas el Hospital General de México, quienes exigieron estabilidad laboral y la regularización de sus plazas.
De acuerdo con sus testimonios, algunos fueron contratados durante la emergencia sanitaria por COVID-19 y, pese al tiempo transcurrido, continúan sujetos a contratos de corta duración.
Su participación amplió el alcance de la protesta más allá de la negociación salarial del IMSS y evidenció la preocupación de trabajadores sanitarios que reclaman certeza en el empleo, prestaciones y condiciones contractuales estables.
La presencia de estudiantes universitarios y representantes de otros gremios también dio a la marcha una dimensión más amplia, vinculada con la defensa de los servicios públicos de salud y de los derechos laborales.
La consulta salarial, siguiente punto de tensión
La jornada de protesta antecede a la consulta salarial 2026-2027, en la que los trabajadores están llamados a pronunciarse sobre la propuesta de incremento de 2.9 por ciento.
Los inconformes anunciaron que votarán en contra y buscan que el resultado refleje el descontento que, aseguran, existe entre distintas categorías y centros de trabajo.
El desenlace de la consulta será un indicador de la aceptación o el rechazo que genera la propuesta entre los trabajadores participantes. Sin embargo, el conflicto expuesto durante la movilización rebasa el porcentaje de aumento: involucra la suficiencia de los salarios, la disponibilidad de recursos para atender a los pacientes, el sistema de pensiones y la relación entre la base trabajadora y su dirigencia sindical.
El reclamo de fondo plantea un desafío para la institución: conciliar la sostenibilidad financiera con las condiciones laborales del personal y las necesidades de una población que depende de sus servicios.
Para los trabajadores movilizados, la mejora salarial no puede separarse del abastecimiento de las unidades médicas, la contratación de personal y la recuperación de condiciones que permitan ofrecer atención oportuna y de calidad. La consulta de este martes será el siguiente episodio de una disputa en la que convergen demandas económicas, laborales y de representación sindical.