El enfrentamiento ocurrió durante la visita familiar en el Centro Penitenciario de El Castillo; 16 internos resultaron heridos. El reclusorio alberga a 2 mil 217 personas, por encima de su capacidad oficial de mil 800.
Una jornada de visita familiar terminó en tragedia este jueves 8 de octubre en el Centro Penitenciario de El Castillo, en Mazatlán, Sinaloa, donde una riña dejó un saldo de 10 personas fallecidas, entre ellas nueve internos y un niño de 11 años que se encontraba en el lugar para visitar a un familiar. Además, 16 reclusos resultaron lesionados.
La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa confirmó los decesos y señaló que las personas heridas fueron trasladadas para recibir atención médica prehospitalaria. Tras el enfrentamiento, las autoridades desplegaron un operativo para recuperar el control del centro penitenciario y mantener la seguridad en sus instalaciones.
La dependencia informó que el penal se encuentra bajo control y que se mantiene la presencia de las corporaciones de seguridad. También notificó a la Fiscalía General del Estado, que deberá investigar las circunstancias del enfrentamiento, esclarecer cómo ocurrieron los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes.
Como medida preventiva, las autoridades suspendieron temporalmente las visitas familiares.
Disparos y movilización de fuerzas federales
De acuerdo con los reportes sobre lo ocurrido, los hechos comenzaron después de que familiares ingresaran al reclusorio a partir de las 10:00 horas, en el horario establecido para las visitas. Minutos después se produjo una confrontación entre dos grupos de internos, durante la cual se escucharon disparos de arma de fuego.
Ante la gravedad de la situación, personal de custodia intervino y solicitó apoyo de la Guardia Nacional. La emergencia movilizó también a elementos del Ejército, mientras un helicóptero militar sobrevolaba las instalaciones como parte de las acciones de apoyo para controlar el conflicto.
Alrededor de las 13:00 horas, ocho ambulancias ingresaron al centro penitenciario para trasladar a personas lesionadas a distintos hospitales.
En el exterior, el director del penal, Enrique Mora Castillo, se acercó a familiares que todavía esperaban ingresar y les pidió mantener la calma mientras las fuerzas de seguridad trabajaban para restablecer el orden en el interior.
La presencia de visitantes durante el enfrentamiento agrava las interrogantes sobre las condiciones en que se desarrolló el operativo de contención, los protocolos de protección para las familias y las circunstancias que permitieron que un menor quedara entre las víctimas mortales. Estos aspectos deberán esclarecerse mediante las investigaciones oficiales.
Sobrepoblación, otro foco de atención
La tragedia también vuelve a poner bajo escrutinio las condiciones de operación del Centro Penitenciario de El Castillo. De acuerdo con los datos proporcionados, el reclusorio tiene una población de 2 mil 217 internos, frente a una capacidad máxima oficial de mil 800.
Esto representa un excedente de 417 personas, equivalente a una sobreocupación aproximada de 23.2 por ciento respecto de su capacidad instalada.
La dimensión de la población penitenciaria constituye un elemento relevante para evaluar las condiciones de vigilancia, custodia y seguridad, aunque por sí sola no explica las causas del enfrentamiento ni permite establecer una relación directa con el número de víctimas.
En el centro se encuentran personas sentenciadas y procesadas por delitos de diversa gravedad, incluidos homicidio y tráfico de drogas.
La investigación deberá determinar cómo se originó la riña, de dónde provinieron los disparos, qué mecanismos de seguridad estaban activos durante la visita familiar y si existieron fallas en los protocolos de prevención y respuesta.
Más allá del saldo de víctimas, la muerte de un niño que acudió a visitar a un familiar convierte el caso en una emergencia que exige esclarecer tanto la dinámica del enfrentamiento como las condiciones de protección para las personas ajenas a la población penitenciaria.