La presidenta Claudia Sheinbaum destacó este lunes 29 de junio la puesta en marcha de la planta de producción de moscas estériles en Chiapas como un modelo de colaboración entre México y Estados Unidos para enfrentar problemas que afectan a ambas naciones.
Durante su conferencia matutina, la mandataria señaló que el complejo biotecnológico, diseñado para combatir y erradicar el gusano barrenador del ganado, representa una muestra de cómo la cooperación internacional puede traducirse en beneficios concretos para el desarrollo científico, tecnológico y productivo.
La jefa del Ejecutivo explicó que la instalación opera bajo la coordinación del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), con personal mexicano especializado.
“Es una planta que se opera conjuntamente, aunque es con personal mexicano. SENASICA es quien contrata a las personas”, precisó.
La construcción y equipamiento de la planta fueron posibles gracias a una inversión conjunta. México aportó 31 millones de dólares en especie, mientras que Estados Unidos contribuyó con 23 millones de dólares en efectivo. Adicionalmente, el gobierno estadounidense destinará 83.8 millones de dólares para ampliar la capacidad operativa del proyecto y fortalecer las acciones de control de la plaga.
Tecnología para proteger la ganadería
Sheinbaum explicó que la estrategia contempla la recepción de larvas procedentes de una planta ubicada en Panamá, donde se produce el material biológico que posteriormente será transformado en moscas estériles para su liberación controlada.
El objetivo es dispersar millones de insectos estériles cada semana en zonas estratégicas para interrumpir el ciclo reproductivo del gusano barrenador, una plaga que representa una amenaza para la producción pecuaria.
“Primero van a ser 30 millones de moscas a la semana, hasta llegar a 100 millones”, detalló la presidenta.
Este método, utilizado con éxito en distintos países del continente, consiste en liberar machos estériles que impiden la reproducción de la plaga, reduciendo gradualmente su presencia hasta lograr su erradicación.
Cooperación científica y sanitaria
La mandataria subrayó que el proyecto va más allá del combate a una enfermedad animal, ya que también fortalece el intercambio de conocimiento, tecnología y experiencia entre ambos países.
“Es un buen ejemplo de cómo debe haber una cooperación entre Estados Unidos y México: en desarrollo científico y tecnológico, y en la aplicación conjunta para erradicar un problema que puede afectar mucho al ganado de ambos países”, afirmó.
Asimismo, reconoció la participación de autoridades estadounidenses y panameñas en el desarrollo de la iniciativa, la cual forma parte de una estrategia integral que incluye vigilancia epidemiológica, controles sanitarios en la frontera y capacitación especializada para personal mexicano.
El objetivo final es erradicar el gusano barrenador del ganado, proteger la actividad pecuaria y facilitar la reapertura plena de los flujos comerciales de ganado y productos agropecuarios entre México y Estados Unidos.