El senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez reapareció en el Senado tras 118 días de ausencia presencial y confirmó que permanecerá en su escaño como legislador independiente, mientras la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las indagatorias relacionadas con señalamientos formulados desde Estados Unidos.
Después de permanecer alejado de las actividades presenciales del Senado durante casi cuatro meses, Enrique Inzunza Cázarez regresó públicamente a la Cámara Alta y fijó una posición que coloca el caso en una nueva etapa política: no solicitará licencia y continuará ejerciendo el cargo, aunque ya no como integrante de la bancada de Morena.
“No soy un narco legislador, nunca he sido un narco nada”, afirmó el legislador sinaloense al rechazar los señalamientos que lo relacionan presuntamente con organizaciones dedicadas al narcotráfico.
La reaparición ocurre apenas un día antes del inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones del Congreso y en un momento particularmente delicado para Morena, debido a las presiones internas para que el senador se separe temporalmente de sus funciones mientras se esclarece su situación jurídica.
Inzunza optó por una salida distinta: conservar el escaño, pero abandonar el grupo parlamentario de Morena.
Se separa de Morena, pero conserva el escaño
La decisión fue formalizada mediante una carta enviada a Ignacio Mier Velazco, coordinador de Morena en el Senado, en la que comunicó su determinación de ejercer la representación obtenida en las urnas como senador independiente.
“He tomado la decisión de separarme del grupo parlamentario de MORENA, para ejercer mi cargo de Senador de la República de manera independiente y conforme a la rectitud de mis deberes”, señaló.
Políticamente, la maniobra le permite mantener su posición en la Cámara Alta sin comprometer a la bancada morenista mientras continúan las investigaciones.
Su salida del grupo parlamentario no significa la pérdida de su cargo. Como senador independiente, conserva su representación, participa en las actividades legislativas y mantiene las prerrogativas correspondientes a su investidura.
Inzunza explicó que su decisión también busca impedir que las acusaciones sean utilizadas como instrumento de presión contra Morena y el movimiento de la Cuarta Transformación.
La postura, sin embargo, ocurre en contraste con las voces dentro del propio partido que han planteado que debería solicitar licencia.
El senador respondió que respeta esas opiniones, pero sostuvo que tomará sus propias decisiones. “Yo soy abogado de mí mismo”, expresó.
“Embate mediático” y acusaciones desde Estados Unidos
Inzunza calificó como una “embestida mediática” la cobertura que ha recibido desde que en Estados Unidos surgieron señalamientos que lo vinculan presuntamente con actividades delictivas.
El senador cuestionó que las acusaciones hayan sido difundidas sin que, a su juicio, se hayan presentado públicamente pruebas suficientes que acrediten una relación con organizaciones criminales.
Describió lo ocurrido como una campaña de “calumnias” y llegó a calificar las imputaciones como “patrañas”.
Su argumento central es que corresponde a las autoridades mexicanas determinar si existe alguna responsabilidad, y no a través de señalamientos políticos o mediáticos.
Por ello, insistió en que la Fiscalía General de la República debe concluir las investigaciones que mantiene abiertas.
“Cuatro meses ha sido más que suficiente para que se concluyan las indagatorias”, sostuvo.
El legislador aseguró que, pese a contar con fuero constitucional, acudió voluntariamente ante la Fiscalía para comparecer y entregar información relacionada con el caso.
Desde su perspectiva, esa actuación demuestra disposición para colaborar con las autoridades y esperar una resolución institucional.
El caso pone nuevamente bajo presión a Morena
La reaparición de Inzunza tiene una lectura que rebasa el ámbito estrictamente legislativo.
El caso se encuentra vinculado a la compleja situación política de Sinaloa, entidad donde durante los últimos meses se han producido movimientos relevantes alrededor del gobierno estatal y de figuras identificadas con el grupo político del exgobernador Rubén Rocha Moya.
El senador defendió públicamente a Rocha Moya y lo describió como “un hombre congruente”, aun después de los episodios políticos que llevaron al gobernador a solicitar licencia en dos ocasiones.
Finalmente, Graciela Domínguez Nava asumió como gobernadora interina de Sinaloa el 25 de agosto, lo que modificó nuevamente el escenario político de la entidad.
En ese contexto, el regreso de Inzunza al Senado añade otro elemento de tensión para Morena, que deberá administrar las implicaciones políticas del caso sin que exista, hasta ahora, una resolución judicial que determine responsabilidad penal contra el legislador.
Una licencia de apenas 22 horas
La trayectoria reciente de Inzunza en el Senado quedó marcada por una peculiar licencia temporal.
El 28 de mayo de 2026, el pleno de la Cámara Alta autorizó su separación temporal del cargo en medio de la polémica generada por los señalamientos provenientes de Estados Unidos.
La licencia, sin embargo, duró apenas alrededor de 22 horas. Comenzó el 28 de mayo y concluyó a las 15:00 horas del 29 de mayo.
Durante ese periodo, su suplente, Omar Alejandro López Campos, rindió protesta como senador.
Poco después, Inzunza anunció su reincorporación y retomó formalmente el ejercicio de su representación.
Desde entonces, aunque no volvió a solicitar una licencia de mayor duración, mantuvo una presencia pública limitada y permaneció alejado de las actividades presenciales del Senado.
El dato adquiere relevancia porque su ausencia se extendió durante 118 días, hasta su reaparición previa al comienzo del nuevo periodo legislativo.
La defensa ahora será desde el Senado
El mensaje de Inzunza es claro: no piensa retirarse mientras las autoridades investigan los señalamientos.
Su estrategia consiste en mantener el cargo, separarse de la bancada morenista y esperar el resultado de las indagatorias de la Fiscalía.
Desde el punto de vista político, se trata de una posición intermedia. No abandona el Senado, pero tampoco permanece dentro de la estructura parlamentaria de Morena.
El desenlace dependerá ahora de las investigaciones ministeriales y de la eventual existencia —o ausencia— de elementos que permitan confirmar o descartar las acusaciones.
Mientras tanto, Inzunza busca convertir su regreso a la Cámara Alta en un mensaje de resistencia política: permanecerá en el cargo, defenderá su inocencia y dejará que sean las autoridades competentes las que determinen si existe alguna responsabilidad.
Por ahora, el senador no sólo enfrenta un proceso de defensa jurídica; también encara una disputa política dentro y fuera de Morena. Su decisión de mantenerse en el Senado coloca nuevamente el caso en el centro de la agenda legislativa justo cuando comienza un nuevo periodo de sesiones.
La próxima etapa será determinar si las investigaciones avanzan hacia una conclusión formal o si el expediente continúa alimentando una controversia que, por ahora, permanece abierta.