La reapertura parcial de las inspecciones estadounidenses permite destrabar exportaciones y reduce la presión sobre una de las cadenas agroalimentarias más relevantes para Michoacán y México. La seguridad, sin embargo, vuelve a colocarse como factor determinante para la continuidad del comercio.
Ciudad de México.— El mercado del aguacate mexicano comienza a recuperar estabilidad después de que Estados Unidos acordó reactivar parcialmente, a partir de este sábado 8 de agosto, las inspecciones sanitarias en Michoacán, luego de una suspensión que frenó temporalmente los embarques hacia el principal destino internacional del llamado “oro verde”.
La decisión representa un alivio para productores, empacadores, transportistas y exportadores, debido a que la interrupción de las revisiones no sólo afectaba la salida inmediata de mercancía, sino que amenazaba con generar acumulación de producto, presiones sobre los precios y mayores costos logísticos para toda la cadena.
La embajada estadounidense en México informó que el reinicio parcial de las operaciones responde a los compromisos asumidos por el gobierno mexicano, las medidas de seguridad implementadas en Michoacán y la evaluación permanente de las condiciones en territorio estatal.
Las revisiones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) volverán a efectuarse en Tancítaro, Tacámbaro, Uruapan y en el corredor Morelia-Pátzcuaro, mientras ambos gobiernos mantienen abierta la posibilidad de ampliar progresivamente las operaciones hasta alcanzar una normalización completa.
El movimiento ocurre después del despliegue de 1,557 elementos del Ejército y la Guardia Nacional, quienes reforzarán la vigilancia en zonas productoras, centros de empaque, carreteras y puntos donde se realizan las inspecciones sanitarias estadounidenses.
Seguridad: el nuevo costo de hacer negocios
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una variable que dejó de ser exclusivamente social para convertirse también en económica: la seguridad.
La producción de aguacate en Michoacán se desarrolla en un entorno donde organizaciones criminales han recurrido a la extorsión y otras actividades ilícitas que afectan directamente a productores y empresas. Para el comercio exterior, además, cualquier amenaza contra personal extranjero puede convertirse rápidamente en un riesgo operativo con repercusiones binacionales.
Estados Unidos ya había suspendido temporalmente sus inspecciones en Michoacán en febrero de 2022 y junio de 2024, también por amenazas contra sus funcionarios.
La diferencia es que ahora la interrupción vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de una cadena exportadora altamente concentrada en un solo mercado.
EU concentra el mayor mercado del aguacate mexicano
Estados Unidos absorbe aproximadamente 90% de las exportaciones mexicanas de aguacate, por lo que cualquier alteración en el flujo comercial tiene efectos que trascienden las fronteras de Michoacán.
El modelo funciona bajo un esquema de vigilancia sanitaria en el que inspectores estadounidenses verifican huertos y empacadoras para garantizar que el fruto mexicano cumpla con los requisitos fitosanitarios y no represente riesgos para la agricultura estadounidense.
Por ello, la reanudación de las inspecciones no debe interpretarse únicamente como un trámite administrativo. Es, en términos económicos, el mecanismo que permite que la mercancía vuelva a circular hacia uno de los mercados de mayor valor para los productores mexicanos.
El director de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM), Luis Javier de la Rocha, informó que el acuerdo permitió liberar más de mil toneladas de aguacate destinadas a la exportación.
Ese volumen da una primera dimensión del costo que puede generar una interrupción, particularmente cuando se trata de un producto perecedero cuyo almacenamiento prolongado incrementa pérdidas y gastos.
Michoacán busca evitar un nuevo cuello de botella
La reapertura parcial ofrece margen para recuperar operaciones, pero todavía no representa el regreso a la normalidad absoluta.
El gobierno estadounidense señaló que continuará evaluando las condiciones de seguridad antes de ampliar sus actividades. En otras palabras, la continuidad de las exportaciones estará vinculada directamente con la capacidad de las autoridades mexicanas para garantizar condiciones adecuadas para los inspectores y para quienes participan en la cadena productiva.
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla aseguró que las autoridades estatales mantendrán la colaboración para alcanzar la reactivación plena.
El reto económico consiste ahora en evitar que una contingencia de seguridad vuelva a transformarse en un problema comercial. Para Michoacán, el aguacate no sólo representa producción agrícola: es una actividad que articula empleos, transporte, empaque, servicios, comercio exterior y una extensa red de proveedores.
Una advertencia para la relación comercial
La reanudación parcial es una señal positiva, pero también funciona como advertencia.
La dependencia del mercado estadounidense convierte cualquier interrupción de las inspecciones en un riesgo sistémico para el sector. Mientras no se normalicen completamente las operaciones, productores y exportadores enfrentan un escenario donde la seguridad puede determinar la velocidad con la que el producto llega al consumidor estadounidense.
El propio gobierno de Estados Unidos reconoció que un sector agrícola seguro beneficia a ambos países al proteger la producción alimentaria, fortalecer las cadenas de suministro y respaldar la actividad económica.
El mensaje de fondo es claro: el aguacate mexicano conserva su fortaleza exportadora, pero la seguridad se ha convertido en una condición indispensable para mantener abierto el principal corredor comercial del “oro verde” hacia Estados Unidos.