El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, solicitó formalmente a las autoridades de Estados Unidos que «no lleven a cabo ningún otro intento de ejecución» contra Christa Pike.
La prisionera sobrevivió a dos intentos consecutivos de ejecución con inyección letal en el estado de Tennessee, en un suceso que el organismo internacional califica como prueba determinante de la necesidad de abolir la pena capital.
El fallo en el protocolo de inyección letal
Durante la tarde del miércoles, el Departamento Correccional del estado de Tennessee aplicó a la condenada el protocolo legal que contempla dos tandas de inyección letal con pentobarbital. Pese a recibir las dos dosis letales administradas durante el proceso, Pike sobrevivió a la ejecución.
Tras interrumpir el procedimiento, las autoridades penitenciarias informaron que no se contemplan «procedimientos adicionales» más allá de los realizados y ordenaron el traslado inmediato de la prisionera a una instalación médica para recibir tratamiento.
«Aborrecible y cruel»: La rotunda condena de las Naciones Unidas
A través de una declaración en su cuenta oficial en X, Volker Türk denunció las severas implicaciones éticas y jurídicas del caso. El jefe de DDHH de la ONU enfatizó que «el sufrimiento prolongado físico y mental derivado de los múltiples intentos fallidos de ejecución es aborrecible y cruel, y siguen sin resolverse cuestiones fundamentales relativas al derecho a un juicio justo».
Asimismo, el alto comisionado expresó su profunda preocupación por el reciente incremento en el número de ejecuciones en territorio estadounidense, reiterando la postura oficial del organismo internacional al asegurar que la pena de muerte «no tiene cabida en ninguna sociedad».
Casi tres décadas en el corredor de la muerte
Christa Pike ingresó al sistema penitenciario de Tennessee hace casi 30 años. La condenada permanecía encarcelada en el corredor de la muerte tras recibir la sentencia a la pena capital en 1996 por el delito de asesinato.