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Netanyahu enfrenta abucheos y un masivo abandono de la sala en la ONU

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Staff Domo de Cristal
24 de septiembre de 2026, 6:09 pm
Tiempo 4 min
Netanyahu enfrenta abucheos y un masivo abandono de la sala en la ONU

La intervención del primer ministro israelí quedó marcada por la protesta de decenas de delegaciones y por un discurso desafiante en el que rechazó las acusaciones contra su Gobierno por la guerra en Gaza.

Nueva York.— La llegada de Benjamín Netanyahu al estrado de la Asamblea General de Naciones Unidas estuvo lejos de convertirse en un ejercicio convencional de diplomacia. Decenas de delegados abandonaron el salón cuando el primer ministro israelí comenzó su intervención, mientras desde el recinto se escuchaban abucheos y expresiones de rechazo. El presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, tuvo que pedir orden en repetidas ocasiones.

La escena dejó una imagen difícil de ignorar: Netanyahu pronunciando su discurso ante un salón considerablemente despejado por la salida de representantes de distintos países. La protesta había sido promovida previamente por la representación palestina ante Naciones Unidas, que llamó a las delegaciones a realizar una salida colectiva durante la intervención del mandatario israelí.

Lejos de moderar el tono, Netanyahu respondió a sus críticos con una nueva confrontación. Calificó de “cobardes morales” a quienes abandonaron la sala y llegó a invitar a retirarse a quienes permanecían en el recinto pero compartían las posiciones de los manifestantes.

El episodio reflejó la creciente fractura diplomática alrededor de la política del Gobierno israelí. Mientras sus colaboradores y simpatizantes permanecieron para respaldarlo, una parte importante de los asistentes optó por hacer visible su rechazo mediante el abandono de la sala.

Una defensa sin concesiones

Durante su intervención, Netanyahu defendió las operaciones militares israelíes y rechazó categóricamente las acusaciones de genocidio en Gaza, calificándolas como “la mayor mentira del siglo”. Su argumento fue que Israel actúa en defensa propia y contra Hamas.

La defensa del primer ministro se produjo mientras el conflicto iniciado tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 continúa dejando un enorme saldo de víctimas. El ataque contra Israel provocó alrededor de mil 200 muertos y el secuestro de 251 personas, de acuerdo con las cifras citadas por Reuters. La posterior ofensiva israelí ha causado más de 73 mil muertes palestinas, según autoridades sanitarias de Gaza.

El contraste entre el discurso de Netanyahu y la escena dentro de la Asamblea General resulta significativo: mientras el primer ministro presentó la actuación de Israel como una defensa necesaria, decenas de representantes utilizaron el espacio diplomático para expresar públicamente su rechazo.

Cisjordania, otro frente de cuestionamientos

Netanyahu también ha enfrentado críticas internacionales por la situación en Cisjordania. En particular, Naciones Unidas ha denunciado el incremento de la violencia de colonos, las demoliciones, los desalojos y la expansión de asentamientos israelíes.

El secretario general de la ONU, António Guterres, sostuvo esta semana que los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado constituyen una violación del derecho internacional y advirtió que la expansión de asentamientos y la violencia de colonos están agravando el desplazamiento de familias palestinas.

Estos señalamientos colocan al Gobierno de Netanyahu ante un escenario diplomático cada vez más complejo, en el que su defensa de la política militar israelí convive con una presión internacional creciente por la situación humanitaria y territorial de los palestinos.

Gaza e Irán, el eje del discurso

El primer ministro israelí amplió además su intervención para defender la ofensiva contra Irán. Netanyahu afirmó que ordenar el ataque contra las instalaciones nucleares iraníes había sido “una de las decisiones más fáciles” que ha tomado, bajo el argumento de que Israel actuó para impedir una amenaza mayor.

Con ello, su discurso ante Naciones Unidas no se limitó a Gaza. Netanyahu utilizó la tribuna internacional para reivindicar la estrategia militar de su Gobierno frente a Irán y responder a sus adversarios, en un momento de fuerte tensión regional.

El resultado fue una intervención marcada más por la confrontación que por la búsqueda de consensos. La imagen de un jefe de Gobierno hablando ante una Asamblea parcialmente vacía, después de una salida coordinada de delegaciones, sintetizó la profunda división que persiste en torno a las acciones de Israel en Gaza, Cisjordania y el conflicto con Irán.

Más que un gesto protocolario, el abandono de la sala se convirtió así en un mensaje político de numerosos representantes: el respaldo internacional a la política de Netanyahu enfrenta un escenario de abierta disputa, mientras el primer ministro mantiene una postura desafiante y rechaza las acusaciones que pesan sobre su Gobierno.

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