El intercambio bilateral superó los 493 mil millones de dólares entre enero y junio, mientras las exportaciones mexicanas crecieron casi 13% anual
Ciudad de México. La relación comercial entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos de mayor intensidad. Durante el primer semestre de 2026, el intercambio bilateral alcanzó un nivel histórico y confirmó al país como el principal socio comercial de la economía estadounidense, en un contexto marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro y la creciente integración productiva de América del Norte.
De acuerdo con información de la Oficina del Censo del Departamento de Comercio de Estados Unidos, el comercio entre ambos países sumó 493 mil 700 millones de dólares de enero a junio, cifra equivalente a 16.5% del intercambio comercial total de Estados Unidos, que ascendió a 2.216 billones de dólares durante el periodo.
El dato adquiere mayor relevancia al observar la distancia frente a otros socios estratégicos. Canadá ocupó el segundo lugar, con un intercambio de aproximadamente 376 mil millones de dólares, equivalente a 12.6% del comercio estadounidense. China se ubicó en tercera posición, con 184 mil 800 millones de dólares y una participación de 6.2%, mientras Taiwán concentró 5.6%, con alrededor de 166 mil millones de dólares.
Más allá del liderazgo en el intercambio total, el comportamiento de las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense constituye uno de los principales indicadores de la fortaleza de la relación económica bilateral.
Entre enero y junio, México exportó a Estados Unidos 298 mil 157 millones de dólares, el mayor monto registrado para un primer semestre. La cifra representa un incremento anual de 12.95%, frente a los 263 mil 970 millones de dólares contabilizados durante el mismo periodo de 2025.
Este desempeño refleja la creciente participación de las empresas mexicanas en el mercado estadounidense y la importancia que ha adquirido México como plataforma de producción y suministro para la economía de Estados Unidos.
Pero el flujo comercial no es unilateral. Las compras mexicanas de productos estadounidenses también alcanzaron una marca histórica durante los primeros seis meses del año.
Las importaciones provenientes de Estados Unidos ascendieron a 195 mil 576 millones de dólares, lo que significó un crecimiento de 16.5% anual respecto de los 167 mil 763 millones de dólares registrados en el primer semestre de 2025.
En términos económicos, el comportamiento de ambos flujos confirma que la relación México-Estados Unidos no se limita al crecimiento de las exportaciones mexicanas: existe una integración productiva cada vez más profunda, en la que bienes, insumos, componentes y productos terminados cruzan de manera constante la frontera.
El resultado también refuerza el papel estratégico de México dentro de la arquitectura comercial estadounidense. La magnitud del intercambio bilateral y el dinamismo de las exportaciones muestran que, pese a las tensiones comerciales globales y a la revisión de las reglas del comercio regional, la integración económica de América del Norte mantiene una fuerte capacidad de expansión.
El reto para México, por tanto, no sólo consiste en preservar este liderazgo, sino en aprovecharlo para elevar el contenido nacional de las exportaciones, atraer nuevas inversiones y avanzar hacia segmentos de mayor valor agregado.
El récord comercial del primer semestre abre así una oportunidad para profundizar el proceso de relocalización productiva y consolidar a México como un nodo estratégico de las cadenas de suministro que abastecen al mercado estadounidense.