Por: Eduardo Esquivel Ancona
- El organismo proyecta un crecimiento de 1.4% para 2026 y de 1.8% para 2027; anticipa una expansión de 2.2% en 2028, aunque advierte que las principales economías de la región enfrentan restricciones monetarias e incertidumbre en las políticas públicas.
El Banco Mundial mejoró ligeramente sus perspectivas de crecimiento para la economía mexicana en 2026 y 2027, pero mantuvo un escenario de expansión moderada que anticipa una recuperación gradual, todavía insuficiente para alcanzar el ritmo promedio previsto para América Latina y el Caribe.
En su más reciente informe Perspectivas Económicas para América Latina y el Caribe, el organismo elevó de 1.3% a 1.4% su estimación de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de México para 2026, mientras que para 2027 ajustó su previsión de 1.7% a 1.8%.
Para 2028, el Banco Mundial prevé que la economía mexicana alcance una tasa de crecimiento de 2.2%, lo que apuntaría a una mejora progresiva de la actividad productiva. Sin embargo, el panorama también evidencia que el país continuará enfrentando dificultades para acelerar su expansión económica.
México crecerá por debajo del promedio regional
Aunque los ajustes representan una señal favorable, la revisión al alza no modifica sustancialmente el diagnóstico sobre el desempeño de México. El Banco Mundial mantuvo en 2.2% su pronóstico de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2026, por encima del 1.4% previsto para la economía mexicana.
Esta diferencia confirma la debilidad relativa del crecimiento nacional y anticipa que México permanecerá por debajo del promedio regional por tercer año consecutivo, de acuerdo con el reporte.
El organismo atribuye el desempeño moderado de las principales economías latinoamericanas, incluida la mexicana, a una combinación de factores: las condiciones monetarias restrictivas para contener la inflación, la incertidumbre en torno a las decisiones de política económica y la pérdida de impulso de la inversión pública.
Estos elementos representan obstáculos para la expansión de la producción, el consumo y la formación de capital. En particular, unas condiciones financieras restrictivas pueden encarecer el crédito y limitar las decisiones de inversión empresarial, mientras que la incertidumbre puede llevar a las compañías a posponer proyectos productivos.
A su vez, una menor contribución de la inversión pública puede reducir el impulso de corto plazo sobre la actividad económica, especialmente cuando el capital privado no logra compensar esa desaceleración.
Una mejora marginal que no resuelve los desafíos estructurales
Desde una perspectiva económica, la revisión de las previsiones para México debe interpretarse con cautela. El incremento de una décima de punto porcentual para cada uno de los dos años refleja una expectativa ligeramente más favorable, pero no representa, por sí mismo, un cambio de tendencia suficientemente sólido.
El reto consiste en convertir esa recuperación gradual en un crecimiento sostenido, respaldado por una mayor inversión productiva, incrementos de productividad y mejores condiciones para la expansión de las empresas.
La trayectoria prevista para 2028, con un crecimiento de 2.2%, sugiere que el Banco Mundial anticipa una economía capaz de recuperar dinamismo de manera paulatina. No obstante, alcanzar esa tasa dependerá de la evolución de las condiciones financieras, la confianza de los inversionistas, la demanda externa y la capacidad de México para aprovechar sus vínculos comerciales.
En este contexto, la evolución de la inversión adquiere especial relevancia. Para acelerar el crecimiento, el país necesita fortalecer la infraestructura, mejorar la certidumbre regulatoria y generar condiciones que favorezcan la participación complementaria de los sectores público y privado.
El comercio exterior conserva su capacidad de resistencia
El Banco Mundial también destacó la resiliencia de las exportaciones latinoamericanas frente a la volatilidad de las políticas comerciales internacionales.
En su análisis regional, señaló que los volúmenes de exportación de las principales economías han mostrado una capacidad de resistencia, al tiempo que los acuerdos comerciales recientemente ratificados contribuyen a abrir corredores estratégicos para el intercambio de mercancías.
El organismo mencionó expresamente a la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Colombia, México y Perú, a la que identificó como uno de los bloques comerciales con mayor integración mundial, considerando el peso del PIB global que abarca mediante acuerdos comerciales preferenciales.
Para México, esta integración representa una oportunidad para diversificar mercados, fortalecer las cadenas regionales de suministro y aprovechar la demanda internacional. Sin embargo, la resiliencia exportadora no garantiza por sí sola un mayor crecimiento: sus beneficios dependen también de la inversión, la productividad y la capacidad de las empresas nacionales para generar mayor valor agregado.
El desafío: transformar la estabilidad en crecimiento
Las nuevas previsiones del Banco Mundial colocan a México ante un escenario de recuperación moderada, con tasas que mejorarían gradualmente hasta 2028, pero con un desempeño inferior al promedio regional en el corto plazo.
El diagnóstico apunta a una diferencia fundamental entre mantener la estabilidad macroeconómica y lograr una expansión económica más dinámica. El control de la inflación y la disciplina de las condiciones financieras pueden contribuir a preservar los equilibrios económicos, pero también plantean el desafío de impulsar la inversión y la actividad productiva sin comprometer esos avances.
En consecuencia, el reto para México será aprovechar su integración comercial y fortalecer los motores internos de crecimiento para que la mejora de las expectativas se traduzca en más producción, empleos formales y mejores ingresos.
La revisión al alza constituye una señal positiva, aunque todavía moderada. El desempeño de los próximos años dependerá de que la economía mexicana logre superar las restricciones que han limitado su dinamismo y convierta la recuperación prevista en una expansión más sólida y sostenida.