Ciudad de México.— El gobierno de Claudia Sheinbaum prepara para 2027 una política fiscal más exigente: Hacienda apuesta por elevar la recaudación, cerrar espacios a la evasión y elusión tributaria, contener el déficit y obligar a Pemex a mejorar su posición financiera, todo ello sin recortar los programas sociales ni frenar la inversión pública.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador Lozano, entregó a la Cámara de Diputados el Paquete Económico 2027, una propuesta que coloca a las finanzas públicas ante un doble desafío: obtener más ingresos sin asfixiar la actividad económica y reducir el desequilibrio fiscal sin sacrificar el gasto prioritario del gobierno.
La estrategia contempla modificaciones a la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR) para endurecer el combate contra la evasión y la elusión fiscal, particularmente mediante mecanismos dirigidos a impedir que las llamadas empresas factureras sean utilizadas para acreditar deducciones.
El mensaje de Hacienda es directo: quien tenga mayor capacidad económica deberá aportar más al erario. La dependencia plantea así reforzar la equidad tributaria y elevar la efectividad de la recaudación sin recurrir, al menos en los términos planteados, a un aumento generalizado de impuestos.
Más ingresos para sostener el gasto
El gobierno federal pretende continuar incrementando los ingresos tributarios para ampliar el espacio fiscal y financiar sus principales prioridades.
La apuesta cobra relevancia ante un escenario en el que el gasto social mantiene un peso considerable y las finanzas públicas enfrentan la necesidad de reducir gradualmente el déficit.
Para 2027, los Requerimientos Financieros del Sector Público se estiman en 3.9 por ciento del PIB, nivel que Hacienda considera compatible con una trayectoria de consolidación fiscal y con la sostenibilidad de la deuda.
El desafío será evitar que la reducción del déficit termine trasladándose a los programas sociales o a la inversión, dos rubros que el gobierno considera intocables.
43 millones bajo el paraguas social
Los programas sociales prioritarios continuarán como uno de los principales destinos del presupuesto. Hacienda estima que beneficiarán a cerca de 43 millones de personas, con recursos equivalentes a 2.6 por ciento del PIB.
La misma proporción del producto se contempla para inversión pública presupuestaria.
La ecuación fiscal planteada por el gobierno es, por tanto, mantener el gasto social, sostener la inversión y, simultáneamente, mejorar los ingresos y reducir el déficit.
Una combinación que obligará a Hacienda a mantener un estricto control sobre el gasto y a elevar la eficiencia recaudatoria.
Pemex, en el centro de la presión financiera
El otro gran frente se encuentra en Petróleos Mexicanos.
Para 2027, Hacienda plantea que la petrolera alcance un superávit financiero de 95 mil millones de pesos, apoyado tanto en el desempeño de la empresa como en una transferencia del gobierno federal.
La meta representa uno de los componentes más sensibles del paquete, debido al peso que la situación financiera de Pemex tiene sobre las cuentas públicas.
La estrategia busca fortalecer a la empresa y reducir gradualmente su endeudamiento, mientras el gobierno intenta evitar que sus problemas financieros se conviertan en una presión adicional sobre el presupuesto federal.
En otras palabras, Pemex deberá mejorar sus números mientras Hacienda busca cerrar el año con unas finanzas públicas más equilibradas.
Salud recibe 1.1 billones
El sector salud contará con 1.1 billones de pesos, un incremento de 10.9 por ciento frente a 2026.
Los recursos estarán destinados a ampliar la cobertura, fortalecer infraestructura y garantizar el abasto de medicamentos.
Educación, salud e infraestructura aparecen como los principales instrumentos para combinar el gasto social con una estrategia de crecimiento económico.
Crecimiento: Hacienda apuesta por una recuperación moderada
El gobierno federal proyecta que la economía mexicana crecerá entre 1.5 y 2.5 por ciento en términos reales durante 2027, frente a un rango estimado de 1 a 2 por ciento para 2026.
La previsión supone una mejora, aunque todavía refleja un escenario de crecimiento moderado.
Por ello, el presupuesto buscará utilizar la inversión pública como palanca para elevar la capacidad productiva, mientras la política fiscal pretende preservar la estabilidad macroeconómica.
El tercer paquete de Sheinbaum
El documento presentado por Amador Lozano constituye el tercer Paquete