Así lo dice La Mont
Continuidad o cambio: La Confederación Nacional Campesina (CNC), una de las organizaciones sectoriales con mayor tradición histórica dentro de la estructura política mexicana, atraviesa una profunda crisis interna derivada de las pretensiones de continuidad que amenazan con fracturar su cohesión institucional.
En el centro de este huracán político se encuentra su actual dirigente, Leticia Barrera, quien, en abierto desafío a la normatividad interna, ha manifestado su intención de buscar la reelección al frente del gremio campesino.
Este polémico movimiento choca con el artículo 50 de los estatutos, que restringe la permanencia consecutiva en la dirigencia y busca garantizar la renovación de los cuadros, así como el respeto a la pluralidad interna.
La insistencia de Barrera por mantenerse en el cargo abre un frente de confrontación dentro de una organización que requiere cohesión para enfrentar los desafíos y el abandono que padece el campo mexicano. Las bases campesinas, históricamente vinculadas con el principio revolucionario de “No reelección”, observan con creciente inquietud cualquier intento de modificar o ignorar las reglas internas.
La disputa ya encendió las alarmas entre las ligas agrarias y los distintos grupos de la CNC, en un escenario de tensión que podría desembocar en un cisma si no se encuentra una salida apegada al marco estatutario.
Augusto Gómez Villanueva, el fiel de la balanza
Ante esta atmósfera de confrontación y tensión estatutaria, las miradas de las dirigencias y de la militancia de base se dirigen hacia una de las figuras más respetadas del agrarismo mexicano: el histórico político y exsecretario de la Reforma Agraria, Augusto Gómez Villanueva.
Por su trayectoria, Gómez Villanueva se perfila como un posible fiel de la balanza en el proceso sucesorio. Su experiencia representa parte de la memoria institucional del sector agrario y, en un momento de confrontación, podría convertirse en un referente para las distintas corrientes que disputan el rumbo de la organización.
Su amplia trayectoria, construida durante décadas en las que la política agraria tuvo un peso determinante en la vida nacional, le confiere una autoridad política que trasciende a las actuales facciones.
Tanto quienes respaldan la continuidad como quienes demandan el respeto a los estatutos saben que cualquier salida deberá considerar el equilibrio entre los distintos liderazgos regionales.
El exsecretario de la Reforma Agraria mantiene, hasta ahora, una posición de observación cautelosa, mientras evalúa los efectos que una eventual imposición podría generar en una estructura territorial que enfrenta importantes desafíos.
Sus opiniones, consejos y capacidad de interlocución con los liderazgos regionales podrían resultar determinantes para definir si la CNC transita hacia una sucesión ordenada o se encamina a una ruptura interna.
Cuenta regresiva
Mientras el reloj político avanza hacia la definición del nuevo liderazgo, la resistencia al continuismo comienza a tomar forma en un bloque opositor integrado por cuatro aspirantes que demandan una contienda equitativa y apegada a la legalidad interna.
Entre ellos destaca el experimentado político guerrerense Nabor Ojeda, quien ha sido cuatro veces diputado federal y conoce el funcionamiento del sector agrario, desde las bases hasta las estructuras de dirección.
Ojeda, con una trayectoria vinculada a la defensa de los derechos ejidales y al trabajo político dentro del sector campesino, se ha colocado entre las voces críticas frente a cualquier intento de vulnerar las disposiciones estatutarias.
Su experiencia legislativa y arraigo en las bases del sur del país le otorgan un peso político importante para aglutinar a los sectores que demandan un cambio de rumbo.
Junto con los otros tres aspirantes del bloque opositor, Nabor Ojeda representa una alternativa frente al continuismo y la exigencia de una renovación de la dirigencia.
La disputa por la conducción de la CNC entra así en su etapa decisiva. El dilema parece plantearse entre la continuidad y el cambio, pero también entre el respeto a las reglas internas y la posibilidad de que una confrontación por el liderazgo termine profundizando la fractura de una organización que históricamente ha sido pieza fundamental del agrarismo mexicano.
La cuenta regresiva ha comenzado.
el ing. Nabor Ojeda es un cuadro distinguido dentro del cenecismo nacional un dirigentes gran presencia en el territorio nacional le sería de utilidad para los tiempos difíciles que vive el sector y el partido no a la reelecion de la dirigencia