Opinión

La inteligencia artificial en el campo de batalla

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Staff Domo de Cristal
3 de agosto de 2026, 5:11 am
Tiempo 8 min
La inteligencia artificial en el campo de batalla

Implicaciones éticas, estratégicas y operativas en Gaza y Ucrania

Por José Sobrevilla

Para nadie es secreto que las guerras modernas experimentan una transformación impulsada por la inteligencia artificial (IA). Los conflictos actuales que se desarrollan en Gaza y Ucrania, por ejemplo, han funcionado como “laboratorios” donde las grandes potencias y empresas tecnológicas entrenan y refinan sistemas de combate autónomos, así como algoritmos de fijación de objetivos. Al grado de que especialistas estiman que, en diez años, la IA será el vector militar dominante y otorgará una ventaja decisiva a la nación que logre dominarla de manera más eficiente.

Pero existe una contradicción crítica entre las promesas de “precisión” y la realidad observada en el terreno. En Gaza, el uso de sistemas como Habsora —sistema militar de inteligencia artificial conocido como “El Evangelio” en hebreo— ha aumentado exponencialmente la capacidad para generar objetivos, pero también se le ha relacionado con cifras masivas de víctimas civiles: más de 45 mil muertes reportadas hasta finales de 2024.

Paralelamente, en Ucrania, la IA ha permitido que una fuerza militar inferior desafíe a una potencia superior, mientras que entre Estados Unidos y China se intensifica la rivalidad tecnológica por la supremacía militar global. Las fuentes consultadas identifican una potencial erosión de los derechos humanos y un profundo dilema ético en la transición del “control humano significativo” a un simple “aporte humano nominal” en las decisiones de vida o muerte.

La IA ha pasado de ser un componente de apoyo a convertirse en un multiplicador crítico del poder en las operaciones militares israelíes, particularmente desde la operación “Guardián de las Murallas”, la campaña militar lanzada por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) contra grupos armados en la Franja de Gaza, durante la escalada bélica ocurrida del 10 al 21 de mayo de 2021, que se prolongó durante 11 días de intensos bombardeos aéreos israelíes y el lanzamiento masivo de cohetes hacia territorio israelí.

El proceso de selección de objetivos se ha revolucionado mediante la automatización, permitiendo una escala de bombardeos sin precedentes (VER INFOGRAFÍA). A pesar de las declaraciones oficiales que afirman que la IA permite reducir al mínimo los daños a no combatientes, los datos disponibles sugieren lo contrario: durante los primeros 35 días del conflicto posterior al 7 de octubre de 2023 fueron reportados más de 15 mil objetivos alcanzados.

Las autoridades de Gaza informaron de más de 45 mil muertes hasta el 16 de diciembre de 2024. Expertos de Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales han señalado que la velocidad de la IA ha superado la capacidad de supervisión humana, convirtiendo la ética en un proceso meramente nominal.

Ucrania, el gran campo de pruebas

El conflicto en Ucrania constituye uno de los principales campos de pruebas para determinar la forma futura de hacer la guerra. Ha demostrado que la IA puede nivelar el campo de juego entre fuerzas asimétricas: ayudó a analistas de Estados Unidos a predecir la invasión rusa con meses de antelación, reduciendo el factor sorpresa.

Antes de la guerra, Rusia destinaba alrededor de 65 mil millones de dólares a defensa, frente a los 6 mil millones de Ucrania. La IA —aplicada a drones, designación de objetivos e inteligencia de imágenes— permitió a Ucrania contener el avance inicial de las fuerzas rusas.

El empleo de drones de reconocimiento y de municiones merodeadoras —conocidas coloquialmente como “drones kamikaze”— ofrece capacidades de vuelo, identificación y ataque autónomos o semiautónomos, potenciadas por sistemas de inteligencia artificial.

En este frente, son las empresas estadounidenses las que dominan buena parte del desarrollo de la IA, actuando con frecuencia en función de sus propios intereses. Palantir Technologies, por ejemplo, empresa estadounidense especializada en el análisis de grandes volúmenes de datos, ha participado en sistemas de apoyo a la fijación de objetivos mediante el procesamiento de información satelital y otras fuentes de datos.

La multinacional Microsoft ha sido clave en la defensa cibernética de Ucrania mediante herramientas de inteligencia de amenazas potenciadas por IA, mientras que Clearview AI ha sido utilizada para el reconocimiento facial de soldados rusos fallecidos y de personas involucradas en el conflicto.

La lucha por la innovación tecnológica en IA constituye, a su vez, uno de los ejes centrales de la rivalidad entre China y Estados Unidos.

China busca superar a Estados Unidos mediante la denominada fusión cívico-militar y la eliminación de barreras entre ambos sectores, con el objetivo de que el Ejército Popular de Liberación aproveche el talento y las capacidades tecnológicas nacionales. Se proyectaba que para 2025 China otorgaría casi el doble de doctorados que Estados Unidos en áreas STEM, acrónimo que engloba ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Así, el control de los datos se convierte en un factor determinante de la supremacía tecnológica. Su volumen y calidad son considerados ya como la “nueva munición” del futuro.

Tampoco es un secreto que la cooperación entre Rusia y China se ha consolidado mediante una asociación estratégica de alta tecnología, en la que Moscú proporciona a Beijing información operativa de primera mano sobre el desempeño de la IA en escenarios de combate real frente a sistemas occidentales. Al mismo tiempo, China colabora en el desarrollo de capacidades militares y tecnológicas para Rusia, que incluyen áreas como 5G, economía digital e inteligencia artificial aplicada.

El dilema del control humano

La integración de la IA en la defensa plantea dilemas que los marcos legales actuales no logran cubrir satisfactoriamente. Existe, por ejemplo, una distinción crítica entre dos conceptos: Control Humano Significativo, donde el ser humano entiende y supervisa activamente la lógica y las consecuencias de un ataque, y Aporte Humano Nominal, en el que la velocidad del sistema de IA reduce al operador a un simple “validador”, con apenas tiempo para revisar la sugerencia de la máquina antes de actuar.

La IA también ha potenciado la batalla por la narrativa. Mediante deepfakes, por ejemplo, se han registrado intentos de difundir videos falsos del presidente Volodímir Zelenski en los que supuestamente llamaba a la rendición.

Los algoritmos de las redes sociales también han sido utilizados para amplificar propaganda y determinar qué contenidos reciben mayor visibilidad, influyendo así en la percepción internacional de los conflictos.

La inteligencia artificial no se utiliza únicamente para matar. También es empleada en tareas de vigilancia masiva, lo que plantea una posible erosión de los derechos humanos y abre una pregunta fundamental: ¿quién controla los algoritmos que determinan qué información es considerada “verdad” en el campo de batalla?

La guerra tecnológica plantea, de esta manera, una paradoja trágica: mientras los conflictos actuales provocan sufrimiento masivo, los sistemas de IA pueden alimentarse de los datos generados en esos escenarios reales para perfeccionar su desempeño en futuros enfrentamientos.

Por ello, el Estado que domine con mayor rapidez la inteligencia artificial podría obtener una ventaja estratégica difícil de contrarrestar. En crisis futuras, la velocidad de despliegue de estas tecnologías podría incluso superar la capacidad de negociación política, en una situación comparable —aunque bajo circunstancias radicalmente distintas— con el escenario previo a la Primera Guerra Mundial, pero ahora con capacidades de destrucción masiva mucho mayores.

El futuro de la guerra, por tanto, no dependerá únicamente de quién tenga más armas, sino también de quién posea los mejores datos y los algoritmos capaces de procesarlos a una velocidad cada vez mayor.

Fuentes de consulta

  • Algorithmic Targeting: The Role of Artificial Intelligence in Israeli Strikes in Gaza and Its Ethical Implications — GRIP.
  • Artificial Intelligence and the War in Ukraine — Ministerio de Defensa.
  • Artificial Intelligence’s Growing Role in Modern Warfare — War Room.
  • Defence and Artificial Intelligence — Parlamento Europeo.
  • How Does Israel’s AI-Assisted Targeting System in the Gaza Strip Violate the Principles of IHL? — Global Human Rights Defence.
  • How Russia Is Reshaping Command and Control for AI-Enabled Warfare — CSIS.
  • Israel’s AI-Powered Genocide Raises New Moral Perils — TRT World Research Centre.
  • Questions and Answers: Israeli Military’s Use of Digital Tools in Gaza — Human Rights Watch.
  • Ukraine’s Defense AI Chief Predicts “New Paradigm” of Warfare.
  • Ukraine’s Future Vision and Current Capabilities for Waging AI-Enabled Autonomous Warfare — CSIS.

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