Opinión

Mercaderes del Mundial, ¡uníos! Suyo, Infantino

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Staff Domo de Cristal
3 de agosto de 2026, 4:50 am
Tiempo 4 min
Mercaderes del Mundial, ¡uníos! Suyo, Infantino

Así lo dice La Mont

Prospectiva: El próximo Congreso de marzo de la FIFA se perfila como uno de los eventos más tensos y determinantes en la historia moderna del deporte rey, con el suizo-italiano Gianni Infantino en el centro de un huracán político sin precedentes.

Lo que debería ser una asamblea rutinaria entre las 212 asociaciones que conforman el máximo organismo del fútbol mundial se transformó en un campo de batalla ideológico y financiero. El detonante de esta crisis institucional fue una explosiva revelación publicada por el diario británico Financial Times, cuyo informe sacudió los cimientos de la sede de la FIFA en Zúrich al destapar un presunto plan maestro para privatizar el organismo o, en su defecto, venderlo en lucrativos pedacitos a un consorcio de poderosos empresarios e inversionistas privados.

Esta maniobra, impulsada desde la cúpula bajo la premisa de maximizar los ingresos y modernizar la justa futbolera, fue percibida por las federaciones de fútbol como la mercantilización definitiva de un patrimonio que históricamente pertenece a los aficionados y a las asociaciones nacionales.

La sola idea de ceder el control operativo, los derechos comerciales y la esencia misma del balompié global a fondos de capital privado despertó fantasmas del pasado y puso en tela de juicio la verdadera agenda de la actual presidencia.

La reacción ante esta filtración mediática no se hizo esperar y se materializó en una rebelión interna que amenaza con desestabilizar por completo el mandato de Infantino. De las 212 federaciones con derecho a voz y voto, un bloque de 41 decidió alzar la voz de manera frontal, organizando un frente común con el objetivo claro de promover un voto de censura.

Este grupo disidente, que incluye a federaciones históricas y asociaciones emergentes que temen perder su ya de por sí frágil representatividad, considera que la comercialización extrema de la estructura federativa representa una traición imperdonable a los valores fundamentales del deporte.

Para estas 41 naciones, el fútbol no puede ser tratado simplemente como un activo financiero diseñado para cotizar en bolsa o para engordar las carteras de magnates ajenos a la naturaleza de la competencia.

Argumentan que la inyección de capital externo bajo estas condiciones leoninas terminaría por marginar a los países en vías de desarrollo, concentrando el poder y los recursos económicos en unas pocas manos corporativas que dictarían las reglas del juego de acuerdo con sus propios intereses de rentabilidad a corto plazo.

Hoja de Ruta: En medio de esta tormenta, la comisión delegada por el propio Gianni Infantino trabaja a marchas forzadas para contener los daños y asegurar la supervivencia política de su líder antes de que el mazo inaugural suene en el Congreso de marzo.

Las reuniones a puerta cerrada, los cabildeos telefónicos de madrugada y las promesas de nuevos y jugosos fondos de desarrollo se multiplicaron exponencialmente, en un intento desesperado por fracturar al férreo bloque de las 41 asociaciones rebeldes y evitar que el voto de censura gane mayor tracción institucional.

La maquinaria burocrática de Zúrich está empleando todas las herramientas a su disposición para argumentar que la entrada de capital privado no representa una venta del alma del fútbol, sino una evolución necesaria para competir en la era del entretenimiento digital y garantizar el crecimiento.

Sin embargo, la desconfianza está profundamente sembrada y el ambiente es de absoluta polarización. Los pasillos de la diplomacia deportiva se han transformado en un tablero de ajedrez donde cada movimiento financiero y cada declaración pública son analizados con extrema cautela.

El enfrentamiento está servido y deja al descubierto la colisión frontal entre la tradición deportiva y el corporativismo moderno.

Por: Federico Lamont

 

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