Opinión

Brugada frustra el sabotaje de la derecha y mantiene saldo blanco

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Staff Domo de Cristal
27 de junio de 2026, 10:39 am
Tiempo 4 min
Brugada frustra el sabotaje de la derecha y mantiene saldo blanco

Por: Víctor Hugo Romo de Vivar Guerra
@vromog

Ni la provocación política ni el diluvio pudieron frenar el fervor mundialista en la Ciudad de México.

Pese a las tormentas y a los intentos de la oposición por sembrar el caos, el gobierno de Clara Brugada logró un tercer saldo blanco consecutivo y brindó las condiciones para que la pasión futbolística prevaleciera sobre cualquier intento de división social.

Los esfuerzos por proyectar la imagen de una capital ingobernable volvieron a fracasar de manera contundente.

La derecha mexicana, alineada con narrativas ultraconservadoras, se quedó con las ganas de presenciar un escenario de violencia y conflicto social durante la justa mundialista.

Apostaron por el sabotaje y el desorden en las calles; anhelaban incidentes graves para convertirlos en bandera política.

Sin embargo, la realidad se impuso. El triunfo deportivo impulsó la celebración, fortaleció la fiesta ciudadana y dejó sin efecto las provocaciones y los cálculos políticos.

La pasión por el fútbol favoreció la unidad de los mexicanos por encima de la discordia.

La Cuarta Transformación ratificó que su vocación es democrática y distante de las prácticas autoritarias y represivas que caracterizaron al pasado neoliberal.

El gobierno federal y la administración de la Ciudad de México mantuvieron una coordinación estrecha que permitió desactivar provocaciones y contrarrestar narrativas de odio difundidas en redes sociales y medios convencionales.

Bajo la conducción de la presidenta Claudia Sheinbaum y la ejecución operativa de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, la capital ha neutralizado intentos de desestabilización y expresiones de confrontación.

Frente a la provocación, las instituciones privilegiaron el diálogo, la libertad de expresión, el orden y la seguridad.

El veredicto de las calles ha sido una fiesta multitudinaria que ni siquiera la fuerza de la naturaleza pudo detener.

A pesar de la intensa tormenta y las inundaciones que afectaron la zona centro de la ciudad, tras el silbatazo final el entusiasmo de los aficionados no disminuyó y la celebración continuó bajo la lluvia.

Con el más reciente triunfo de la Selección Mexicana, una auténtica marea humana tomó las calles.

Tras el encuentro, se estimó una asistencia histórica cercana a las 800 mil personas, distribuidas entre el Ángel de la Independencia, el Centro Histórico y los 18 Fan Fest instalados en las alcaldías.

Esta cifra se suma a las multitudes registradas durante el partido inaugural, que reunió a más de 200 mil personas en el Zócalo y a otras 130 mil en festivales temáticos, así como a las 400 mil que participaron en el Gran Desfile Mundialista sobre Paseo de la Reforma.

Los reportes de los operativos indican que la Ciudad de México ha mantenido saldo blanco en los tres principales festejos celebrados hasta ahora en el marco del Mundial.

Se trata de un balance que las autoridades buscarán preservar durante el resto de la competencia, especialmente en la capital, principal punto de concentración social del país.

La ciudadanía se ha apropiado del espacio público en un ambiente de paz, convivencia y fraternidad.

Mientras la oposición permanece atrapada en la frustración de sus montajes fallidos, el Mundial avanza sin contratiempos en la capital, acompañado además por el buen desempeño de la Selección Mexicana.

Se consolida así la fortaleza de un pueblo que, frente a la confrontación y la infamia, ha optado por celebrar en armonía su libertad y su soberanía.

La verdadera victoria de esta metrópoli radica en que la alegría colectiva ha sido defendida de manera pacífica frente a cualquier intento de manipulación política.

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