
• La generación de electricidad a través de la descomposición de materia orgánica en los basureros, conocida como biogás, es amigable con el medio ambiente y también financieramente viable.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha reconocido que la dependencia del país respecto al gas natural es muy alta, ya que el 75% de este combustible —fundamental, sobre todo, para la generación de energía eléctrica— no se produce en territorio nacional. Ante esta situación, los gobiernos de la Cuarta Transformación (4T) han buscado alternativas para generar electricidad de forma sustentable y sin dañar el medio ambiente, siendo una de ellas el biogás, que se obtiene a partir de la descomposición de materia orgánica en rellenos sanitarios.
En México, la generación de electricidad a partir de residuos (conocida como waste-to-energy) se divide principalmente en proyectos de biogás en rellenos sanitarios y en nuevas plantas de termovalorización o tratamiento avanzado de residuos orgánicos. Actualmente, existen varios ejemplos de estos proyectos en operación.
En Cadereyta y García, Nuevo León, la empresa Uriel Renovables puso en operación, en julio de 2024, dos plantas de extracción de biogás que convierten el gas metano en electricidad para el Sistema Eléctrico Nacional, evitando la emisión de 63,000 toneladas de CO₂ al año.
La zona metropolitana de Monterrey cuenta con la planta Simeprode, donde el metano extraído de la basura se utiliza para alimentar el alumbrado público.
En Saltillo, Coahuila, existe una planta de biogás operada por Lorean Energy Group con capacidad de hasta 1.7 MW, que utiliza pozos de captación vertical para conducir el gas a motogeneradores conectados a la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El relleno sanitario La Perseverancia, en el estado de Morelos, cuenta con una planta ubicada en Cuautla que genera energía eléctrica para suministrar a empresas privadas en el Estado de México; recientemente, se invirtió en un segundo motogenerador para aumentar su capacidad.
La Ciudad de México tiene la Planta de Carbonización Hidrotermal, ubicada en el Bordo Poniente, que convierte residuos orgánicos en hidrocarbón (un combustible sólido) que puede utilizarse para generar electricidad o en procesos industriales, con una capacidad de procesamiento de 72 toneladas diarias.
En la Central de Abasto de la Ciudad de México existen proyectos para instalar biodigestores anaeróbicos que aprovechen las 780 toneladas de residuos orgánicos diarios para producir gas y electricidad.
Mención especial merece Ciudad Juárez, que ha desarrollado diversos proyectos sustentables tanto en el ámbito ambiental como en el financiero.
La planta de biogás en Ciudad Juárez, Chihuahua, es un proyecto pionero de energía limpia que convierte los residuos orgánicos del relleno sanitario en electricidad, impulsando la sustentabilidad. Genera energía para el alumbrado público, logrando ahorros anuales significativos para el municipio y reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero.
Entre sus beneficios destacan la reducción del gasto en alumbrado público en aproximadamente 36 millones de pesos anuales, la mejora en la calidad del aire y la disminución de hasta 200,000 toneladas de dióxido de carbono al año, además de evitar que el metano se libere a la atmósfera, contribuyendo a combatir el cambio climático.
Además de la planta principal, existen otras iniciativas en la región fronteriza de Chihuahua. Destaca un proyecto para la generación y aprovechamiento de biogás a partir de lodos de plantas tratadoras para procesos de cogeneración, conocido como PTAR Sur (Planta de Tratamiento de Aguas Residuales).
En diciembre de 2024, se inauguró un biodigestor en la planta de Solvay Flúor México que produce el 80% de la energía necesaria para sus operaciones utilizando residuos provenientes del tratamiento de agua de la ciudad.
El municipio de Ciudad Juárez, encabezado por Cruz Pérez Cuéllar, ha impulsado proyectos para recolectar desechos orgánicos en fraccionamientos específicos, con el objetivo de incrementar la producción de biogás y alcanzar la meta de que el 50% del alumbrado público funcione con energía limpia para 2026.
Los gobiernos de la 4T también han impulsado la instalación de más plantas de generación de electricidad a partir de rellenos sanitarios mediante los llamados Proyectos de Economía para el Bienestar.
Estos proyectos de economía circular buscan transformar residuos orgánicos, industriales o municipales en energía renovable, rompiendo con el modelo tradicional de “tomar-hacer-desechar”. Además de promover la eficiencia energética, generan beneficios sociales y mejoran la calidad de vida en las comunidades al convertir la basura en recursos.
Los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) son parques diseñados para convertir residuos en recursos, reduciendo los problemas de basura y fomentando la generación de energía.
En entornos comunitarios o universitarios, estos proyectos integran saberes locales y tecnología para que las propias comunidades produzcan su energía y alimentos, reduciendo la dependencia externa y la huella ambiental.
Al eliminar la contaminación desde el diseño, los proyectos de economía circular aplicados a la generación de electricidad en rellenos sanitarios contribuyen a proteger los sistemas naturales que sustentan la vida, con impactos positivos en la salud de las personas.
Los gobiernos de la Cuarta Transformación han buscado así alternativas para disminuir la dependencia del país del gas natural importado para la generación eléctrica, impulsando modelos sustentables tanto en el ámbito ecológico como en el financiero.
Por: Eduardo Esquivel Ancona
Domo de Cristal
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