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Mi experiencia en “Coyote del Norte”

Staff Domo de Cristal
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Sonora Power por Demian Duarte

En mi reciente visita a Hermosillo, acudí al establecimiento “Coyote del Norte”, más movido por la curiosidad que por cualquier otra cosa. Soy de Hermosillo, disfruto de la buena carne y cocino carne asada con maestría, como cualquier hermosillense que se precie de serlo. Actualmente radico en la Ciudad de México por cuestiones de trabajo, de modo que cada vez que voy a mi ciudad busco comer carne asada de la mejor calidad.

Naturalmente, conozco las diferencias y los costos entre un buen filete o corte de carne y un producto estándar. Sobre el negocio de Carín León tengo varias apreciaciones:

  1. El servicio es deficiente. Su personal, aunque se esmera en ser amable, no está capacitado al nivel de servicio que pretenden ofrecer.
  2. La comida es buena, a secas. La carne es de muy buena calidad, pero la experiencia baja de nivel cuando hablamos de tortillas escasas, salsas y complementos promedio.
  3. La cerveza tiene buenos precios.
  4. El ambiente es irregular; es decir, si te gusta la onda tex-mex, puede que lo disfrutes un rato. Sin embargo, en este momento, al tener tanta gente que quiere conocerlo, no resulta una buena experiencia.
  5. Las instalaciones no están diseñadas para el mercado al que se dirigen. Me tocó sentarme en la terraza y muchos de los comensales eran adultos mayores a quienes les costaba subir las escaleras. Lo demás es promedio: una barra con despachadores de cerveza, mesas de aluminio y sillas tipo cantina; nada espectacular ni fuera de lo común.
  6. Los precios podrían ser razonables si el lugar cumpliera con la expectativa que plantea, pero en definitiva hay mejores experiencias y lugares con mucha mayor calidad de producto y servicio en Hermosillo.

Mi conclusión es que el negocio está diseñado para un mercado que sí existe en Hermosillo: el de adultos jóvenes con cierto poder adquisitivo, que buscan tomar unas cervezas o unos tragos más por la anécdota que por otra cosa. Sin embargo, no cumple con los estándares de un público de mayor edad, que conoce otros entornos y niveles de calidad y que, por lo tanto, es más exigente.

En pocas palabras, lo que sirven es más para botana que para una comida formal.

En Hermosillo hay muchos tacos de carne asada y establecimientos con amplia experiencia que ofrecen productos de alta calidad, con niveles de precio similares o incluso más accesibles, buen servicio e instalaciones mucho mejores.

Mi apreciación es que, como restaurante o “taquería de autor”, Coyote del Norte funciona más como una buena cantina y una experiencia atractiva para clientes de entre 28 y 40 años, pero no mucho más.

Si usted quiere tomar unos tragos y comerse uno o dos tacos, puede visitar el negocio de Carín León; pero si busca una experiencia gastronómica que realmente valga la pena, es mejor ir a Palominos, Xochimilco o Mochomos.

Creo que Carín León y sus socios entenderán que es difícil vender carne asada a los originarios de Hermosillo, así como a conocedores de lo que implica un producto y un servicio de primera calidad. No obstante, para turistas, jóvenes en busca de experiencias y algún que otro incauto dispuesto a pagar cuentas de cinco mil pesos o más por unos tacos, el negocio funciona.

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