
Sonora Power por Demian Duarte
La idea de que el malogrado alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, era una especie de santo en la política comienza a desmoronarse por su propio peso, luego de observar el tipo de compañía de la que solía rodearse.
El video que circula del asesinado presidente municipal, junto a personajes impresentables del conjunto opositor mejor conocido como el PRIAN, —pero que en realidad conforman un bloque de la derecha en México—, tales como Rubén Moreira, Jesús Ortega y el publicista de ultraderecha Carlos Alazraki, despierta suspicacias respecto a lo que realmente ocurrió en ese fatal desenlace.
Pretender que la agenda que comenzaba a impulsar Manzo no tenía relación con esa oposición gansteril sería, cuando menos, ingenuo. Llama la atención que figuras de la oposición mediática intenten santificar y purificar su imagen, calificando de “viles” a quienes se atreven a tener una visión crítica sobre su persona, su agenda política, sus estrategias o el entorno que lo acompañaba.
Queda claro que esos grupos lo asesoraban, lo azuzaban y le diseñaban su estrategia de medios, su modo de actuar y los argumentos para configurar su discurso político, así como su particular manera de enfrentar a la delincuencia.
Es lamentable, sin duda, que haya sido asesinado por enfrentarse al crimen.
Sin embargo, las cosas por su nombre siempre se entienden mejor. Y si la hoy alcaldesa Grecia Quiroz, viuda de Manzo, ha decidido aprovechar el momento y el movimiento ciudadano que, con justa razón e indignación, ha conmovido la conciencia pública en Michoacán —particularmente en Uruapan—, adelante: que configure un movimiento opositor. Pero, aunque se afirme que no tiene tintes políticos, ya mostró con claridad hacia dónde se dirige.
Pedir el voto de castigo contra el partido en el gobierno, tachar de inepto al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, exigir su renuncia o insinuar que el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum no puede con el problema —o peor aún, que está coludido con los grupos criminales que asolan las regiones rurales de Michoacán—, forma parte de la agenda conservadora y del discurso del bloque opositor.
Fue un error político, y cuesta entender la lógica detrás de convertir a la viuda del alcalde asesinado en su suplente. Si bien es una decisión soberana del Congreso del Estado de Michoacán, como estrategia es pésima: para empezar, la señora jamás fue votada por el pueblo de Uruapan, carece de trayectoria y de experiencia política para gobernar.
Queda claro que la agenda es política y totalmente reactiva. Ahora el objetivo de esos grupos será utilizar la indignación ciudadana para intentar arrebatarle Michoacán a Morena y a la 4T, e instaurar desde ahí un gobierno ligado al PAN y a la ultraderecha, utilizando como bandera a Grecia Quiroz.
No es casual que desde el panismo más recalcitrante se esté festinando este desenlace y promoviendo la llamada movilización ciudadana “contra el mal gobierno”.
El caso de Michoacán es lamentable por la violencia ligada al crimen que afecta a la población, pero también se ha convertido en un laboratorio político, donde se cocina un plan y una estrategia para confrontar al gobierno de la transformación que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sobre aviso no hay engaño.
Correspondencia: demiandu1@me.com
En X: @Demiandu
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Domo de Cristal
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