
Así lo dice La Mont
SOS. Los gobernadores de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros (LCC), y de Puebla, Alejandro Armenta Mier (AAM), coincidieron en que “la cuenca del Alto Atoyac representa uno de los desafíos ambientales más complejos del país; una realidad que obliga a ambos gobiernos a dejar de lado las fronteras políticas para reconocer que la solución al rescate de los ríos Zahuapan (Tlaxcala) y Atoyac (Puebla) debe ser conjunta”.
Ante este escenario, tanto la Ejecutiva tlaxcalteca como su homólogo poblano subrayaron que no se trata de un problema aislado de un solo estado, sino de un fenómeno regional que exige soluciones interestatales. Enfatizaron la necesidad de una “limpieza profunda, sustentada en tecnología, vigilancia permanente y fiscalización estricta de las industrias que vierten desechos sin tratamiento”.
¿Se trata de una acción cortoplacista para restituir la dignidad a comunidades marginadas y afectadas por décadas de aguas contaminadas?
LCC fue enfática: “La recuperación de los ríos es un acto de justicia social y de salud pública para comunidades que han padecido décadas de negligencia”.
Por su parte, AAM sentenció: “Estas posturas reflejan una voluntad política inédita, centrada en la corresponsabilidad y en la integración de planes de desarrollo cuyo eje transversal es la sustentabilidad hídrica”.
AAM explicó que “las coincidencias entre los ríos Zahuapan y Atoyac son tan profundas como los problemas que los aquejan. Ambos forman parte de la misma cuenca hidrológica —el Alto Atoyac—, lo que significa que están intrínsecamente conectados por el flujo natural del agua y la topografía de la región”.
En tanto, LCC precisó que “el Zahuapan, que nace en Tlaxcala, es el principal tributario del Atoyac; sus aguas se unen para recorrer territorio poblano. La coincidencia más trágica es el impacto ambiental y sanitario generado por la falta de visión de administraciones pasadas, cuya negligencia degradó el ecosistema y transformó lo que alguna vez fueron fuentes de vida”.
Ambos ríos, añadieron, comparten también una problemática de gobernanza, ya que su gestión involucra a múltiples niveles de gobierno y diversas instancias federales, lo que históricamente ha dificultado la aplicación de sanciones y la ejecución de proyectos de saneamiento eficaces.
Cuestionados sobre el Plan de Saneamiento para los ríos Zahuapan y Atoyac, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, LCC afirmó:
“Se trata de un proyecto federal coordinado que contempla la rehabilitación de plantas de tratamiento, reforestación y control de descargas industriales y urbanas, garantizando el Derecho Humano al Agua. Sin duda marcará un hito como esfuerzo articulado con la Federación”.
AAM destacó que “lo trascendente de este esfuerzo encabezado por la Federación es que busca sanear los ríos tras varios proyectos estatales truncados”. Recordó que, junto con el Comisionado del Gobierno Federal para el Saneamiento, Alejandro Martínez Orozco, se dieron a conocer en la Mañanera del Pueblo las primeras acciones, como un diagnóstico dividido en dos tramos del afluente: “en los primeros seis kilómetros el agua corre cristalina; después aparecen las descargas y se agrava la problemática”.
Reiteró: “El agua es el recurso más importante para la vida, y la contaminación del río Atoyac solo es comparable con el tamaño de la corrupción del antiguo régimen extractivista, que dejó como herencia una grave contaminación y enfermedades en la población”.
Sobre la cooperación entre ambas entidades, LCC explicó:
“Estamos alineados estratégicamente para trascender los periodos gubernamentales mediante la creación de un mando único ambiental o una mesa de coordinación permanente que permita homologar normativas de vertido, así como sumar esfuerzos financieros para atraer recursos federales y fondos internacionales. Aquí cobra relevancia la paradiplomacia, porque los ríos no conocen fronteras”.
Añadió que “llevar agua a cada hogar significa abrir las puertas al bienestar y fortalecer la salud de las familias; por ello, los tlaxcaltecas agradecemos a la presidenta Claudia Sheinbaum el saldar esta deuda histórica con los más desprotegidos”. Recordó que el río Zahuapan tiene una longitud aproximada de 100 kilómetros, recorre Tlaxcala de norte a sur y atraviesa municipios clave como Apizaco y la capital del estado antes de unirse al Atoyac.
AAM puntualizó que “el río Atoyac se extiende por más de 200 kilómetros, desde su nacimiento en el deshielo del Iztaccíhuatl hasta su desembocadura en la presa de Valsequillo y su posterior camino hacia el río Balsas”. En total, la cuenca atraviesa 70 municipios —22 en Tlaxcala y 48 en Puebla—, siendo críticos San Martín Texmelucan, Huejotzingo y la ciudad de Puebla.
Concluyó: “De la mano de la presidenta Claudia Sheinbaum resolveremos esta problemática con investigación científica y participación social, incluyendo a las universidades. Nuestro Plan Hídrico Estatal no solo busca rescatar el Atoyac, sino refrendar el compromiso de que el agua es un derecho humano y una política de seguridad nacional”.
La relación entre Puebla y Tlaxcala trasciende la vecindad geográfica; es una simbiosis económica, social y cultural que se refleja en la cuarta zona metropolitana más grande del país. Miles de poblanos y tlaxcaltecas cruzan diariamente sus límites para trabajar, estudiar o comerciar. Esta interdependencia implica que lo que ocurre en uno de los territorios tiene repercusiones directas en el otro.
En el ámbito industrial, ambos estados comparten corredores manufactureros, automotrices y textiles que impulsan el desarrollo regional, pero que también ejercen una fuerte presión sobre los recursos naturales, siendo ejemplo de ello la contaminación de los afluentes Zahuapan–Atoyac.
Por Federico La Mont
Domo de Cristal
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