
Así lo dice La Mont
Acuerdos: El rechazo a la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum marca un punto de inflexión en 2026. Al no alcanzar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, Morena enfrenta una realidad distinta: la pérdida de su aparente infalibilidad legislativa. Este revés no solo detiene la transformación estructural del Instituto Nacional Electoral (INE), sino que también altera la percepción de la fuerza política del partido oficial.
La democracia mexicana, bajo este escenario, se reafirma como un espacio de pesos y contrapesos, donde las mayorías relativas no bastan para modificar la Carta Magna. Para Morena, el costo es tanto simbólico como operativo, pues evidencia que el liderazgo presidencial, aunque robusto en popularidad, encuentra límites claros en el Congreso cuando la disciplina de sus aliados se resquebraja frente a temas que tocan la supervivencia de las estructuras partidistas.
Ruta: Ante el naufragio de la iniciativa, la administración de Sheinbaum diseñó el Plan B. Este conjunto de reformas a leyes secundarias busca realizar cambios sustanciales sin necesidad de modificar la Constitución. Su objetivo consiste en una reingeniería administrativa del sistema electoral bajo la premisa de la “austeridad republicana”.
Entre sus puntos más relevantes se encuentran la reducción del gasto operativo del INE y de los tribunales electorales, la eliminación de duplicidades de funciones y la desaparición del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que sería sustituido por cómputos distritales iniciados el mismo día de la jornada electoral. Además, el Plan B impulsa medidas para fortalecer la fiscalización de recursos, limitar las aportaciones en efectivo y regular el uso de inteligencia artificial y “bots” en campañas, junto con la eventual aplicación del voto electrónico y la eliminación de la reelección para diversos cargos a partir de 2030.
Narrativa: La caída de la reforma fue producto de una alianza atípica. El rechazo no provino únicamente de la oposición tradicional conformada por el PRI, Movimiento Ciudadano y el PAN, sino también de aliados históricos de Morena: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
Las causas detrás de este voto disidente fueron, en gran medida, pragmáticas. Para el PT y el Verde, la propuesta presidencial amenazaba su propia existencia al modificar el sistema de representación proporcional y eliminar las conocidas listas plurinominales. Estos partidos, cuya fuerza electoral se concentra en la negociación de coaliciones y en la obtención de escaños y curules por lista, vieron en la reforma un camino directo hacia la irrelevancia o hacia la absorción por parte de un partido hegemónico.
Por su parte, el PRI y Movimiento Ciudadano argumentaron que la reforma era regresiva, centralizaba el poder y no abordaba problemas críticos como la injerencia del crimen organizado en los procesos locales, calificándola como un intento por debilitar la autonomía del árbitro electoral.
Desenlace: Este episodio legislativo proyecta una sombra sobre el proceso electoral de 2027. La votación fracturó temporalmente la cohesión del bloque oficialista, lo que obligará a Morena a renegociar las condiciones de su alianza con el PT y el PVEM rumbo a los comicios intermedios.
Si la desconfianza persiste, se avizora una posible fragmentación del voto de izquierda que podría beneficiar a la oposición en distritos clave. Asimismo, la instrumentación del Plan B a través de leyes secundarias abre un periodo de intensa judicialización. Es previsible que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se convierta en el nuevo campo de batalla, donde se decidirá la legalidad de los cambios administrativos antes de que comience el calendario electoral de 2027.
La narrativa de la “traición” de los aliados frente a la “defensa de la autonomía” de la oposición definirá los discursos de campaña y pondrá a prueba si la estructura de Morena puede mantener su hegemonía sin el control total de las reglas del juego.
Domo de Cristal
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