Así lo dice La Mont
Definición: La República Islámica de Irán se encuentra en uno de los momentos más críticos de su historia moderna tras la confirmación de la muerte de su guía espiritual, Alí Jamenei. Este suceso, derivado de una ofensiva militar conjunta entre Estados Unidos e Israel denominada “Operación Furia Épica”, activó de inmediato los mecanismos de sucesión previstos en la Constitución de 1979.
En este vacío de poder, los nombres que vislumbran mayor fuerza para heredar el título de Líder Supremo son el ayatolá Alireza Arafi y el actual presidente Masud Pezeshkian, aunque sus perfiles representan visiones diferentes para el futuro del régimen.
Alireza Arafi, de 66 años, se consolida como la figura de continuidad clerical y técnica; actualmente funge como vicepresidente segundo de la Asamblea de Expertos y fue nombrado miembro del triunvirato de transición o Consejo de Liderazgo Provisional. Su perfil es el de un jurista chií con profunda influencia en los seminarios de Qom y en el Consejo de Guardianes, lo que le otorga una legitimidad religiosa indispensable para el cargo.
Por otro lado, Masud Pezeshkian, cirujano de formación con un discurso más pragmático y reformista, representa la rama ejecutiva que debe lidiar con la crisis económica y la presión internacional. Aunque el presidente forma parte del consejo interino, la tradición iraní favorece a figuras con mayor rango clerical y respaldo de las instituciones de seguridad, lo que sitúa a Arafi en una posición de ventaja técnica, pese a que Pezeshkian posee la visibilidad política necesaria para estabilizar a una población que muestra reacciones divididas ante la caída del liderazgo anterior.
Horizonte: La incertidumbre sobre el mando en Teherán no es solo un asunto interno, sino un catalizador de riesgos globales, especialmente en lo que respecta a la respuesta de las milicias proiraníes y la red de grupos chiitas en el mundo. Con el deceso de Jamenei y de altos mandos de la Guardia Revolucionaria en los mismos ataques, la “venganza” prometida por el régimen podría materializarse en diversos puntos estratégicos.
Los analistas de seguridad advierten que las milicias chiitas podrían activar células operativas en el Líbano a través de Hezbolá, intensificando los ataques contra el norte de Israel y bases estadounidenses. En Irak y Siria, las Fuerzas de Movilización Popular y otros grupos afines tienen la capacidad de atacar infraestructura diplomática y militar de la coalición internacional.
Sin embargo, el riesgo se extiende más allá del Levante. El Estrecho de Ormuz se perfila como el punto de estrangulamiento más vulnerable, donde las fuerzas navales iraníes podrían intentar bloqueos parciales o sabotajes a buques tanqueros, afectando el comercio mundial de petróleo. Asimismo, los rebeldes hutíes en Yemen podrían recrudecer sus ofensivas en el Mar Rojo y contra objetivos estratégicos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, países que ya registraron explosiones e intercepciones en sus principales aeropuertos en las últimas horas.
La diáspora y los grupos de influencia en América Latina y Europa también son monitoreados ante la posibilidad de atentados asimétricos contra intereses israelíes o estadounidenses, convirtiendo la crisis de sucesión en una amenaza de seguridad multidimensional.
Fiel de la balanza: El proceso para determinar quién llevará el estandarte de la Revolución Islámica recae legalmente en la Asamblea de Expertos, un organismo cuya relevancia es máxima en este inicio de marzo de 2026. Esta asamblea está compuesta por 88 clérigos islámicos, expertos en jurisprudencia islámica (fiqh), electos mediante votación popular cada ocho años.
La razón por la cual este cuerpo es el único facultado para elegir al sucesor reside en el concepto de Velayat-e Faqih, o tutela del jurista islámico, pilar del sistema teocrático iraní. Según la ley, el Líder Supremo no es un cargo hereditario ni una dictadura militar convencional, sino una figura que debe poseer rectitud moral excepcional y profundo conocimiento de la ley divina para guiar a la nación.
La Asamblea de Expertos tiene la función de supervisar al líder y, en casos de incapacidad o fallecimiento, elegir a su reemplazo mediante mayoría de votos. En las elecciones de marzo de 2024, la composición de esta asamblea fue cuidadosamente evaluada por el Consejo de Guardianes para asegurar que solo los clérigos más leales a la línea dura y al pensamiento de Jamenei alcanzaran un escaño.
Por lo tanto, el proceso de selección que se llevará a cabo a partir de este lunes no solo busca a un individuo, sino que garantiza que la estructura de poder clerical mantenga su hegemonía sobre las fuerzas armadas y la administración civil, bloqueando cualquier intento de reforma estructural que pudiera surgir de sectores más moderados.
Movilidad: Mientras la política se debate en los seminarios y pasillos oficiales, la economía de Irán sigue anclada a su recurso más vital: el petróleo. A inicios de 2026, las cifras de producción iraní mostraron una resiliencia notable, a pesar de los años de sanciones y la reciente escalada bélica.
Irán mantiene una producción de crudo que oscila entre 3.3 y 3.5 millones de barriles por día, consolidándose como el quinto productor más importante dentro de la alianza OPEC+. Sin embargo, las exportaciones sufrieron volatilidad en enero y febrero debido a la intensificación de los bloqueos navales estadounidenses y la inestabilidad interna.
Actualmente, el flujo de exportación se estima en cerca de 1.4 millones de barriles diarios, cifra que el país logra sostener mediante el uso de una “flota fantasma” de tanqueros que operan con transpondedores apagados para evadir el rastreo satelital. El principal destino de este petróleo es China, que absorbe alrededor del 90 % de las ventas externas iraníes a través de intermediarios en Malasia y los Emiratos Árabes Unidos. Beijing aprovecha los descuentos que Teherán se ve obligado a ofrecer para asegurar divisas.
Otros compradores menores incluyen refinerías independientes en la India y, en menor medida, intercambios de crudo con Venezuela y Siria como parte de alianzas estratégicas. La interrupción de este flujo energético tras los recientes bombardeos ya ha provocado un repunte en el precio del crudo Brent, que se acerca a los 70 dólares por barril, ante el temor de que la inestabilidad en Irán elimine definitivamente su oferta del mercado global en los próximos meses.

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