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UAT y su transformación humanista

Staff Domo de Cristal
UAT

Así lo dice La Mont

Cuenta regresiva: El pasado 27 de febrero, la Universidad Autónoma de Tlaxcala sentó un precedente con la presentación del cuarto informe de actividades del rector, doctor Serafín Ortiz Ortiz. Este ejercicio de rendición de cuentas no es una formalidad administrativa, sino la consolidación de un proyecto educativo que, entre 2022 y 2026, reconfiguró el modelo tradicional de enseñanza en México. En vísperas de cumplir, el próximo 20 de noviembre, medio siglo de existencia, la institución se presenta como un referente de estabilidad y vanguardia académica, tras transitar de un esquema centrado en lo teórico-práctico hacia uno profundamente humano que incorpora al conocimiento como motor de cambio social.

Su propuesta: El pilar de esta evolución es el Modelo Humanista Integrador basado en Capacidades (MHIC), una propuesta pedagógica que trasciende la frontera estatal y ha despertado el interés de instituciones en Perú, Colombia y España. A diferencia de las teorías tradicionales de autorrealización, el modelo de la UAT se fundamenta en el socioconstruccionismo, motivando al estudiante no solo a alcanzar sus metas personales y profesionales, sino a convertirse en un agente transformador de su entorno. Esta visión permite que la universidad no sea solo una fábrica de títulos, sino una “madre que alimenta” a través de la sabiduría científica y tecnológica, formando a más de 153 mil profesionales que hoy sostienen la estructura social del estado.

Horizonte: La expansión de infraestructura y oferta académica bajo la actual gestión de Serafín Ortiz es testimonio de una profunda planeación estratégica. Con una matrícula superior a 23 mil 916 estudiantes, la universidad logró pasar de 41 a 48 programas de licenciatura, con la meta clara de cerrar la administración con 50 opciones educativas y 49 posgrados vigentes. Este crecimiento se sustenta en la premisa de que la educación es un derecho y no un privilegio, lo que ha llevado a instrumentar la “gratuidad programática”. Este esquema beneficia a alumnos con excelencia académica y precariedad económica, avanzando hacia el objetivo de “punto cero” en el cobro de cuotas, manteniendo además colegiaturas simbólicas de 300 pesos mensuales que no han aumentado en dos décadas.

Sostén: Un pilar del segundo cuatrienio de Ortiz es el bienestar estudiantil, ejemplificado en el comedor universitario, espacio que atiende a un promedio de 600 alumnos diarios, con un costo de diez pesos por menú, cifra que se ha mantenido durante 20 años. La filosofía detrás de esta acción es clara: antes que pensar, hay que comer. Al asegurar la nutrición de los jóvenes, se garantiza un mejor rendimiento académico. Este modelo de servicio social ha sido tan exitoso que universidades históricas del país han visitado sus instalaciones para replicar el sistema de costos y logística, reconociendo en la UAT un ejemplo de eficiencia humanista.

Docencia: La investigación y la proyección nacional también han posicionado a la Autónoma de Tlaxcala en la escena política y educativa del país. Un logro destacable es su liderazgo en el diseño del programa nacional de Educación Inicial, tras la reforma al artículo tercero constitucional en 2019. La universidad coordina ahora la formación de educadores e investigadores para la primera infancia en México, operando desde la nueva Torre de Rectoría, una obra de ingeniería de 87 metros de altura que simboliza el crecimiento vertical y la solidez institucional. Además, el prestigio del Centro de Investigaciones Jurídico-Políticas (CIJUREP) se mantiene entre los más altos del país, contando con la colaboración de figuras como el doctor José Luis Soberanes Fernández.

Quehacer: En el ámbito laboral, la institución destaca por un clima de estabilidad, pues en dos décadas la UAT no ha registrado ni un minuto de huelga o paro, gracias al diálogo permanente con los sindicatos del personal académico y administrativo. Esta cohesión interna permite que el talento y la imaginación creadora de la comunidad se enfoquen exclusivamente en la excelencia educativa. El doctor Serafín Ortiz enfatiza que en la vida nadie logra nada absolutamente solo, y es esa solidaridad la que permite que la UAT se mantenga como una institución pública, autónoma y republicana que devuelve con creces a la sociedad los recursos que recibe del erario.

Globalidad: La internacionalización es otro de los ejes que definen esta gestión. Muestra de ello es la movilidad estudiantil, que se ha intensificado mediante convenios de reciprocidad, donde los alumnos extranjeros que llegan a Tlaxcala reciben becas permanentes, asegurando que los estudiantes tlaxcaltecas que viajan al exterior cuenten con el mismo apoyo en sus universidades de destino. Recientemente, se estrecharon lazos con la Universidad de Extremadura, en España, para intercambios de posgrado, fortaleciendo la presencia de la cultura y la ciencia local en el contexto global.

El informe, rendido en el Centro Cultural Universitario, detalló avances en derechos humanos, equidad de género, bioética y sostenibilidad. Finalmente, la rendición de cuentas se asume como un acto de buen gobierno y buena política, donde la transparencia es el eje rector. El compromiso de la actual rectoría es demostrar que cada peso invertido se traduce en aprendizaje y bienestar para los estudiantes.

Con la mirada puesta en el cincuentenario, la Autónoma de Tlaxcala se proyecta como una entidad que no solo educa, sino que dignifica la vida de sus egresados. La invitación de la UAT está abierta para que la sociedad tlaxcalteca, del país y del extranjero, sea testigo de cómo su máxima casa de estudios cumple la misión de transformar la realidad social a través de una educación superior de excelencia.

Por: Federico La Mont

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