
Tengo otros datos
La escasez de agua afecta a gran parte de la población mexicana debido a la sobreexplotación de acuíferos, la contaminación de cuencas hídricas, las prolongadas sequías, la inequidad en el acceso al vital líquido, así como por problemas de gestión, administrativos y financieros relacionados con el mantenimiento y la eficiencia de la infraestructura hidráulica: presas, Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), acueductos y redes de distribución.
Uno de los problemas más graves en el abastecimiento de agua potable es la gran extracción y acaparamiento del recurso por parte de compañías refresqueras y productoras de cerveza, principalmente mediante concesiones y pozos. Esto ha generado preocupación por la sobreexplotación de acuíferos en diversas regiones del país, pues se argumenta que su uso es excesivo para fines comerciales y ha derivado en conflictos sociales, especialmente en zonas con escasez de agua.
Grandes volúmenes de extracción: Empresas como Coca-Cola FEMSA operan con permisos para extraer millones de metros cúbicos de agua al año.
Sobreexplotación: Se acusa a estas compañías de explotar en exceso los mantos acuíferos, incluso durante periodos de sequía, afectando a comunidades que ya sufren por la escasez.
Conflictos sociales: La extracción por parte de las refresqueras ha provocado protestas y movilizaciones en comunidades como San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Uso intensivo: Se estima que para producir un litro de refresco se requieren entre 1.58 y 2.19 litros de agua, considerando tanto el contenido del producto como el proceso de producción.
Contaminación: En algunos casos, la extracción ocurre en zonas donde el agua está contaminada, lo que agrava los problemas de salud pública.
Para producir un litro de refresco se necesitan entre 2 y 2.7 litros de agua, considerando también el cultivo de ingredientes, la producción de envases y las operaciones de la planta. En el caso de la cerveza, la media mundial es de 3 a 5 litros de agua por litro producido, aunque en México la industria cervecera ha mejorado su eficiencia, utilizando alrededor de 2.6 litros de agua por litro y fijándose la meta de reducirlo a 2 litros.
Un ejemplo claro de acaparamiento e inequidad en el acceso al agua se observa en el Valle de México, donde existen 179 títulos de concesión asociados a 227 pozos de uso industrial y de servicios otorgados por la Conagua. De estos, 36 títulos corresponden a 26 empresas que concentran el 80% del volumen total concesionado. El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) ha negociado con algunas de ellas la cesión parcial de agua sin afectar sus procesos productivos.
El volumen total de agua concesionada asciende a 35 millones de metros cúbicos anuales. En 2023, se lograron convenios con 12 empresas para obtener la cesión de 7.7 millones de metros cúbicos al año, equivalentes a 7 millones de tinacos o 244 litros por segundo. Grupo Modelo encabeza la lista con una concesión de 8.09 millones de metros cúbicos al año y una cesión de 3 millones.
Según el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA), en la Ciudad de México Coca-Cola extrae agua a través de dos razones sociales: Propimex S.A. de C.V. y Embotelladora Mexicana de Bebidas Refrescantes, con permisos para extraer hasta 817,255 y 1,128,200 metros cúbicos de agua subterránea cada año, respectivamente.
Otro caso emblemático es el de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Desde 1995, FEMSA-Coca-Cola cuenta con concesiones de la Conagua para extraer 419.7 millones de metros cúbicos de agua al año en las faldas del cerro Huitepec, a las afueras de la ciudad. En la zona persisten graves problemas de escasez y contaminación de ríos como el Amarillo y el Fogótico, además del agotamiento de pozos artesianos, mientras la empresa continúa operando con fuerte inversión extranjera.
En todo el país existen numerosas concesiones hídricas para la producción de refrescos y cerveza, con un uso intensivo del recurso que deja a amplios sectores de la población sin acceso al agua potable. Las empresas refresqueras no sólo utilizan el agua para elaborar bebidas gaseosas, sino también para embotellar agua natural, vendiéndola a precios elevados.
El mercado mexicano del agua embotellada está dominado por unas pocas corporaciones trasnacionales. La desconfianza en la calidad del agua municipal ha convertido a México en el mayor consumidor per cápita de agua embotellada del mundo, consolidando el poder de estas compañías. Danone, Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé controlan más del 70% del negocio nacional, que creció tras la epidemia de cólera de los años noventa, pese a que la Constitución obliga a los municipios a garantizar agua potable.
La ineficiente distribución del servicio público ha reforzado la dependencia del agua embotellada, generando además una gran cantidad de residuos plásticos con alto impacto ambiental.
En México, sólo la mitad de la población cuenta con suministro diario de agua, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Se estima que entre 12 y 15 millones de personas carecen de acceso al agua potable.
Es urgente que las autoridades federales, estatales y municipales revisen y regulen las concesiones otorgadas a las industrias refresquera y cervecera, y que se incremente la inversión en infraestructura hidráulica para garantizar el derecho humano al agua a toda la población.
Por: Eduardo Esquivel Ancona
Domo de Cristal
No Comments