HomeOpiniónSe alborotó el rancho por la nominación a gobernador en Sonora

Se alborotó el rancho por la nominación a gobernador en Sonora

Staff Domo de Cristal
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Sonora Power por Demian Duarte 

No acababa de describir el escenario posible de una rebelión en las filas de Morena cuando todo comenzó: los perfiles se alborotaron y, ante la falta de definiciones claras, ya se sumó una multitud de aspirantes a la nominación para gobernador o gobernadora.

De cara a las elecciones de 2027, en el partido gobernante existe una sensación de triunfo anticipado. La ventaja en las encuestas —de hasta tres a uno— hace pensar que, pongan a quien pongan como candidato, el partido guinda y sus posibles aliados ganarían la gubernatura.

Por eso, perfiles francamente sacados de películas de terror, con resultados negativos en el pasado reciente, ya andan sacando sus viejos trapos de campaña y soñando con un futuro brillante.

La expresidenta municipal y excandidata a la alcaldía —derrotada, por cierto, por Antonio Astiazarán en su reelección—, la panista María Dolores del Río Sánchez, ya levantó la mano.

También la exalcaldesa Celida López Cárdenas —igualmente derrotada por Antonio Astiazarán en su primera elección como presidente municipal de Hermosillo— anda viendo escenarios.

Esa vieja visión de que estos perfiles son “activos” con capital político propio tiene a distintos actores inmersos en una ola de especulación, sabedores de que, a río revuelto, ganancia de pescadores.

Está claro que ni Celida ni Dolores tienen opciones reales de convertirse en candidatas a la gubernatura, pero saben que, al manifestar su aspiración, se meten de lleno en la jugada y algo —una diputación local o federal— podría caerles.

Su ambición es seguir en el erario y en el poder a costa de lo que sea, sin importar que en el camino se les caiga también la poquita dignidad que les queda.

Hay instigadores de este movimiento. Uno de ellos es el diputado petista Ramón Flores, a quien, a pesar de su origen panista, se le sigue dando juego y voz en la política estatal, como si realmente representara alguna fuerza política o un caudal significativo de votos.

Yo insisto: Morena, para prevalecer en la elección, necesita presentar un perfil serio, comprometido con la causa que dio origen al movimiento y con las luchas históricas de la izquierda.

Se requiere estructura, se necesita trayectoria política. No se puede caer en la tentación de candidaturas de advenedizos y oportunistas, personas con un credo político ajeno a la Cuarta Transformación y que ven al partido fundado por Andrés Manuel López Obrador como un simple instrumento para satisfacer ambiciones personales.

Al final, podrán ser cinco, seis o hasta quince los aspirantes a la nominación, pero todos sabemos que la realidad —esa dura y severa maestra— solo contempla a dos con posibilidades reales: por un lado, el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque; por el otro, Lorenia Valles.

Los demás estarán de relleno. Y lo saben.

Correspondencia a demiandu1@me.com | En X @Demiandu

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