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Renovación o agonía del INAP

Staff Domo de Cristal
Fraga Raúl

Por: Raúl Fraga Juárez

Hace casi 25 años, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa comentó en su columna Plaza Pública la ‘Sucesión en el INAP’. Hoy, amerita una nueva reflexión.

El maestro Granados se refirió a un Instituto Nacional de Administración Pública que cumplía 45 años de edad, en los que había dado amplios frutos a la administración del Estado Mexicano. Por su importancia, el INAP recibió del gobierno (en 1980) un terreno para la construcción de su edificio sede, mediante un proceso para afianzar un comodato, vigente a la fecha actual; obtuvo facilidades para diseñar los planes de estudio, gestionar la matriculación de servidores públicos y brindar servicios de consultoría, actividades que han sido los pilares históricos de la Institución, pese a su cercanía con el partido oficial en el siglo pasado.

En el año 2002, se llevó a cabo la renovación del Consejo Directivo del Instituto, bajo un ambiente democrático de la vida nacional. Entonces hubo dos grandes contendientes, el Dr. José Chanes Nieto, con reconocida carrera gubernamental, autor de libros, consejero del INAP y quien tenía a su cargo la dirección de la Revista del INAP, responsabilidades que dejó un año antes para aspirar al cargo. Por otro lado, también competía el Dr. Alejandro Carrillo Castro, con una amplia trayectoria y experiencia en la reforma administrativa del gobierno federal, que cambió la imagen y adecuación de la administración pública mexicana. Sin duda, el tamaño de las personalidades dividió al gremio; Carrillo fue electo por un margen de 30 votos, definidos durante un proceso de campaña muy reflexiva, aunque desgastante.

En el año 2007 se llevó a cabo en el INAP un nuevo proceso electoral para la elección de su Consejo Directivo; se formaron dos planillas: por un lado, la encabezada por el Lic. Ismael Gómez Gordillo, Vicepresidente de tal Instituto, director del Programa de Alta Dirección para Dependencias y Entidades Públicas (PADEP) y quien renunció a ambas responsabilidades para estar en posibilidad de contender; por otro lado, contendía la planilla formada en torno al Lic. José R. Castelazo, quien presentó su renuncia al cargo de secretario Ejecutivo dos años antes, y quien ganó con 53% de los votos.

Debido a la solidez del trabajo hecho en esos años, con superávit financiero, amplitud de programas y reconocimiento internacional, en el siguiente proceso electivo (2014) se logró formar una planilla de unidad; Carlos Reta renunció a su cargo de Consejero del INAP seis meses antes de la elección para poder contender. En 2020, Miguel Martínez Anzures, que se desempeñó como director de la Escuela del INAP, renunció a ese cargo tres meses antes para postularse al Consejo Directivo.

En este año 2026, se lleva a cabo un nuevo proceso electoral, manipulado, con criterios de favorecer a uno y cerrar el paso a otros dos; se han registrado numerosas irregularidades, con las que se observa que los dados ya están cargados a favor de Eber Betanzos, titular de la Unidad Técnica de la Auditoria Superior de la Federación (quien creció al amparo de Areli Gómez en el sexenio peñista, en la Función Pública y la Fiscalía General), y que desde septiembre pasado visibilizó sus aspiraciones a un cargo en el sistema anticorrupción y, una vez que le dejaron entrever que no tendría eco su aspiración, volteó su interés al INAP.

Aunque no cuenta con los requisitos para ser Presidente del INAP (una antigüedad de 8 años ininterrumpidos como asociado), pues renunció a su calidad de asociado el 10 de marzo de 2020, y el 10 de enero del 2023 solicitó por escrito su reincorporación al Instituto, esto evidencia que no cumple con el requisito de pertenencia ininterrumpida solicitada por el reglamento electoral del INAP para aspirar a su Consejo Directivo, esto no lo quiso ver el Dr. Anzures para aceptar su planilla. Se sabe que, desde la ASF promovió la incorporación de 85 personas como asociados al INAP, potenciales votos en este proceso de votación a realizar a finales de marzo.

Su ventaja competitiva es que ya tiene 85 votos en el bolsillo, este es el “juego limpio” y “piso parejo” que se autorizó desde la presidencia del INAP.

A la fecha quedó registrada una sola planilla, la de Betanzos. Tanto Rommel Rosas como Martínez Puón ingresaron impugnaciones al proceso por las evidentes irregularidades y opacidad del proceso.

Se deberá convocar, con honestidad y sin restricción, a la auténtica comunidad INAP a que exprese su voluntad.

Las grandes transformaciones institucionales de los últimos años requieren de un Instituto que reoriente su actividad a un servicio y servidores públicos más eficientes, con actualización de conocimientos, competencias, sistematización de principios y procesos. El gran INAP de ayer, ha derivado en la escuelita de hoy, botín político.

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