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• Los incrementos al salario mínimo y la recuperación del poder adquisitivo durante los gobiernos de la 4T han contribuido a que 6.6 millones de mexicanos salgan de la pobreza.
El salario mínimo en México se incrementará a partir del 1 de enero del próximo año. Así, el sueldo base que perciben 23.6 millones de trabajadores pasará de 278.80 pesos a 315.04 pesos diarios, es decir, alrededor de 9,582.47 pesos mensuales. En la Zona Libre de la Frontera Norte, el aumento será del 5%, pasando de 419.88 a 440.87 pesos diarios, lo que representa 13,409.80 pesos al mes.
El poder adquisitivo del salario mínimo en México aumentará 154% en términos reales para 2026 respecto a 2018, tras el incremento de 13% anunciado en la conferencia mañanera del pasado viernes 5 de diciembre por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. A precios de diciembre de 2025, el salario mínimo de 2018 equivalía a 123.94 pesos diarios; por ello, el monto de 315.04 pesos vigente para 2026 implica un alza real acumulada de 154%, según datos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami).
De acuerdo con la Conasami, millones de trabajadores se beneficiarán con este incremento. En 2026, el salario mínimo general alcanzará para adquirir dos canastas básicas, mientras que en 2025 permite comprar 1.8.
La evolución del poder adquisitivo en México bajo los gobiernos de la Cuarta Transformación (4T) ha mostrado una recuperación significativa en los últimos años gracias a aumentos salariales por encima de la inflación, lo que ha impulsado el consumo interno y reducido la pobreza. Aun así, persisten desafíos como la desigualdad entre zonas rurales y urbanas y la recuperación de la pérdida histórica acumulada. Se ha registrado un crecimiento del ingreso laboral real per cápita y una mejora general en el nivel de vida, con proyecciones positivas hacia 2026.
El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador inició una política de incrementos sostenidos al salario mínimo para recuperar su poder adquisitivo, con alzas anuales de doble dígito, como la de 22% acordada en 2022. Estos aumentos no desataron presiones inflacionarias, contrario a los argumentos de administraciones neoliberales anteriores.
En el sexenio pasado se impulsaron aumentos significativos: el salario mínimo pasó de 88 pesos diarios a 248.93 pesos, un incremento nominal acumulado de 182.8%. En términos reales, descontando la inflación, el alza fue de 111%. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha continuado esta política y mantiene la recuperación del poder adquisitivo, con la inflación bajo control.
En términos nominales, el aumento acumulado al salario mínimo de 2018 a 2025 sería de 256%, pues en 2018 el monto era de 88.40 pesos diarios.
La meta del gobierno de la presidenta Sheinbaum es que para 2030 el salario mínimo permita adquirir 2.5 canastas básicas. Con el incremento de 2026, podrá comprarse el equivalente a dos.
Durante una conferencia mañanera, la presidenta destacó que se ha alcanzado “el nivel más alto registrado del salario desde 1980, remontando el proceso de precarización generado durante el período neoliberal; y en la Zona Libre de la Frontera Norte, el monto se mantiene por arriba del máximo histórico alcanzado en 1976”.
La recuperación del salario mínimo permitió que 6.6 millones de personas salieran de la pobreza y redujo la pobreza laboral. Además, el ingreso laboral real per cápita creció 30% entre 2018 y 2024.
El panorama económico es positivo, con un máximo histórico del PIB per cápita (PPA) en 2024 y nuevos incrementos salariales como el previsto para 2026, que fortalecen el consumo interno.
Entre 1980 y 2018, México vivió una severa pérdida del poder adquisitivo, especialmente en los años ochenta, marcada por crisis económicas, alta inflación —superior al 100% anual— y devaluaciones. Ello provocó que el salario mínimo se desplomara; para 2018, un peso de 1980 equivalía apenas a 11 centavos, y la compra de la canasta básica requería jornadas mucho más largas, reflejando una profunda pauperización laboral y social.
Con los gobiernos de la Cuarta Transformación se aplicaron aumentos al salario mínimo por encima de la inflación —más del 20% anual en varios años—, lo que resultó en una recuperación real del poder adquisitivo de 15.2% en 2024 y un incremento acumulado de 154% entre 2018 y 2024.
Durante el gobierno de Felipe Calderón (2006–2012), se registró una importante pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo. Estudios de la UNAM reportaron caídas superiores al 40% en la capacidad de compra, debido a que los aumentos salariales no compensaron el alza de la canasta básica, obligando a los trabajadores a laborar más para adquirir lo mismo.
La situación no cambió sustancialmente en la administración de Enrique Peña Nieto (2012–2018), con estudios de la UNAM que documentan una pérdida del 11% al 13.42% en términos reales, pese a que el gobierno defendía ciertos aumentos como avances significativos.
La fijación del salario mínimo es resultado de una negociación tripartita entre los sectores laboral, empresarial y el gobierno federal, a través de la Conasami, conforme a los artículos 94 y 95 de la Ley Federal del Trabajo. El salario mínimo, según el artículo 90 de la misma ley, debe ser suficiente para cubrir las necesidades materiales, sociales y culturales de una familia y garantizar la educación obligatoria de sus hijos.
Los gobiernos de la Cuarta Transformación han cumplido con este mandato constitucional al recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo, algo que no ocurrió durante el periodo neoliberal.
La recuperación del poder adquisitivo durante los gobiernos de la 4T es una buena noticia para los trabajadores y para la economía en general.
Por: Eduardo Esquivel Ancona
Domo de Cristal
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