Perdonar no es olvidar ni justificar lo que dolió; es decidir que ese dolor no va a gobernar tu vida.
El perdón es un acto de valentía silenciosa: no libera al otro, te libera a ti. Te devuelve la paz, te quita el peso y te permite seguir avanzando con dignidad.
A veces no llega de golpe, se construye poco a poco, con conciencia y con tiempo. Pero cuando llega, transforma. Sana. Reconcilia.
Perdonar es elegir la paz por encima del rencor… y eso, siempre, es un acto de amor propio.
Por: Senadora: Beatriz Mujica
No Comments