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México independiente: productividad posible, Estado de derecho ausente

Staff Domo de Cristal
Productivo

El trabajo por cuenta propia, la banca que no existe y el cáncer que impide crecer (2026–2035)

México enfrenta una paradoja estructural: millones trabajan, pero la productividad no despega. No por falta de esfuerzo ni de talento, sino porque el país se ha negado a construir un ecosistema institucional, financiero y de seguridad para su economía real: la actividad independiente.

La gran oportunidad está ahí —oficios, técnicos, profesionistas, microservicios— pero también está el gran obstáculo: extorsión, control territorial, informalidad defensiva y un sistema financiero diseñado para otro país.

  1. 1. El México real ya es independiente (y no por elección)

Más de 32 millones de personas trabajan hoy en esquemas independientes o informales. Esto representa más del 54% de la población ocupada. No es una anomalía: es la base del consumo, de los servicios locales y del ingreso familiar en amplias regiones del país.

Mecánicos, electricistas, técnicos industriales, transportistas, dentistas, personal de mantenimiento, profesionistas por proyecto: el país funciona porque ellos trabajan, no porque existan suficientes empleos corporativos estables.

El problema es que trabajan sin red:

con poco acceso a crédito,

con riesgo físico y patrimonial,

con alta exposición a extorsión,

y con una formalidad que, lejos de proteger, suele castigar.

  1. El comparativo clave: México vs Estados Unidos (no es cultura, es Estado de derecho)

Aquí el contraste es revelador.

En Estados Unidos, el autoempleo formal representa alrededor de 6% de la fuerza laboral, pero una proporción mucho mayor realiza trabajo independiente modular (contratos, proyectos, servicios especializados). La diferencia no está en la “vocación emprendedora”, sino en la arquitectura institucional:

pagos electrónicos universales,

contratos ejecutables,

historial que se convierte en crédito,

seguros accesibles,

justicia local funcional.

En México ocurre lo inverso:

la independencia no es estrategia de crecimiento, sino refugio;

la visibilidad no es protección, sino riesgo;

el efectivo no es atraso cultural, sino escudo frente al crimen y la arbitrariedad.

Por eso, mientras en EUA el independiente escala, en México se esconde.

  1. La tecnología acelera el problema… y también la solución

En la próxima década:

Las grandes empresas usarán más robótica e IA, reduciendo empleo directo proporcional.

Las pymes no podrán automatizarse al mismo ritmo y se volverán nodos de redes.

Los independientes serán indispensables como proveedores técnicos, mantenimiento, servicios especializados y soporte distribuido.

La pregunta no es si los independientes serán relevantes.

La pregunta es si estarán protegidos y financiados, o si quedarán capturados por economías criminales.

  1. La evolución necesaria del independiente (o seguirá atrapado)

La transición productiva es clara:

Hoy: autoempleo, efectivo, baja certificación, alta vulnerabilidad.

3–5 años: certificación básica, pagos digitales, plataformas, reputación.

5–10 años: especialización, asesoría remota AAA, contratos con pymes y grandes, crédito, seguros.

Esto permite construir cadenas productivas:

horizontales (redes entre pares),

verticales (diagnóstico–ejecución–mantenimiento),

diagonales (plataformas, logística, financiamiento).

Pero ninguna de estas etapas es viable si el entorno sigue dominado por extorsión y control territorial.

  1. El cáncer que lo destruye todo: extorsión y crimen organizado

Aquí está el punto más incómodo y más decisivo.

En miles de municipios, el crimen organizado:

cobra “derecho de piso”,

controla el efectivo,

decide quién puede operar,

castiga la formalidad visible,

y recluta jóvenes donde no hay alternativa económica viable.

La extorsión es un impuesto ilegal regresivo que destruye productividad, inhibe inversión y convierte al crimen en la banca real de facto.

Mientras exista tolerancia —civil o militar—, ningún programa de formalización, capacitación o crédito funcionará.

Esto ya no es solo un problema interno. Estados Unidos presiona porque entiende algo básico:

sin control territorial no hay cadenas productivas seguras.

  1. El eslabón perdido: un sector financiero para el independiente productivo

Aquí está el gran vacío estructural.

México no tiene un sistema financiero diseñado para la economía independiente por segmentos. Tiene:

banca tradicional para empresas grandes,

crédito de consumo para asalariados,

y “banca social” para subsistencia.

Eso deja fuera al independiente productivo.

Segmentos reales que hoy no están atendidos:

Independiente básico

Necesita cuentas, pagos, microseguros, capital mínimo.

Independiente técnico-productivo

Necesita crédito para herramientas, inventario, leasing, seguros.

Independiente profesional avanzado

Necesita financiamiento de inversión, factoring, cobertura patrimonial.

Redes de independientes

Necesitan líneas revolventes, scoring por flujo, garantías compartidas.

Hoy, ninguno de estos segmentos tiene banca adecuada.

  1. El círculo vicioso: sin seguridad no hay banca, sin banca no hay crecimiento

El independiente:

no se bancariza por miedo a extorsión,

sin bancarización no genera historial,

sin historial no accede a crédito,

sin crédito no crece,

sin crecimiento sigue vulnerable.

Romper este círculo no es solo financiero: es seguridad nacional.

  1. Qué debe hacerse (y qué debe dejar de hacerse)

Hacer

Tratar la extorsión como delito económico prioritario.

Reducir el uso de efectivo: pagos > $1,000 por transferencia.

Certificación técnica modular y verificable.

Justicia mercantil y civil ejecutable y digital.

Crear banca productiva segmentada (no clientelar).

Integrar pagos, certificación y crédito en un solo ecosistema.

Dejar de hacer

Propaganda laboral sin productividad.

Programas sociales sin salida económica.

Regulación punitiva sin protección.

Discurso ideológico sin números.

La decisión de la década

México sí puede construir una economía independiente productiva, competitiva frente a Estados Unidos y capaz de absorber talento joven fuera del crimen organizado.

Pero para hacerlo debe tomar una decisión clara:

o protege al que produce,

o seguirá tolerando al que extorsiona.

La actividad independiente no es el problema. Es la oportunidad histórica ignorada.

Sin Estado de derecho no hay banca. Sin banca no hay productividad.

Y sin productividad, no hay país.

Mario Sandoval

CEO FISAN SOFOM ENR

Banquero y abogado con más de 30 años de experiencia profesional a nivel directivo.

 

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