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Maritza González Ortiz: con Pánuco en la sangre

Staff Domo de Cristal
Panuco 16

HISTORIAS DE VIDA

 

Por José Sobrevilla

“Tuve la fortuna de nacer en una familia muy unida, con mucho apego. Mi madre, mi padre, el profesor René González Trejo, mi hermana Miralda y yo, siempre fuimos educadas desde el amor, con valores…” comentó para esta ‘Historia de Vida’ la actual Síndico Única del Ayuntamiento de Pánuco, Veracruz 2026-2029, y agregó “¿quién no recuerda a mi padre?” “Una generación de alumnos que pasaron por sus enseñanzas no me dejará mentir; fue un gran maestro, muy culto, leía mucho, y con muchos valores, mismos que también nos transmitió a nosotras. Siempre trató de darnos todo. Fue una persona que lo vi trabajando todo el tiempo; desde las siete de la mañana estaba ya en aula; a las doce del día estaba comiendo, y al cuarto para la una ya se encontraba en la escuela Artículo 123, 10 de mayo, San Manuel; de ahí salía a las diecisiete horas, cinco de la tarde, y se iba a la preparatoria, para llegar a casa a las diez de la noche.

 

En esta charla, para SOCIODIGITALTV y Domo de Cristal, la licenciada González Ortiz compartió su trayectoria personal y profesional, vida que estuvo marcada por los valores inculcados en su familia y su pasión por el deporte y la participación social. Reveló que −desde niña− había destacado en la declamación y el voleibol, representando a su estado, Veracruz, en competencias regionales y nacionales; incluso estuvo en la CDMX en el Magdalena Mixuca compitiendo. Su disciplina y compromiso −poco a poco− la llevaron a concluir la carrera de Contador Público Auditor en la vecina ciudad de Tampico, Tamaulipas.

 

Cuando las cosas se pusieron duras, su madre, quien al principio era ama de casa, también tuvo que trabajar; igualmente en cuestiones escolares, pero entró como secretaria. “Con mucho orgullo puedo decir que estudié en la escuela Artículo 123, 10 de Mayo San Manuel, una gran escuela. Desde los 7 años cuando estaba en el segundo año, a los ocho, empecé a hacer deporte, volibol, con una maestra muy querida que nos enseñó; nos hicieron unas canchas chiquitas para desarrollar y practicar este deporte; fue parte fundamental para mi vida, porque a los diez años ya representábamos al Estado de Veracruz en un nacional.

 

Su incursión en la vida pública comenzó acompañando campañas políticas de familiares, especialmente de su cuñado Eddy Guzmán de Paz (en paz descanse) pero fue en el Sistema DIF municipal donde consolidó su compromiso social. Durante su gestión impulsó programas de apoyo a familias vulnerables, tramitó y entregó prótesis y aparatos auditivos, y recibió reconocimientos nacionales e internacionales por su labor altruista.

 

“Siempre fui una niña muy activa, en primer año me pusieron en poesía, y gané el primer lugar a edad tan chica; y así toda mi carrera. Seguí declamando en todos los años de primaria. Antes usaban mucho los concursos de materias, de oratoria, poesía, y poesía coral, y yo estaba en todo, incluso en obras de teatro; me gustaba participar”.

 

Entonces, entré a la secundaria jugando volibol, y participando en todas las actividades: tenía ese compañerismo y de hablarle a todo mundo porque, como le comento, el deporte nos deja valores; pero también llegué a bailar huapango en una academia del señor Raúl Pazzi y Sequera, y también estuve concursando en los huapangos, y dejé de jugar voleibol hasta que entré a la Facultad de Comercio y Administración de Tampico. Ahí terminé de estudiar y, en 1990 entré a trabajar a un Banco, después me caso ya con Óscar (Guzmán de Paz), y empezamos a trabajar siempre juntos; al año y medio de casados viene mi hija Denisse, a los cinco años nace mi hijo Óscar.

 

− ¿Cómo llegaste al compromiso social y al trabajo político?

 

En el 2002, un gran número de gente quería que mi cuñado Eddy, en paz descanse, fuera alcalde, entonces ahí empecé en lo que es acompañarlo a las campañas; mi cuñada Rocío fue presidenta del DIF porque él no era casado. Ahí empecé, pues poco, porque estaba embarazada de Óscar, mi hijo; pero el tiempo que podía los acompañaba. Ahí anduvimos al mil con él hasta que se ganó; pero no estuve tan de lleno en Presidencia, porque siempre fui mamá presente, aunque gracias a Dios tenía las nanas que cuidaban a mis hijos.

 

La verdad es que, desde que estaba en prepa, cuando se hacían aquellos Consejos estudiantiles, se me daba encabezar, que hiciera, preparara, por decir la graduación, o bien me escogían para Presidenta de la Sociedad de Alumnos. Se puede decir que siempre tuve ese don, esa manera de comunicarme, de que era muy extrovertida y, desde chica empecé a relacionarme con mucha gente.

 

Y luego viene mi matrimonio con Óscar, a quien también un grupo de amigos le piden que se meta a competir por la presidencia municipal de Pánuco. Al principio no queríamos, porque Panuco estaba muy peligroso, y le dijimos que no. “Me acuerdo que yo estaba en Monterrey con mis hijos, y le dijimos que no, porque era muy peligroso, y que así estábamos bien, trabajando como siempre lo habíamos hecho. Pero luego mi hijo Óscar dijo, ‘oigan, mi papá siempre nos apoya en todo, y nosotros le dijimos que no’; fue en ese momento que nos venimos de Monterrey, y platicamos, y le dijimos ‘vamos contigo’, nos encomendamos a Dios, y aquí estamos”.

 

¿Qué experiencia te dejó trabajar este tiempo en el DIF?

 

Siempre he dicho: trabajar en el DIF ha sido de las cosas más bonitas que me ha pasado en mi vida (…) después de mi familia. Desde el día uno que empecé, siempre trabajé con el corazón, tendiendo esa mano con mi hija, apoyando siempre a los que más necesitaban. Toqué puertas, porque no me conformé con los programas que tenían todos los DIF; buscaba por donde quiera apoyos para darle a la gente todo lo que más pudiera. Entonces digo que “las cosas, los tiempos, de Dios son perfectos”, porque siempre fui una mamá presente. Con mis hijos ya grandes, llego a dedicarme 24-7 al DIF, hasta el día de hoy.

 

Me gusta apoyar, el que las familias me dejaran entrar a sus hogares, conocer parte de sus historias, es algo que me llevo aquí, en el corazón, y, pues, ¿qué puedo decir? La gente de Pánuco es muy buena, solidaria, pero también hay mucha necesidad. Se trabajó en el DIF con mucho apoyo en todo: se pusieron prótesis, aparatos auditivos… Me llevo en el corazón una niñita, que escuchó por primera vez la voz de su madre en Xalapa, cuando la llevé y le dieron su aparato (…) le dijeron que le hablara a su mamá, y verlas llorar, y yo también lloré ahí con ellos.

 

A Maritza González la reconocieron internacionalmente en 2025 con la presea Tonantzin por la labor altruista realizada en el DIF panuquense. “Cuando me dieron la noticia, una persona del DIF me dijo “Maestra, le llegó un correo, que ganó primer lugar en servicio social”, mi primera reacción fue decir, “no abras eso, es un virus, así llegan”; y me dicen, no, ya investigué, y sí, es verdad. Mi corazón empezó a latir muy fuerte de emoción. En ese momento estaba con mi hijo y le digo, ‘a ver Óscar, checa esto, y me dice, mamá, sí es verdad’.

 

El trabajo hecho culminó con este reconocimiento, pero más que el premio que recibí, más que la distinción, fue haber sido parte, de la historia de muchas familias, porque eso fue lo que me llevó, a este Premio. Entonces, yo siempre agradecía a esas personas, que me dejaron entrar a su casa y saber de sus historias.

 

− ¿Cómo fue tu experiencia, de estar en una Asamblea de Morena, y ser parte del Comité Nacional?

 

Ser Consejera Nacional fue muy bonito, porque ninguna persona lo había sido por la Zona Norte; primero salimos electas como Delegados, éramos diez en esta zona; pero en una convención en Ciudad de México, salí nombrada como consejera nacional, y pues bueno, un gran orgullo pertenecer, porque tenemos la decisión de cualquier cosa (…) por ejemplo, en una votación me tocó nombrar a nuestra gran presidenta, Claudia Sheinbaum. Tener mi mano, mi voz, mi voto, en las decisiones de todo un país, pues sí que es un privilegio.

 

− ¿Qué significa esta responsabilidad, que vas a tener en la administración que comienza?

 

Tengo ya cuatro años desde que entramos a la administración pública y, la verdad, estoy muy contenta. Siempre le pedí a Dios, porque soy una mujer de fe, y él conocía mi corazón, lo que me gustaba hacer y, hoy estamos aquí, en esta administración como Síndico Único, pero más que nada, estoy como, la misma persona, que he sido siempre: Maritza, esa amiga, esa persona, que ayuda a los necesitados, que tiende una mano amiga, que está para quien me necesite; y hoy, al lado, de nuestra alcaldesa, Mayra Anel Delgado, vamos a trabajar, muy, muy, muy bien, para Pánuco.

 

Hoy, estamos recibiendo un Pánuco bonito. He visto noticias de cómo están recibiendo en otros lugares: sin sillas, como le tocó recibir a Óscar mi esposo; hoy tenemos este lugar tan bonito, este palacio municipal, que es de toda la gente. El alcalde saliente nos ha dejado una gran base, y tenemos que seguir trabajando, igual o mejor que él.

 

Aquí voy a estar como siempre, para todos, y una de las cosas, que siempre decía, especialmente a gente en Moralillo, una de las comunidades más grandes del municipio, cuando en febrero de 2023 llevamos una silla a una persona que estaba postrada, y se levantó, me abrazó y me dijo que “nadie había ido a ayudarla”: No estás sola, le dije.

 

Pánuco es un municipio, demasiado grande, 757 comunidades, y en todas se hicieron comités DIF, para estar más cerca de la gente. Se les apoyó con un programa municipal: “Amor que nutre”, también por medio del DIF y, claro, con la ayuda de Óscar, mi esposo, que como Alcalde y de todo el Cabildo (mi reconocimiento a esa administración) donde no hubo colores.

 

Ayer tuvimos nuestra primera reunión de Cabildo (1º de enero 2026) y a mis nuevos compañeros les hago un llamado a que es hora de dejar atrás los colores partidistas; que hoy, la persona por lo que tenemos que trabajar, es por Pánuco y sus comunidades. Ayer platicamos todos y estuvimos en la misma línea: todos queremos dar buenos resultados.

 

Entrevista realizad el 1º de enero de 2026 en el Ayuntamiento de Pánuco, Veracruz.

 

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