HomeEstados UnidosLos Ángeles no se rinde ante Trump, afirma su alcaldesa Karen Bass

Los Ángeles no se rinde ante Trump, afirma su alcaldesa Karen Bass

Staff Domo de Cristal
Alcaldesa LAX

Revela que junto con otras ciudades lo demandó judicialmente para que cesen las redadas. Y refrenda el apoyo a los migrantes, quienes “viven a diario con miedo e incertidumbre” por esas batidas del Servicio de Inmigración. Destacó que este segmento poblacional “es muy importante por su apoyo a la economía, cultura y tejido social de la urbe”, considerada como la capital mexicana de Estados Unidos.” No permitiremos que el miedo se normalice ni que la intimidación defina nuestras vidas”, advirtió. A  continuación se publica íntegro el mensaje que envió a la comunidad angelina.

Karen Bass/ alcaldesa de Los Ángeles
Queridos angelinos,
Espero que este mensaje los encuentre seguros y rodeados de apoyo. Quiero que sepan que no están solos en estos tiempos difíciles. Frente a las duras redadas migratorias que aún continúan afectando a nuestra comunidad, quiero recordarles que, aunque las heridas son reales y profundas, nuestra fuerza, solidaridad y esperanza son aún más poderosas. Juntos, como una familia unida, seguiremos luchando por la justicia, la dignidad y un futuro mejor para todos los angelinos.
Han pasado más de cuatro meses desde que el centro de nuestra ciudad fue testigo de manifestaciones pacíficas contra estas redadas y las políticas migratorias impulsadas desde Washington. En lugar de atender las demandas legítimas de nuestra comunidad, el gobierno federal respondió con un despliegue militar desproporcionado: más de 4,200 soldados de la Guardia Nacional y 700 marines fueron enviados a nuestras calles, sin explicación clara, pero a un alto costo: 120 millones de dólares, gastados no en servicios esenciales, sino en generar miedo.
En las primeras dos semanas de estas operaciones, más de 1,600 personas fueron arrestadas en Los Ángeles. Muchas de ellas no tenían antecedentes penales ni órdenes de arresto. Eran trabajadores, padres y vecinos. Personas que han hecho de esta ciudad su hogar, que contribuyen cada día a nuestra economía, cultura y tejido social.
Durante estos meses, he escuchado testimonios profundamente dolorosos: mujeres cuyos esposos fueron detenidos en sus lugares de trabajo; niños que dejaron de asistir a la escuela por miedo a no volver a ver a sus padres; familias enteras viviendo encerradas, con miedo de salir. Negocios que han perdido clientes y trabajadores. Comunidades enteras paralizadas por el miedo. Incluso nuestras celebraciones patrióticas, que normalmente nos unen con orgullo, fueron opacadas por la incertidumbre que hoy afecta a tantos hogares angelinos.
Uno de los episodios más alarmantes ocurrió el 7 de julio, cuando fuerzas federales intervinieron sin aviso previo en el Parque MacArthur, con vehículos blindados, agentes armados y oficiales montados. En ese momento, decenas de niños participaban en un campamento de verano. Yo misma fui al lugar y exigí la retirada inmediata de sus agentes al jefe de la Patrulla Fronteriza del sector El Centro. Después de una tensa conversación, logramos que se retiraran. Pero lo sucedido dejó claro que su presencia no tenía nada que ver con la seguridad pública. Fue una operación política. Y peligrosa.
Ante la negativa del gobierno federal de retirar sus tropas, tomamos acción. Nuestra ciudad no será usada como terreno de pruebas para una agenda que ignora nuestra Constitución y pisotea derechos fundamentales. Por eso, junto con el condado de Los Ángeles, otras ciudades, organizaciones civiles y miles de residentes, presentamos una demanda legal para detener estas redadas y proteger a nuestras comunidades.
El 11 de julio firmé una Orden Ejecutiva que fortalece los protocolos para responder a las redadas migratorias. Esta medida instruye a todos los departamentos municipales a operar bajo los principios de nuestra ciudad santuario, y establece una fuerza de tarea conjunta entre el Departamento de Policía de Los Ángeles, la Oficina de Asuntos de Inmigrantes, organizaciones comunitarias y líderes locales.
Quiero que sepan que la ciudad, a través de mi oficina, ha brindado apoyo financiero a las familias afectadas, que proviene exclusivamente de fuentes privadas: fundaciones filantrópicas, organizaciones aliadas y donaciones individuales. Ni un solo centavo de este esfuerzo ha salido de los bolsillos de nuestros contribuyentes. Hasta la fecha, hemos entregado más de un millón de dólares en ayuda directa, y continuaremos trabajando para apoyar a quienes más lo necesitan.
Nuestra lucha continúa. También me reuní con líderes religiosos de diferentes credos, incluyendo al obispo Barber, para mostrar apoyo a nuestra comunidad inmigrante. Porque cuando estamos unidos y nos negamos a quedarnos en silencio, todo es posible.
Los Ángeles no olvida quiénes somos. Somos una ciudad construida por inmigrantes, fortalecida por su diversidad y sostenida por la dignidad del trabajo honesto. Estas redadas a lo largo y ancho del país no solo son ilegales: son inaceptables. No permitiremos que el miedo se normalice ni que la intimidación defina nuestras vidas.
Como su alcaldesa, continuaré defendiendo firme e incansablemente a cada uno de nuestros residentes, sin importar su estatus migratorio. Mientras esta política federal despiadada y deshumanizante persista, seguiremos utilizando todos los recursos a nuestro alcance para resistir, proteger y sanar.
Los Ángeles no se rinde. Los Ángeles resiste. Los Ángeles cuida a su gente. Con respeto, valentía y esperanza,

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