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Los 7 años de la 4T, y qué celebramos

Staff Domo de Cristal
Demian

Sonora Power Por Demian Duarte

Ayer lunes fue un día importante en la nueva iconografía nacional: se cumplieron siete años de la llegada del proceso político que conocemos como la “cuarta transformación de la vida pública en México”. Ese proceso no es otra cosa que el momento en que, finalmente, el movimiento sui generis encabezado en su momento por Andrés Manuel López Obrador asumió el poder tras un largo viacrucis de lucha contra sus acérrimos rivales: los neoliberales.

No se trata de un tema menor. En México se cambió de modelo económico, de visión y de estilo de gobernar. El cambio ha ido de menos a más, a partir de postulados poderosos como “por el bien de todos, primero los pobres”, “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, o ese mantra repetido por AMLO: “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México”.

Todo ello pasa por un plan de desarrollo nacional y por la idea de “purificar la vida pública”, aunque por momentos pareciera que este detalle se les olvida a quienes hoy detentan el poder.

También hay mucho de pragmatismo —y algo de cinismo— cuando se justifican adhesiones o conductas negativas de integrantes de los principales círculos del poder bajo el argumento de que lo más importante es la prevalencia del movimiento.

Me queda claro que el proyecto de nación que postula la 4T no está pensado para durar seis años, ni siquiera dos sexenios. Es un proyecto transexenal que visualiza grandes fortalezas en México y que impulsa una visión de izquierda nacionalista que, sin llegar al extremo de una revolución socialista, busca brindar justicia social y condiciones de igualdad a una mayoría históricamente marginada.

La estrategia es buena y hasta lógica: acabar con las profundas desigualdades, brindar oportunidades a una enorme masa de población para acceder a satisfactores, igualar el terreno y fortalecer el mercado interno. Al mismo tiempo, se pretende aprovechar las ventajas competitivas del país y alcanzar esa aspiración tantas veces pospuesta: colocar a México en el concierto de las naciones más avanzadas. México es ya un país inmensamente rico; el problema es que su riqueza está terriblemente mal distribuida.

Hace poco un buen amigo economista me preguntaba que, si todo el modelo de la 4T y el pensamiento de AMLO se inspira en el modelo de Roosevelt en los Estados Unidos previos a la Segunda Guerra Mundial, ¿cuál sería entonces el “New Deal” de esta 4T keynesiana y rooseveltiana? En otras palabras, ¿cuál es su enfoque?

Yo, ni tardo ni perezoso, respondí que el enfoque es claro: ir a las causas, combatir desde la raíz la pobreza y la desigualdad para sacar de la marginación a esa enorme masa de población.

Imagine: al cierre del sexenio de López Obrador, 13 millones 500 mil personas salieron de la pobreza, y solo en el primer año de Claudia Sheinbaum otros 3 millones lo lograron. El método está dando resultados: cada mes, 268 mil personas dejan atrás la pobreza, y el ritmo se acelera. La economía se impulsa desde el mercado interno, con inversión privada y pública, apoyada en el aumento a los salarios y en los programas de transferencia económica ligados al Bienestar.

La tarea, evidentemente, sigue siendo ardua: cerca de 30 millones de mexicanos continúan en pobreza. A este ritmo, a la 4T le tomaría alrededor de 12 años resolver de fondo ese problema.

Mientras se avanza en este terreno, México enfrenta otras problemáticas: la corrupción, la violencia y el crimen organizado arraigado en el tejido social. También el machismo y la misoginia, además de retos estructurales como la insuficiencia de infraestructura.

México es un país enorme, con grandes carencias y necesidades, pero a siete años de la 4T pueden observarse cambios y avances sustanciales.

La presidenta Sheinbaum ha dicho que hay mucho que celebrar en estos siete años y ha convocado al Zócalo de la Ciudad de México para hacerlo. Estoy seguro de que este 6 de diciembre nos ofrecerá un panorama claro sobre lo que sigue en esta formidable tarea de transformar para bien a México.

Correspondencia a demiandu1@me.com | En X @Demiandu

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